La fiebre tifoidea (o simplemente «tifoidea») es una infección bacteriana grave que se contagia con agua o alimentos contaminados con heces de una persona infectada. La causa la bacteria Salmonella enterica serovar Typhi, abreviada S. Typhi, y sigue siendo frecuente donde falta agua potable o un buen drenaje; en México existe una guía de práctica clínica del IMSS para diagnosticarla y tratarla. A diferencia de una infección estomacal repentina, la tifoidea se instala poco a poco durante varios días, con una fiebre que va subiendo, dolor de cabeza, mucho cansancio y molestias en el abdomen. En esta guía te explicamos qué es, cómo reconocer sus síntomas, cómo se contagia, cómo la diagnostican los médicos con hemocultivo y otros estudios de laboratorio (y por qué las reacciones febriles no bastan), y qué ofrecen el tratamiento, la prevención y la investigación actuales.

¿Qué es la fiebre tifoidea?

Es una infección de todo el cuerpo causada por S. Typhi, pariente cercana de las salmonelas que causan las intoxicaciones por alimentos comunes. Después de tragarla, la bacteria atraviesa la pared del intestino y se reparte por la sangre y el sistema linfático, y por eso la enfermedad va mucho más allá del aparato digestivo. Los médicos agrupan la fiebre tifoidea con la fiebre paratifoidea, más leve, bajo el nombre de fiebre entérica, porque tienen una causa y una evolución parecidas. En el expediente puede aparecer con el código CIE-10 A01.0.

Es un problema de salud pública importante en el mundo: según la OMS, cada año enferman de tifoidea unos 9 millones de personas y mueren unas 110,000, sobre todo en el sur de Asia, África subsahariana y partes del sudeste asiático, donde falta agua potable y saneamiento. En Estados Unidos hay solo unos 5,700 casos al año, casi todos adquiridos en viajes. Como se transmite por agua y alimentos contaminados, la tifoidea es de la misma familia de infecciones que el cólera; puedes leer la guía sobre el cólera: síntomas, causas y tratamiento para ver cómo se comporta otra enfermedad ligada al agua.

Tifoidea: síntomas y consecuencias

Los síntomas aparecen poco a poco, casi siempre de una a tres semanas después de tragar la bacteria. La señal más típica es una fiebre que sube un poco cada día, de forma escalonada, que puede llegar a 39-40 °C y durar una semana o más si no se trata.

También son frecuentes el dolor de cabeza sordo, los dolores musculares, la falta de apetito y el dolor de estómago, con estreñimiento o diarrea según la persona; los síntomas son los mismos en mujeres y en hombres. Algunos pacientes tienen manchas color salmón muy tenues en el pecho y el abdomen (roséola tifoídica), un pulso más lento de lo que se esperaría con esa fiebre, y el hígado o el bazo crecidos, que el médico a veces nota al explorar.

Síntoma frecuenteCómo se suele manifestar
Fiebre prolongadaUna temperatura que sube un poco cada día y puede seguir alta una semana o más
Dolor de cabeza y dolores corporalesDolor de cabeza sordo que no se quita, con malestar muscular en todo el cuerpo y debilidad
Dolor abdominal y pérdida de apetitoMolestias en el estómago y pocas ganas de comer, muchas veces con estreñimiento o diarrea
Cansancio extremoUn agotamiento fuerte y creciente que hace difícil hacer las actividades de todos los días
Manchas rosadasManchas tenues color rosa o salmón que pueden salir en el pecho y el abdomen

¿Cómo se contagia la tifoidea? Causas y factores de riesgo

La tifoidea se contagia por la vía que los médicos llaman fecal-oral: la bacteria sale del cuerpo de una persona infectada en las heces y llega a la boca de otra a través de agua o comida contaminadas. Esto pasa cuando el drenaje se filtra al agua para tomar, cuando las verduras se riegan con aguas negras o cuando una persona infectada prepara comida sin lavarse las manos.

Algunas personas que se recuperan siguen teniendo S. Typhi en la vesícula biliar y la eliminan en las heces durante meses o años sin sentirse mal. Estos portadores crónicos pueden contagiar a otros sin saberlo, y eso explica en parte por qué la enfermedad sigue presente en algunas comunidades. Vivir o viajar a zonas con agua insegura es el principal factor de riesgo; también conviene leer la guía sobre los síntomas, causas y tratamiento de la hepatitis A, que se contagia por los mismos alimentos y agua. Como una fiebre que no se quita tiene muchas causas posibles, sobre todo después de un viaje, el médico también puede pensar en la guía sobre los síntomas, causas y tratamiento del paludismo.

Resistencia a los antibióticos en la tifoidea

Uno de los cambios más importantes en el tratamiento de la tifoidea es el aumento de la resistencia a los antibióticos. Durante décadas, antibióticos antiguos como la ampicilina, el cloranfenicol y el trimetoprima-sulfametoxazol curaban la mayoría de los casos. Las cepas que resisten los tres a la vez se llaman multirresistentes (MDR) y se extendieron por Asia y África; muchas después también dejaron de responder a las fluoroquinolonas, como el ciprofloxacino.

Más recientemente aparecieron cepas con resistencia extendida, la llamada tifoidea XDR, sobre todo en Pakistán. Resisten los medicamentos de primera línea antiguos, las fluoroquinolonas y casi todas las cefalosporinas de tercera generación, como la ceftriaxona, y dejan muy pocas opciones eficaces. Por eso el médico no siempre puede adivinar qué antibiótico va a funcionar, por eso es tan importante el cultivo con antibiograma de la cepa, y por eso los medicamentos en los que se confía hoy, como la azitromicina y los carbapenémicos, son distintos de los de antes. La guía del IMSS recomienda hacer cultivos con sensibilidad para orientar la elección del antibiótico.

Tifoidea: diagnóstico con estudios de laboratorio

Como los primeros síntomas se parecen a los de muchas otras enfermedades, se necesitan estudios de laboratorio para confirmarla. La base del diagnóstico es el hemocultivo: se pone una muestra de sangre en un medio especial para que crezca S. Typhi y se pueda identificar. La guía del IMSS pide hemocultivos pareados; funcionan mejor en la primera semana y, además, permiten saber a qué antibióticos responde la cepa, dato que guía el tratamiento. Para interpretarlo hay que tomar en cuenta si ya tomaste antibióticos antes. El cultivo de médula ósea (mielocultivo) es todavía más sensible, pero se usa menos por ser invasivo; el coprocultivo o el urocultivo pueden ayudar en etapas más avanzadas.

Los estudios de sangre no solo cultivan la bacteria; también muestran cómo está afectando la infección al cuerpo. El médico suele pedir una biometría hemática completa que mide glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas, electrolitos séricos y química sanguínea; en la tifoidea los glóbulos blancos suelen salir normales o bajos, no altos como en muchas infecciones bacterianas, y eso orienta el diagnóstico (revisa qué puede revelar el conteo de glóbulos blancos durante una infección). Puede haber una anemia leve. El laboratorio también puede hacer un coprocultivo para buscar la bacteria en el intestino y, como la tifoidea puede inflamar el hígado, pruebas de función hepática como la alanina aminotransferasa (TGP), que indica irritación del hígado. En México se piden mucho las «reacciones febriles» (prueba de Widal): la guía del IMSS indica solicitarlas a partir de la segunda semana y considerarlas positivas solo si los anticuerpos O y H están en 1:160 o más, y aclara que un resultado negativo no descarta la enfermedad. Por sí solas no son confiables; el cultivo sigue siendo el estándar.

PruebaQué muestraNotas
HemocultivoBacterias vivas de S. Typhi que crecen en una muestra de sangre y confirman la infecciónEl estudio principal; más útil en la primera semana y orienta qué antibiótico usar
Cultivo de médula óseaLas bacterias cultivadas a partir de una muestra de médulaMás sensible que el hemocultivo, pero más invasivo; se usa solo en algunos casos
Coprocultivos y urocultivosBacterias eliminadas en las heces o la orinaMuchas veces positivos en etapas avanzadas y útiles para detectar portadores
Biometría hemática completaGlóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetasApoya el diagnóstico; seguido muestra glóbulos blancos normales o bajos y anemia leve

Tifoidea: tratamiento y recuperación

¿Qué medicamento es efectivo para la fiebre tifoidea? Los antibióticos, y elegir el correcto se ha complicado con la resistencia. Cuando se detecta a tiempo y la cepa es sensible, un antibiótico oral como la azitromicina puede tratar los casos sin complicaciones; la guía del IMSS menciona además opciones orales como la cefixima o el cloranfenicol, y reserva cefalosporinas inyectables como la ceftriaxona o la cefotaxima para los casos complicados, que se atienden en el hospital. Los carbapenémicos como el meropenem se guardan para las cepas con resistencia extendida. Siempre que se puede, el médico ajusta la elección al cultivo y al antibiograma. Aquí no damos dosis, y en México los antibióticos solo se venden con receta: no te automediques.

Además de los antibióticos, los cuidados de apoyo ayudan al cuerpo a recuperarse: reposo, líquidos para evitar la deshidratación y buena alimentación, con sueros por la vena en el hospital si la persona no tolera la vía oral. Casi todos empiezan a sentirse mejor pocos días después de iniciar un antibiótico eficaz, aunque la recuperación completa puede tardar de una a dos semanas, y es importante terminar todo el tratamiento para que la infección no regrese. Como la tifoidea puede ser grave y la resistencia cambia de una región a otra, si tienes una fiebre que no se quita acude pronto con tu médico familiar o a urgencias en lugar de tratarte por tu cuenta.

Prevención

La prevención de la tifoidea tiene dos pilares: la vacuna y los hábitos seguros con el agua y la comida. En Estados Unidos hay dos vacunas para viajeros a zonas donde la tifoidea es común: una inyectable hecha con el azúcar capsular Vi purificado, que se aplica en una sola dosis desde los dos años con refuerzo más o menos cada dos años, y otra oral de bacterias vivas atenuadas, en cápsulas, desde los seis años, con refuerzo cada cinco años aproximadamente. Una vacuna conjugada más reciente, que une el azúcar Vi a una proteína, da una protección más duradera y la OMS recomienda aplicarla a los niños desde los seis meses en los países endémicos. Pregunta a tu médico si necesitas alguna antes de viajar.

Ninguna vacuna contra la tifoidea protege al cien por ciento, así que cuidar lo que comes y tomas sigue siendo importante, sobre todo de viaje o donde el agua no es segura. Estos hábitos bajan el riesgo de contagio.

  • Toma solo agua embotellada, hervida o desinfectada, y evita el hielo si no sabes con qué agua se hizo.
  • Come alimentos bien cocidos y servidos calientes, y ten cuidado con las frutas y verduras crudas que no peles tú mismo.
  • Evita la comida de puestos callejeros cuando no sepas cómo se preparó o se guardó.
  • Lávate las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño; usa gel antibacterial con alcohol si no hay jabón.
  • Si vas a viajar a una región donde la tifoidea es frecuente, consulta varias semanas antes con tu médico o una clínica del viajero sobre la vacuna.

Complicaciones: ¿la tifoidea es mortal?

Con un antibiótico a tiempo, casi todas las personas se recuperan por completo y las muertes son raras. El peligro está en no tratarla, porque hacia la tercera semana pueden aparecer complicaciones graves. Las más temidas son la perforación intestinal (un agujero en la pared del intestino) y el sangrado intestinal, dos emergencias que necesitan atención urgente: llama al 911 si hay dolor abdominal intenso y repentino o sangre en las heces. La guía del IMSS recomienda buscar sangrados o perforación si aparece una anemia aguda.

Como la bacteria viaja por la sangre, una infección grave puede desencadenar la reacción peligrosa de todo el cuerpo que explica esta guía sobre la sepsis y, con menos frecuencia, inflamar el músculo del corazón o el cerebro. Unas pocas personas se vuelven portadoras crónicas y guardan la bacteria en la vesícula mucho después de sentirse bien; por eso pueden recomendarse estudios de seguimiento y, a veces, un tratamiento más largo. En general el pronóstico es muy bueno cuando la tifoidea se detecta y se trata a tiempo, así que ante una fiebre persistente lo más importante es buscar atención médica pronto.

Avances científicos recientes sobre la fiebre tifoidea

Los avances más alentadores contra la tifoidea han llegado por las vacunas. Según investigaciones indexadas en PubMed, una revisión sistemática y metaanálisis publicados en 2025 en la revista Vaccine reunieron datos del mundo real de países endémicos y concluyeron que una sola dosis de la vacuna conjugada contra la tifoidea prevenía la tifoidea confirmada por cultivo con una eficacia de alrededor del 87 %, y la tifoidea con resistencia extendida con una eficacia cercana al 97 % (Haposan et al., 2025). Qué significa para ti: la vacuna conjugada es hoy una herramienta probada que funciona incluso contra las cepas más difíciles de tratar; si vas a viajar o vives en una zona donde la tifoidea es frecuente, pregunta a un profesional de la salud si te conviene a ti o a tus hijos.

Al mismo tiempo, los investigadores siguen la pista de las cepas resistentes. Un estudio de 2025 en Diagnostic Microbiology and Infectious Disease analizó S. Typhi de hemocultivos en Khyber Pakhtunkhwa, Pakistán, y encontró que cerca del 72 % de las muestras eran multirresistentes y alrededor del 22 % tenían resistencia extendida, mientras que el meropenem seguía funcionando contra la mayoría (Ahmad et al., 2025). Otro estudio genómico de 2025 en Microbiology Spectrum analizó cepas XDR de Gujarat, India, y reportó que algunas combinaciones de una cefalosporina con un inhibidor de betalactamasas funcionaban contra estas bacterias en el laboratorio (Akshay et al., 2025). Qué significa para ti: son hallazgos de vigilancia y de laboratorio, no recetas nuevas, pero explican por qué hoy los médicos usan antibióticos guiados por cultivo y por qué el tratamiento debe seguir el resultado del antibiograma.

Glosario de términos clave

TérminoDefinición
Salmonella Typhi (S. Typhi)La bacteria concreta que causa la fiebre tifoidea.
Fiebre entéricaEl nombre general que agrupa la fiebre tifoidea y la fiebre paratifoidea, más leve.
Vía fecal-oralEl paso de bacterias de las heces de una persona infectada a la boca de otra por medio de comida o agua.
Portador crónicoPersona ya recuperada que sigue eliminando la bacteria, casi siempre desde la vesícula, sin tener síntomas.
Multirresistente (MDR)Cepa que resiste a la vez varios antibióticos antiguos de primera línea.
Extensamente resistente a los medicamentos (XDR)Cepa que resiste a casi todos los antibióticos habituales y deja muy pocas opciones de tratamiento.
Manchas rosadasManchas rosadas tenues en el pecho y el abdomen que pueden aparecer durante la tifoidea.
Vacuna conjugada contra la tifoidea (TCV)Una vacuna más reciente que une el azúcar Vi de la bacteria a una proteína para proteger por más tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los primeros síntomas de la tifoidea?

Empieza poco a poco, de una a tres semanas después del contagio. La primera señal suele ser una fiebre que sube un poco cada día, con dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares y falta de apetito. Es común el dolor de estómago con estreñimiento o diarrea, y algunas personas tienen manchas rosadas tenues en el pecho y el abdomen. Como estos síntomas se confunden fácilmente con otras enfermedades, una fiebre que dura varios días merece una consulta médica.

¿Cómo se contagia la tifoidea?

Se contagia al tragar agua o alimentos contaminados con S. Typhi, que sale en las heces de una persona infectada. Puede pasar con agua para tomar que no es segura, con verduras lavadas o regadas con agua contaminada, o con comida preparada por alguien que porta la bacteria y no se lavó las manos. No se contagia por el aire.

¿Qué antibióticos tratan la tifoidea y por qué preocupa la resistencia?

Los médicos tratan la tifoidea con antibióticos como la azitromicina en los casos sin complicaciones, la ceftriaxona en los más graves y carbapenémicos como el meropenem para las cepas con resistencia extendida. La resistencia preocupa cada vez más, porque muchas cepas ya no responden a los medicamentos antiguos y algunas, la tifoidea XDR, resisten casi todas las opciones habituales. Por eso el cultivo con antibiograma de la cepa guía la elección, y por eso no conviene tomar antibióticos sin receta.

¿Cómo se diagnostica la tifoidea con un estudio de sangre?

El estudio principal es el hemocultivo: se incuba una muestra de sangre para que crezca S. Typhi y se identifique, idealmente en la primera semana; ese mismo cultivo dice qué antibióticos van a funcionar. La biometría hemática completa suele mostrar glóbulos blancos normales o bajos y una anemia leve, y el coprocultivo o el urocultivo pueden ayudar más adelante. Las reacciones febriles (Widal) pueden apoyar el diagnóstico desde la segunda semana, pero un resultado negativo no lo descarta.

¿Hay vacuna contra la tifoidea y cuánto tiempo protege?

Sí. En Estados Unidos hay dos vacunas: una inyectable de una sola dosis con refuerzo más o menos cada dos años, y una oral en cápsulas con refuerzo cada cinco años aproximadamente. Una vacuna conjugada más reciente protege por más tiempo y la OMS la recomienda para niños desde los seis meses en países endémicos. Ninguna protege al cien por ciento, así que cuidar el agua y la comida sigue siendo importante; pregunta a tu médico cuál conviene en tu caso.

¿Alguien puede contagiar la tifoidea sin sentirse enfermo?

Sí. Algunas personas que se recuperan se vuelven portadoras crónicas: la bacteria se queda en la vesícula y sale en las heces durante meses o años sin dar síntomas. Estos portadores pueden contagiar a otros, sobre todo si preparan comida. Lavarse bien las manos y, cuando haga falta, hacerse estudios y tratarse ayuda a bajar este riesgo, que es una de las razones por las que la tifoidea sigue presente en algunas comunidades.

Fuentes

  • Centers for Disease Control and Prevention — About Typhoid Fever and Paratyphoid Fever — CDC Typhoid Fever, 2024 — cdc.gov (consultado el 02/11/2026)
  • Centers for Disease Control and Prevention — Treating Typhoid Fever and Paratyphoid Fever — CDC Typhoid Fever, 2024 — cdc.gov (consultado el 02/11/2026)
  • Cleveland Clinic — Typhoid Fever: Causes, Symptoms and Treatment — Cleveland Clinic Health Library, 2023 — my.clevelandclinic.org (consultado el 02/11/2026)
  • Mayo Clinic — Typhoid fever: Diagnosis and treatment — Mayo Clinic, 2023 — mayoclinic.org (consultado el 02/11/2026)
  • MedlinePlus, National Library of Medicine — Typhoid fever — MedlinePlus Medical Encyclopedia, reviewed 2023 — medlineplus.gov (consultado el 02/11/2026)
  • Haposan JH, Icanervilia AV, Watts E, et al. — Real-world vaccine effectiveness of typhoid conjugate vaccine in children and adolescents: a systematic review and meta-analysis — Vaccine, 2025 — doi.org/10.1016/j.vaccine.2025.127872 (consultado el 02/11/2026)
  • Ahmad J, Khan MA, Atif M, et al. — Incidence and antimicrobial resistance profile of multi-drug resistant Salmonella typhi isolated from blood samples in Khyber Pakhtunkhwa, Pakistan — Diagnostic Microbiology and Infectious Disease, 2025 — doi.org/10.1016/j.diagmicrobio.2025.117122 (consultado el 02/11/2026)
  • Akshay SD, Upadhyaya H, Shukla N, et al. — Comprehensive analysis of extensive drug-resistant S. Typhi in the Gujarat region, India: genomic findings and prospective alternative therapy — Microbiology Spectrum, 2025 — doi.org/10.1128/spectrum.02540-24 (consultado el 02/11/2026)
  • Instituto Mexicano del Seguro Social — Diagnóstico y tratamiento para la fiebre tifoidea. Guía de práctica clínica, guía de referencia rápida, actualización 2016 — imss.gob.mx (PDF) (consultado el 02/11/2026)
  • Organización Mundial de la Salud — Fiebre tifoidea (nota descriptiva), 2023 — who.int/es (consultado el 02/11/2026)

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