La alanina aminotransferasa (ALT) es una enzima que vive sobre todo dentro de las células del hígado y que pasa a la sangre cuando esas células se irritan o se dañan. En México muchos laboratorios la reportan como TGP (transaminasa glutámico pirúvica). Como muy poca viene de otros órganos, es el valor más específico del hígado en tus estudios de rutina. En esta guía verás qué mide exactamente, qué rango de referencia usa tu laboratorio, por qué muchos especialistas en hígado piensan que el límite superior habitual está demasiado alto, qué suele indicar una ALT un poco elevada, qué aporta el cociente TGO/TGP y cuándo un valor alto sí amerita llamar a tu médico.

Qué significa tener la alanina aminotransferasa alterada

La alanina aminotransferasa, ALT por sus siglas en inglés y TGP o SGPT en muchos reportes mexicanos, es una enzima: una proteína que acelera una reacción química. Ayuda al hígado a convertir la alanina, un aminoácido, en energía. Trabaja dentro de la célula, por eso en una sangre sana solo hay cantidades mínimas.

Cuando las células del hígado se dañan, se inflaman o mueren, sus membranas se vuelven porosas y la ALT se escapa a la sangre. Por eso este estudio no mide qué tan bien funciona el hígado, sino cuánto contenido de sus células se está fugando en ese momento. La diferencia importa: alguien con fibrosis avanzada puede tener la ALT casi normal, y alguien con una irritación leve y pasajera puede tenerla dos o tres veces arriba del límite.

La ALT casi nunca viene sola. Forma parte de las pruebas de función hepática, junto con la aspartato aminotransferasa (TGO), la fosfatasa alcalina, la bilirrubina y la albúmina, y leerla aislada es el error más común. Compárala con tu resultado de AST o TGO y con las enzimas de la vía biliar antes de sacar conclusiones.

Por qué la TGP es la enzima más específica del hígado

Las enzimas del hígado se distinguen por dónde se encuentran. La AST (TGO) abunda en el hígado, pero también en el corazón, los músculos, el riñón y los glóbulos rojos; por eso un ejercicio intenso o un golpe pueden subirla. La fosfatasa alcalina viene de los conductos biliares, el hueso, la placenta y el intestino. La gamma-glutamil transferasa refleja los conductos biliares y reacciona al alcohol y a muchos medicamentos.

La ALT es distinta: con mucho, sus concentraciones más altas están en las células del hígado, con cantidades pequeñas en riñón y músculo. Por eso una ALT alta apunta al hígado con más seguridad que cualquier otra enzima de rutina. Si quieres saber si el hígado está involucrado, es el primer valor que hay que mirar.

La contraparte es que la ALT no dice nada de la causa. Para acotarla, el médico mira el patrón: si la fosfatasa alcalina sube junto con ella, si la gamma-glutamil transferasa se mueve en paralelo y si la bilirrubina total también va subiendo. En un patrón hepatocelular (daño de las células del hígado) dominan la TGP y la TGO; en uno colestásico (bilis que no fluye bien) dominan la fosfatasa alcalina y la GGT. Si tu hoja marca la TGP o la TGO como altas, nuestra guía de transaminasas altas: causas, señales de alarma y estudios resume qué revisar primero.

Alanina aminotransferasa: valores normales y el debate sobre límites más bajos

Casi todos los laboratorios ponen el límite superior de la ALT en adultos entre 33 y 55 unidades por litro (U/L), y muchos usan un solo corte para todos; Mayo Clinic publica un rango típico de 7 a 55 U/L. Estos valores salen de estadísticas, no de criterios de salud: los intervalos se armaron con los donadores disponibles, en una época en que el hígado graso era común y no estaba diagnosticado. El resultado es un límite que en parte refleja la enfermedad hepática de la población en vez de excluirla. Por eso, revisa siempre el rango impreso en tu propio reporte.

Las sociedades de hepatología llevan años proponiendo límites más bajos y distintos por sexo, calculados en personas sin factores de riesgo metabólico, sin hepatitis viral y con peso normal. Esos límites saludables rondan 29 a 33 U/L en hombres y 19 a 25 U/L en mujeres. La consecuencia es real: una mujer con una ALT de 30 puede salir «normal» según su laboratorio, mientras que un especialista en hígado lo vería como algo que hay que explicar.

GrupoLímite superior habitual del laboratorioLímite superior saludable propuestoCómo interpretar la diferencia
Hombres adultosAproximadamente 40-55 U/LAproximadamente 29-35 U/LUn valor intermedio se reporta como normal, pero muchas veces refleja grasa acumulada en el hígado
Mujeres adultasAproximadamente 33-45 U/LAproximadamente 19-25 U/LAquí la brecha es mayor, así que los valores en el límite en mujeres merecen una segunda mirada
Niños y adolescentesVaría considerablemente según el laboratorio y la edadAproximadamente 22 U/L en niñas y 26 U/L en niñosEn niños se usan cortes más bajos porque el hígado graso infantil va en aumento
Adultos mayores de 65 añosIgual que en el resto de adultosTiende a ser naturalmente más bajoUna ALT normal en la vejez no descarta una enfermedad del hígado

Dos matices impiden que esto sea una regla para aplicar por tu cuenta. Las unidades y los métodos cambian entre equipos, así que el valor de un laboratorio no es del todo comparable con el de otro. Y un umbral más bajo detecta a más personas que al final están bien; por eso el médico usa estos valores como señal para investigar, no como diagnóstico.

Alanina aminotransferasa alta: del hígado graso a los medicamentos comunes

Qué tanto sube es la pista más útil que puede leer un paciente: un valor apenas arriba del límite y uno veinte veces mayor pertenecen a mundos clínicos completamente distintos. La tabla resume el panorama habitual.

Resultado de la ALTDescripción habitualCausas más frecuentesSiguiente paso habitual
Por debajo del rango de referenciaBajoDéficit de vitamina B6, enfermedad renal avanzada, fragilidad, masa muscular reducidaGeneralmente no se requiere ninguna acción salvo que otros resultados sean anómalos
Dentro del rango pero por encima del umbral saludableLímiteHígado graso incipiente, exceso de peso, resistencia a la insulina, consumo habitual de alcoholRevisión metabólica y repetir el estudio en unos meses
Hasta el doble del límite superiorElevación leveHígado graso, medicamentos, alcohol, enfermedad celíaca, problemas de tiroides, ejercicio intensoRepetir en cuatro a ocho semanas, revisando medicamentos y consumo de alcohol
Entre dos y cinco veces el límite superiorElevación moderadaHepatitis viral crónica, reacciones a medicamentos, hepatitis autoinmune, sobrecarga de hierroPruebas de hepatitis, estudio del hierro y ultrasonido de hígado
Entre cinco y quince veces el límite superiorElevación marcadaHepatitis aguda, un medicamento nuevo, el paso de un cálculo biliar, brote autoinmuneValoración médica pronta, por lo general en pocos días
Más de quince veces el límite superiorElevación graveSobredosis de paracetamol, daño hepático isquémico por bajo flujo sanguíneo, hepatitis viral aguda graveAtención médica urgente el mismo día

Medicamentos y suplementos

El paracetamol es el ejemplo más claro. A dosis normales es seguro para casi todos, pero las dosis altas, o las habituales combinadas con alcohol frecuente o ayunos largos, pueden dañar seriamente el hígado. Las estatinas suben la ALT un poco en una minoría de quienes las toman, casi siempre sin consecuencias, y la cardiología actual no pide vigilar las enzimas de rutina por eso. Antibióticos como la amoxicilina con ácido clavulánico, la isoniazida, algunos antimicóticos, el metotrexato y una larga lista de productos herbolarios y suplementos para gimnasio también pueden causarlo. Nunca dejes un medicamento recetado por tu cuenta a causa de un resultado: platícalo siempre con quien te lo indicó.

Infecciones, alcohol y causas autoinmunes

La hepatitis B y la hepatitis C crónicas pueden pasar años con una ALT un poco alta y sin síntomas; por eso se recomienda que todo adulto se haga al menos una vez la prueba. Si tu ALT sigue alta, es probable que te pidan pruebas de hepatitis C desde el principio. El alcohol en exceso también daña el hígado, aunque en ese caso suele subir más la TGO que la TGP. La hepatitis autoinmune, en la que el sistema inmune ataca al hígado, es menos común pero tiene tratamiento cuando se identifica.

Causas que se pasan por alto

Varias enfermedades fuera del hígado pueden subir la ALT lo suficiente para confundir. La enfermedad celíaca sin tratar lo hace en una proporción importante de pacientes, y las enzimas suelen normalizarse con una dieta sin gluten; si además tienes molestias digestivas, revisa nuestra guía de la enfermedad celíaca. La hemocromatosis hereditaria, una enfermedad genética que acumula demasiado hierro, se detecta con la ferritina en sangre y la saturación de transferrina. Una tiroides lenta también puede subir las enzimas, por eso muchos estudios incluyen el perfil tiroideo; conoce los síntomas en nuestra guía del hipotiroidismo. Las lesiones musculares y el ejercicio muy intenso, sobre todo pesas a las que no estás acostumbrado o un primer maratón, pueden subir la ALT varios días; evitar el ejercicio fuerte una semana antes de repetir el estudio elimina esa variable.

Hígado graso (MASLD): la causa más común de una TGP un poco alta

En la población general, la causa más frecuente de una ALT moderadamente alta es la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida por sus siglas en inglés MASLD: lo que antes se llamaba hígado graso no alcohólico. Significa que se acumuló grasa en las células del hígado en alguien cuyo consumo de alcohol no lo explica, casi siempre junto con grasa abdominal, azúcar alta, triglicéridos altos o presión alta. Se estima que afecta a alrededor de una cuarta parte de los adultos.

El hígado graso es silencioso. Casi nunca da síntomas hasta que la fibrosis está avanzada, y una ALT en el límite suele ser la única señal temprana. Por eso importa tanto el debate del umbral, y por eso el médico que estudia una ALT alta mira todo el cuadro metabólico y no solo la enzima: espera que revise tu glucosa en ayunas, tus triglicéridos, tu cintura y tu presión arterial.

La buena noticia es que el hígado graso responde a cambios que de verdad se pueden hacer. Bajar alrededor de 5 % del peso tiende a reducir la grasa del hígado; cerca de 10 % puede bajar la inflamación y, en algunas personas, la fibrosis inicial. Dejar los refrescos y jugos, moverte casi todos los días y controlar bien la diabetes y los lípidos van en la misma dirección. Las enzimas suelen bajar entre tres y seis meses después de un cambio sostenido, así que una TGP de control es una referencia útil y motivadora.

Cociente TGO/TGP y qué significa una ALT baja

Como la AST (TGO) y la ALT (TGP) vienen en parte de lugares distintos, su cociente da información que cada valor solo no da. En la mayoría de las enfermedades del hígado la ALT es más alta que la AST, con un cociente menor a uno. En el daño por alcohol, la AST suele ser cerca del doble de la ALT. Conforme se acumula fibrosis (tejido cicatricial) en cualquier enfermedad hepática crónica, el cociente tiende a subir; por eso un cociente TGO/TGP que aumenta en alguien con hígado graso se toma muy en serio.

El cociente orienta, no dictamina. No es confiable después de ejercicio intenso, en enfermedades del músculo ni en la hemólisis, cuando los glóbulos rojos se rompen y sueltan AST. El médico lo combina con la edad, las plaquetas y la albúmina en puntajes que estiman el riesgo de fibrosis; por eso tus estudios incluyen las plaquetas de la biometría hemática y la albúmina en sangre.

De una ALT baja se habla mucho menos y casi nunca es un problema por sí sola. Puede acompañar una falta de vitamina B6, que la enzima necesita para funcionar, y se ve en la enfermedad renal crónica, en adultos mayores y en personas con poca masa muscular. Grandes estudios de población han ligado una ALT muy baja con fragilidad más que con el hígado. Sola, sin síntomas ni otros valores alterados, casi nunca justifica más estudios.

¿Es grave tener la alanina aminotransferasa alta? Qué cambia en la práctica

Para la mayoría, una ALT un poco alta cambia muy poco de inmediato. Alrededor de uno de cada diez adultos tiene alguna enzima hepática alterada en cualquier estudio, y buena parte se normaliza sola. Lo que sí pone en marcha es un proceso ordenado de verificación, y conocerlo quita buena parte de la preocupación.

  1. Confirmar el resultado. Repetir el estudio cuatro a ocho semanas después, sin ejercicio intenso ni alcohol los días previos, es el primer paso habitual.
  2. Revisar lo que tomas. Tu médico repasará cada medicamento recetado o de venta libre, cada suplemento o producto herbolario y tu consumo real de alcohol a la semana.
  3. Revisar lo metabólico. Peso, cintura, presión, glucosa y perfil de lípidos se evalúan juntos, porque el hígado graso es la explicación más probable.
  4. Descartar causas tratables. Las pruebas de hepatitis B y C, el estudio del hierro, los anticuerpos de celiaquía y el perfil tiroideo cubren casi todo lo demás.
  5. Ver el hígado. Un ultrasonido abdominal muestra la grasa y las alteraciones evidentes; la elastografía, un estudio sin dolor que mide la rigidez del hígado, estima la fibrosis sin biopsia.
  6. Revisar la función del hígado. Si la duda sigue, el tiempo de protrombina y la albúmina muestran si el hígado sigue fabricando lo que debe.

Casi todos estos pasos terminan de forma tranquilizadora. La idea no es encontrarle una enfermedad a todo el mundo, sino asegurarse de no pasar por alto a las pocas personas con hepatitis tratable, exceso de hierro o fibrosis que avanza.

Cuándo ir al médico y lo que la ALT no te dice

Agenda consulta sin demora si una ALT alta viene con piel u ojos amarillos, orina oscura, heces pálidas, dolor persistente del lado derecho del abdomen, moretones sin causa, hinchazón del abdomen o las piernas, confusión o un cansancio intenso nuevo. Acude a urgencias el mismo día, o llama al 911, si tomaste más paracetamol del que indica el empaque, aunque no tengas síntomas. Platícalo también con tu médico familiar si tu ALT sigue arriba del límite en dos estudios separados por varias semanas, si va subiendo en controles sucesivos, o si tienes diabetes, obesidad, factores de riesgo de hepatitis o familiares con enfermedad del hígado.

Igual de importante es lo que el número no puede hacer. No dice cuánta fibrosis tienes, porque la ALT suele bajar conforme avanza la cirrosis y quedan menos células que la suelten. No distingue causas: el alcohol, un medicamento, un virus y la grasa suben la misma enzima. No mide la función del hígado, que se ve mejor con la albúmina, la bilirrubina y los tiempos de coagulación. Y no descarta enfermedad, porque hay personas con cirrosis que tienen las enzimas normales. Encontrarás más detalles del estudio en MedlinePlus, el servicio de información de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., que también tiene versión en español.

Últimos avances científicos

La investigación de los últimos tres años ha afinado tres preguntas prácticas: dónde debe quedar el umbral, qué aporta la relación entre TGO y TGP y cuándo una ALT alta debería cambiar el tratamiento.

Un gran estudio con más de 1,600 adultos con hepatitis B crónica y biopsia de hígado, publicado en el World Journal of Gastroenterology en 2023, analizó qué pasa al bajar el umbral de la ALT. Con límites más estrictos, de 35 U/L en hombres y 25 en mujeres, se identificó a bastantes más personas que ya tenían inflamación o fibrosis importante aunque su laboratorio considerara normal su ALT. Para ti: si tienes hepatitis B, un resultado «normal» no tranquiliza por sí solo, y el umbral de tu médico puede ser razonablemente más bajo que el de tu reporte.

Un análisis de 2024 con datos de una encuesta nacional de salud de Estados Unidos, con 4,753 adultos, estudió el cociente ALT/AST en lugar de cada enzima sola. Un cociente más alto se asoció por sí mismo con más probabilidad de hígado graso y de fibrosis, y predijo el hígado graso mejor que las enzimas por separado; la asociación fue más fuerte en mujeres, niños y adolescentes. Para ti: vale la pena mirar la relación entre tus dos transaminasas, no solo cada número. Es un estudio transversal, que mira un solo momento en el tiempo, así que muestra asociación, no causa.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2026 en The Lancet Gastroenterology and Hepatology, hecha para orientar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, juntó 24 estudios sobre el tratamiento antiviral de la hepatitis B crónica. Hubo un beneficio claro, incluido menos riesgo de cáncer de hígado, en adultos con ALT alta o carga viral alta; en quienes tienen ALT normal y carga viral baja, el beneficio sigue incierto. Para ti: en la hepatitis B la ALT no solo sirve para vigilar, también ayuda a decidir si se empieza tratamiento. La duda en los valores bajos es real y se sigue estudiando.

Glosario

TérminoDefinición
ALT (SGPT)La alanina aminotransferasa, enzima concentrada en las células del hígado. TGP y SGPT son otros nombres del mismo estudio.
U/LUnidades por litro, la medida de la actividad de una enzima en la sangre. Refleja cuánto trabajo hace la enzima, no cuánto pesa.
Límite superior de la normalidadEl valor más alto que un laboratorio considera normal. Sale de una población de referencia y cambia de un laboratorio a otro.
MASLDEnfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, antes denominada enfermedad del hígado graso no alcohólico. La grasa se acumula en el hígado junto con alteraciones metabólicas.
Patrón hepatocelularUn patrón analítico en el que la ALT y la AST suben más que las enzimas de las vías biliares, lo que apunta a una lesión de las propias células hepáticas.
FibrosisTejido cicatricial que sustituye al tejido hepático funcional tras una inflamación prolongada. La fibrosis avanzada se denomina cirrosis.
ElastografíaUna exploración indolora que mide la rigidez del hígado y se utiliza para estimar el grado de fibrosis sin necesidad de biopsia.
HemocromatosisUna enfermedad hereditaria en la que el organismo absorbe demasiado hierro, lo que puede dañar el hígado de forma progresiva.
Estudio de cohortesInvestigación que sigue a un grupo definido de personas a lo largo del tiempo para observar quién desarrolla una determinada enfermedad o condición.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los valores normales de TGO y TGP?

En adultos, casi todos los laboratorios ponen el límite superior de la TGP (ALT) entre 33 y 55 U/L y el de la TGO (AST) en un rango parecido; tu reporte trae el rango exacto de tu laboratorio. Un resultado un poco arriba del límite es frecuente y rara vez alarma. Preocupa más si sigue alto al repetirlo varias semanas después, si sube en cada control, si pasa de unas cinco veces el límite o si viene con piel amarilla, orina oscura, dolor abdominal, hinchazón o cansancio fuera de lo normal. Una ALT muy alta después de tomar mucho paracetamol es una urgencia médica.

¿Una ALT de 70 es alta?

Sí: 70 U/L está arriba del límite de casi todos los laboratorios y se considera una elevación leve, en general entre una y dos veces el límite superior. A ese nivel, las causas más comunes son el hígado graso, algún medicamento o suplemento, alcohol reciente o ejercicio intenso en los días previos. No indica que el hígado esté fallando. Lo habitual es repetir el estudio en unas semanas, revisar todo lo que tomas y checar los marcadores metabólicos ligados al hígado graso.

¿Cómo debo prepararme para un examen de transaminasas?

Para la TGO y la TGP no siempre se pide ayuno, pero como suelen venir dentro de una química sanguínea o de unas pruebas de función hepática, muchos laboratorios piden de 8 a 12 horas de ayuno: sigue sus indicaciones. Evita el alcohol y el ejercicio intenso uno a tres días antes y avisa de todos los medicamentos y suplementos que tomas. Sobre los rangos por sexo: muchos laboratorios usan un solo rango para adultos, pero los especialistas proponen límites saludables de unos 29 a 33 U/L en hombres y 19 a 25 U/L en mujeres. Una mujer con una ALT cerca de 35 puede estar dentro de su rango pero arriba del umbral más saludable, algo que vale la pena comentar.

¿Tener la ALT baja es malo?

Casi nunca. Una ALT baja, sin síntomas y con todo lo demás normal, rara vez lleva a más estudios. Puede aparecer con falta de vitamina B6, que la enzima necesita, y en la enfermedad renal crónica, en adultos mayores y en personas con poca masa muscular. Los estudios de población la han ligado con fragilidad general, no con problemas del hígado. Si el resto de tus estudios está normal, no requiere ninguna acción.

¿Cómo bajar las transaminasas rápidamente?

No hay una forma segura de bajarlas «rápido»: bajan cuando se corrige la causa. Si es por ejercicio o una enfermedad pasajera, se normalizan solas en una o dos semanas; si es por un medicamento, entre dos y ocho semanas después de suspenderlo con supervisión médica. En el hígado graso, que muchas veces sube la ALT sin dar ningún síntoma, lo que funciona es bajar de 5 a 10 % del peso, hacer actividad física constante, reducir el alcohol y los refrescos y controlar bien la diabetes y el colesterol, con mejoría en tres a seis meses. Desconfía de tés, «detox» o suplementos que prometen limpiar el hígado: varios de ellos pueden dañarlo.

¿Cuánto tarda la ALT en volver a la normalidad?

Depende por completo de la causa. Las subidas por ejercicio o por una enfermedad pasajera suelen normalizarse en una o dos semanas; las debidas a un medicamento bajan en dos a ocho semanas después de suspenderlo bajo supervisión médica; en el hígado graso, la mejoría importante llega en tres a seis meses de cambios sostenidos; y en la hepatitis viral crónica depende del tratamiento, no del tiempo. Por eso el médico repite el estudio de forma periódica en vez de sacar conclusiones de un solo resultado.

Fuentes

  • MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina: «Análisis de sangre de ALT». — medlineplus.gov
  • Mayo Clinic: «Liver Function Tests». — mayoclinic.org
  • Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales: «Definición y datos sobre la NAFLD y la NASH». — niddk.nih.gov
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: «Pruebas de detección de la hepatitis C». — cdc.gov
  • Yu HS, Jiang H, Li MK, Yang BL, Smayi A, Chen JN, Wu B, Yang YD: «Lowering the threshold of alanine aminotransferase for enhanced identification of significant hepatic injury in chronic hepatitis B patients». World Journal of Gastroenterology, 2023. — doi.org/10.3748/wjg.v29.i35.5166
  • Xuan Y, Wu D, Zhang Q, Yu Z, Yu J, Zhou D: «Elevated ALT/AST ratio as a marker for NAFLD risk and severity: insights from a cross-sectional analysis in the United States». Frontiers in Endocrinology, 2024. — doi.org/10.3389/fendo.2024.1457598
  • Im YR, Chen SE, Jagdish R, Yucuma D, Rakover A, Warsop ZI, Chou R, Easterbrook P, Shimakawa Y: «Eficacia del tratamiento antiviral en adultos con hepatitis B crónica según los niveles basales de ADN del virus de la hepatitis B y alanina aminotransferasa: una revisión sistemática y metaanálisis». The Lancet Gastroenterology and Hepatology, 2026 — doi.org/10.1016/S2468-1253(25)00301. — doi.org/10.1016/S2468-1253(25)00301-2
  • MedlinePlus en español: «Prueba de sangre de ALT» — medlineplus.gov
  • MedlinePlus en español: «Pruebas funcionales hepáticas» — medlineplus.gov
  • Universidad Veracruzana, Facultad de Bioanálisis Xalapa: «Unidad de Servicios Analíticos en Salud Bioanálisis (USASB). Folleto informativo», enero de 2025 (PDF) — uv.mx

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