La cirrosis hepática es una cicatrización permanente del hígado que aparece después de años de daño repetido y que le dificulta cada vez más hacer su trabajo. En su etapa inicial casi nunca da síntomas, por eso muchas personas no saben que la tienen hasta que la enfermedad ya está bastante avanzada. Sus causas más comunes son el consumo excesivo de alcohol durante años, el hígado graso ligado al sobrepeso y la diabetes, y las hepatitis virales crónicas, tres problemas muy presentes en México. Pero un diagnóstico no es automáticamente el peor escenario: tratar la causa puede frenar o detener el avance, y el daño en etapas tempranas a veces se revierte. En esta guía te explicamos qué es la cirrosis, sus síntomas, causas, cómo se diagnostica con tus estudios de laboratorio, sus tratamientos y la investigación más reciente.

¿Qué es la cirrosis hepática?

La cirrosis hepática es la etapa avanzada y permanente de la cicatrización del hígado. Cualquier daño continuo, sea cual sea su causa, provoca ciclos de lesión y reparación, y con los años ese proceso deja tejido cicatricial que va reemplazando al tejido sano. La guía de gastroenterología del Hospital General de México la define como una alteración crónica e irreversible de la arquitectura del hígado por fibrosis y nódulos de regeneración. Al extenderse, la cicatriz deforma el interior del órgano, bloquea el paso normal de la sangre y deja menos tejido útil para filtrar la sangre y fabricar las proteínas que el cuerpo necesita para coagular y sanar.

Los médicos dividen la cirrosis en dos grandes etapas que definen casi todo lo demás de esta guía. En la cirrosis compensada todavía queda suficiente tejido sano para cubrir las necesidades del cuerpo, y muchas personas tienen pocos síntomas o ninguno durante años. En la cirrosis descompensada el hígado ya no alcanza, y aparecen complicaciones como líquido en el abdomen, sangrados, piel amarilla o confusión. Su peso es enorme: en Estados Unidos, por ejemplo, la enfermedad hepática crónica y la cirrosis causaron más de 52,000 muertes en 2024 y fueron la novena causa de muerte del país; por eso se vigila tan de cerca el paso de compensada a descompensada.

Síntomas de la cirrosis hepática y señales de un hígado dañado

En la cirrosis compensada los síntomas suelen ser mínimos o no existir, una de las razones por las que avanza sin que se note durante años. Cuando aparecen señales, suelen ser generales: cansancio, falta de apetito, moretones o sangrados con facilidad, comezón en la piel e ictericia leve, es decir, color amarillo en la piel y en lo blanco de los ojos. Algunas personas desarrollan arañas vasculares, pequeños grupos de vasos sanguíneos visibles en la piel, o eritema palmar, un enrojecimiento de las palmas de las manos.

La cirrosis descompensada trae problemas más serios: ascitis, que es líquido acumulado en el abdomen, con hinchazón de piernas; sangrado de venas dilatadas y frágiles del esófago, llamadas várices esofágicas; confusión o cambios de personalidad por encefalopatía hepática; y pérdida de masa muscular. Los síntomas de una cirrosis hepática terminal suelen combinar varias de estas complicaciones a la vez. Como marcan un punto de quiebre, normalmente llevan a una vigilancia más estrecha y a hablar de una valoración para trasplante de hígado. Ante vómito con sangre, evacuaciones negras o confusión repentina, acude a urgencias o llama al 911.

Causas de la cirrosis hepática y factores de riesgo

La cirrosis aparece cuando algo lastima el hígado una y otra vez durante años, y su propio proceso de reparación deja cicatriz más rápido de lo que el cuerpo puede eliminarla. Las causas principales son el consumo excesivo y prolongado de alcohol, la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, el antiguo "hígado graso no alcohólico") y las hepatitis virales crónicas. En 2023, un consenso de varias sociedades médicas cambió los nombres NAFLD y NASH por MASLD y MASH para reflejar mejor su relación con la obesidad, la diabetes y la resistencia a la insulina. La MASH, la forma más agresiva en la que la grasa ya inflama y daña el hígado, es hoy una de las causas de cirrosis que más crece. La Secretaría de Salud advierte que el hígado graso casi nunca da síntomas y que, sin atención, puede terminar en cirrosis o cáncer de hígado; para prevenirlo recomienda comer bien, reducir la grasa y la cintura, hacer ejercicio y evitar el alcohol.

Reconocer la infección por hepatitis B y la infección por hepatitis C como causas importantes en todo el mundo es clave, porque el tratamiento antiviral temprano puede prevenir o frenar la cirrosis. Otras causas menos frecuentes son la hepatitis autoinmune, la hemocromatosis hereditaria (exceso de hierro de origen genético), la colangitis biliar primaria, la enfermedad de Wilson, algunos medicamentos y padecimientos genéticos raros como la deficiencia de alfa-1 antitripsina. El riesgo aumenta con la cantidad de alcohol y los años de consumo, el exceso de peso, la diabetes tipo 2 y la hepatitis viral sin tratar, y puede haber más de una causa a la vez.

¿Cómo se sabe si uno tiene cirrosis? Diagnóstico

La cirrosis se sospecha con la historia clínica, la exploración, los estudios de sangre y los de imagen, y más que solo confirmarse, se clasifica, porque qué tan avanzada está cambia la vigilancia y el tratamiento. Los médicos usan sobre todo dos escalas, la MELD (hoy en su versión MELD 3.0) y la clasificación de Child-Pugh, que combinan estudios de rutina del hígado en una sola medida de qué tan bien sigue funcionando.

EscalaQué significa
Escala MELDCombina bilirrubina, INR y creatinina (a veces sodio) en un número que predice la supervivencia a 90 días; una puntuación más alta da más prioridad para trasplante
Child-Pugh clase A (5 a 6 puntos)Mejor pronóstico; el hígado está bien compensado, con un riesgo quirúrgico de muerte de alrededor del 10 %
Child-Pugh clase B (7 a 9 puntos)Función moderadamente afectada, con un riesgo quirúrgico de alrededor del 30 %
Child-Pugh clase C (10 a 15 puntos)Función muy afectada, con un riesgo quirúrgico del 70 al 80 % y máxima prioridad para valorar trasplante

Un error frecuente es pensar que unas enzimas hepáticas normales descartan la cirrosis. Revisar la TGP (ALT) y la TGO (AST) de tus pruebas de función hepática cuenta solo una parte de la historia: en una cirrosis muy avanzada queda tan poco tejido funcionando que ambas pueden salir normales. También importa la relación entre ellas: un cociente TGO/TGP mayor de 1, y sobre todo mayor de 2, apunta a daño por alcohol, mientras que uno menor de 1 es más típico del hígado graso metabólico, aunque el cociente tiende a subir conforme avanza la cirrosis sin importar la causa. Revisar la fosfatasa alcalina y la GGT ayuda a precisar la causa, porque la fosfatasa sube más con el daño de los conductos biliares, como en la colangitis biliar primaria, y la GGT sube más con el consumo fuerte de alcohol.

Seguir la bilirrubina total y el tiempo de protrombina (TP) muestra qué tan bien el hígado elimina desechos y fabrica las proteínas de la coagulación, y calcular el INR, el valor estandarizado del TP, junto con la albúmina, alimenta directamente las escalas MELD y Child-Pugh. Vigilar las plaquetas de la biometría hemática da otra pista: cuando la cicatriz sube la presión en la vena porta, el bazo crece y atrapa plaquetas, así que una cifra que baja suele indicar más fibrosis antes de que cambien otros números. Con tu edad, TGO, TGP y plaquetas también se calcula el índice FIB-4: 1.30 o menos hace poco probable una fibrosis avanzada, 2.67 o más indica riesgo alto, y los valores intermedios piden más estudios, como la elastografía de transición (FibroScan), que mide la rigidez del hígado sin agujas y ha reducido mucho la necesidad de biopsia. Como la cirrosis aumenta mucho el riesgo de cáncer de hígado, las guías recomiendan vigilancia cada seis meses con ultrasonido y alfafetoproteína en sangre mientras exista la cirrosis, y entender el riesgo de cáncer de hígado es parte del seguimiento a largo plazo.

Cirrosis hepática: tratamiento

Ningún medicamento revierte una cirrosis ya establecida, pero el tratamiento sí puede cambiar mucho su curso. La primera prioridad es atacar la causa: dejar el alcohol por completo, empezar antivirales contra la hepatitis B o C, o controlar los problemas metabólicos que alimentan la MASH. Después, cada complicación tiene su propio tratamiento.

MedidaPara qué sirve
Tratar la causa de fondoAntivirales para hepatitis B o C, cero alcohol y control metabólico en la MASH frenan o detienen el avance
Betabloqueadores y ligadura de váricesBajan la presión de la vena porta y tratan las várices para prevenir sangrados peligrosos
Diuréticos y menos salReducen el líquido en el abdomen (ascitis) y la hinchazón de las piernas
Lactulosa y rifaximinaDisminuyen las bacterias intestinales que producen amoniaco para tratar y prevenir la confusión de la encefalopatía hepática
VacunasProtegen contra hepatitis A y B, neumococo, herpes zóster, influenza y COVID-19, más riesgosas con enfermedad del hígado
Apoyo nutricionalSuficiente proteína y calorías evitan la pérdida de músculo y apoyan la función del hígado
Trasplante de hígadoEl único tratamiento definitivo cuando la cirrosis llega a la etapa terminal descompensada

Como el hígado tiene una capacidad real, aunque limitada, de sanar, detectar el daño antes de que sea cirrosis importa muchísimo: la fibrosis en etapas tempranas suele mejorar y a veces se revierte cuando se trata la causa, por ejemplo con abstinencia sostenida de alcohol, curando la hepatitis C o bajando de peso en la MASH. Una vez establecida la cirrosis, la cicatriz es en gran parte permanente, así que el objetivo pasa a ser evitar más daño y detectar las complicaciones a tiempo. Toda persona con cirrosis debe evitar el alcohol por completo y consultar a su médico antes de tomar cualquier medicamento, suplemento o remedio herbolario, porque muchos se procesan en el hígado.

¿Cuánto tiempo puede vivir una persona con cirrosis hepática?

Cuánto puede vivir una persona con cirrosis hepática depende sobre todo de la etapa. La cirrosis compensada puede mantenerse estable durante años, y muchas personas siguen trabajando, viajando y llevando una vida plena con revisiones periódicas. La descompensada es más seria: la esperanza de vida se acorta cuando aparecen complicaciones como ascitis, sangrado de várices o confusión, y por lo general se inicia la valoración formal para trasplante. Por eso la diferencia entre compensada y descompensada importa en la vida diaria, no solo en un resultado de laboratorio.

Vivir bien con cirrosis significa un seguimiento constante: repetir estudios de sangre e imagen para ver la tendencia de MELD o Child-Pugh, hacer endoscopias periódicas para buscar várices y vigilar el cáncer de hígado dos veces al año mientras exista la cirrosis. Las decisiones diarias también cuentan: suficiente proteína en la dieta, menos sal si hay ascitis, nada de alcohol ni antiinflamatorios de venta libre, y vacunas al día. Con una atención constante, muchas personas con cirrosis compensada evitan descompensarse durante mucho tiempo, e incluso después, el tratamiento y el trasplante pueden alargar y mejorar la vida.

Últimos avances científicos sobre la cirrosis hepática

La investigación reciente se ha enfocado en tratar el hígado graso metabólico, que cada vez causa más cirrosis. Según investigaciones indexadas en PubMed, un ensayo de fase 3 con resmetirom en pacientes con MASH y fibrosis confirmadas por biopsia encontró que el fármaco resolvió la inflamación del hígado sin empeorar la fibrosis en entre una cuarta parte y casi un tercio de los tratados, frente a alrededor de 1 de cada 10 con placebo; ese resultado llevó a su aprobación acelerada en Estados Unidos como el primer medicamento para la MASH (Harrison et al., 2024). Lo que esto significa para ti: ya existe un medicamento dirigido a frenar el daño que puede llevar a la cirrosis, además de bajar de peso; pregunta a tu médico por su disponibilidad en México. Otro ensayo encontró que la semaglutida, un medicamento GLP-1 muy usado para la diabetes y el control de peso, resolvió la esteatohepatitis sin empeorar la fibrosis en alrededor del 63 % de los pacientes con MASH y fibrosis importante, frente a cerca del 34 % con placebo (Sanyal et al., 2025). Lo que esto significa para ti: un medicamento que muchas personas ya usan para otros problemas metabólicos podría ayudar también a revertir el daño temprano del hígado, lo que une la salud hepática con el control del peso y del azúcar.

Otros estudios buscan prevenir complicaciones cuando ya hay cirrosis. Un estudio multicéntrico de 2024 que comparó betabloqueadores encontró que el carvedilol redujo cerca del 39 % el riesgo de una primera descompensación en la cirrosis compensada, y alrededor del 43 % el de nuevas descompensaciones o muerte en la descompensada, frente a betabloqueadores más antiguos como el propranolol (Fortea et al., 2024). Lo que esto significa para ti: si te recomiendan un betabloqueador por várices, el carvedilol tiene evidencia de beneficio en más de una etapa, algo que vale la pena platicar si tomas una alternativa más antigua.

Glosario de términos de la cirrosis hepática

TérminoQué significa
Cirrosis compensadaCirrosis en la que el hígado todavía cumple casi todas sus funciones, a menudo con pocos síntomas o ninguno.
Cirrosis descompensadaCirrosis en la que el hígado ya no alcanza, con complicaciones como ascitis, sangrados o confusión.
Hipertensión portalPresión elevada en la vena porta por la cicatriz, que causa muchas de las complicaciones.
Várices esofágicasVenas dilatadas y frágiles, sobre todo en el esófago, que pueden sangrar de golpe y de forma grave.
AscitisLíquido acumulado en el abdomen por la hipertensión portal y la albúmina baja.
Encefalopatía hepáticaConfusión o cambios de personalidad por toxinas que el hígado ya no logra eliminar.
MASLD y MASHEnfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica y su forma más grave; antes se llamaban NAFLD y NASH.

Preguntas frecuentes sobre la cirrosis hepática

¿La cirrosis hepática es reversible?

La cirrosis ya establecida se considera en general permanente, porque la cicatriz densa no desaparece del todo. La fibrosis en etapas tempranas, antes de llegar a cirrosis, sí puede mejorar o revertirse cuando se trata la causa, por ejemplo dejando el alcohol, curando la hepatitis C o bajando de peso en el hígado graso.

¿Qué es el daño hepático crónico?

El daño hepático crónico es una lesión del hígado que dura meses o años, por alcohol, hígado graso, hepatitis viral u otras causas. Si no se controla, la inflamación constante produce fibrosis, y la fibrosis avanzada termina en cirrosis.

¿Cuál es la diferencia entre cirrosis compensada y descompensada?

En la compensada el hígado todavía cumple casi todas sus funciones y muchas personas no tienen síntomas. En la descompensada ya no alcanza y aparecen ascitis, sangrado de várices, ictericia o confusión; esta diferencia es lo que más define cómo se vigila y se trata.

¿Cuáles son las 4 señales de advertencia de un hígado dañado?

Cuatro señales de alerta frecuentes son la piel u ojos amarillos (ictericia), el abdomen hinchado por líquido, los moretones o sangrados fáciles y la confusión o somnolencia inusual. Al principio también puede haber cansancio, falta de apetito y comezón, así que ante cualquiera de ellas conviene consultar.

¿Qué causa la cirrosis además del alcohol?

El alcohol es solo una de las causas. El hígado graso metabólico (MASLD) y su forma grave (MASH), las hepatitis B y C crónicas, la hepatitis autoinmune, la hemocromatosis hereditaria y la colangitis biliar primaria también pueden llevar a cirrosis, y puede haber más de una causa al mismo tiempo.

¿Cómo se diagnostica la cirrosis sin biopsia?

La biopsia ya no siempre es necesaria. Los médicos combinan estudios de sangre, como el índice FIB-4 con edad, TGO, TGP y plaquetas, con estudios de imagen como la elastografía, que mide la rigidez del hígado. Juntos pueden confirmar una fibrosis avanzada o una cirrosis, y la biopsia queda para los casos dudosos.

¿Se puede vivir muchos años con cirrosis si se deja de tomar?

Sí, muchas personas lo logran. Dejar el alcohol por completo es de los pasos más poderosos: puede detener o frenar el avance, reducir el riesgo de descompensación y mejorar la supervivencia, sobre todo si la cirrosis todavía está compensada.

Fuentes

  • Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. (NIDDK) — Cirrosis (en inglés), 2024 — niddk.nih.gov
  • Mayo Clinic — Cirrosis: diagnóstico y tratamiento (en inglés), 2024 — mayoclinic.org
  • American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD) — Por qué usamos la escala MELD (en inglés) — aasld.org
  • Hospital General de México, Secretaría de Salud — Guías diagnósticas de gastroenterología: cirrosis hepática — hgm.salud.gob.mx
  • Secretaría de Salud (México) — La obesidad es causante de hígado graso — gob.mx
  • MedlinePlus en español — Cirrosis — Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. — medlineplus.gov
  • Harrison y cols. (2024) — A Phase 3, Randomized, Controlled Trial of Resmetirom in NASH with Liver Fibrosis — New England Journal of Medicine — doi.org/10.1056/NEJMoa2309000
  • Sanyal y cols. (2025) — Phase 3 Trial of Semaglutide in Metabolic Dysfunction-Associated Steatohepatitis — New England Journal of Medicine — doi.org/10.1056/NEJMoa2413258
  • Fortea y cols. (2024) — Carvedilol vs. propranolol for the prevention of decompensation and mortality in patients with compensated and decompensated cirrhosis — Journal of Hepatology — doi.org/10.1016/j.jhep.2024.12.017

Lecturas recomendadas

Entiende tus estudios de laboratorio con BloodSense

La atención de la cirrosis casi nunca depende de un solo número. TGP, TGO, fosfatasa alcalina, GGT, bilirrubina, albúmina, tiempo de protrombina, INR y plaquetas muestran cada uno una parte distinta de cómo funciona el hígado, desde la inflamación activa hasta su capacidad de fabricar proteínas y la presión en la vena porta, y los médicos combinan varios en escalas como MELD y Child-Pugh. Ver dónde queda cada valor frente al intervalo de referencia de tu laboratorio, y cómo cambia con el tiempo, hace más fácil platicarlo con tu médico. BloodSense convierte tus estudios completos en un reporte en lenguaje sencillo.

Sube tus estudios y recibe tu reporte en minutos