La pielonefritis es una infección en los riñones: una infección de vías urinarias (IVU) en la que las bacterias ya no se quedan en la vejiga, sino que suben por los uréteres hasta uno o ambos riñones. Casi siempre arranca como una infección de vejiga común (cistitis) que no se atendió a tiempo o que ocurrió en alguien con más riesgo. Los síntomas suelen llegar de golpe, con fiebre, escalofríos y dolor de espalda, y eso asusta; sin embargo, es una infección que los médicos conocen muy bien y que en la gran mayoría de los casos se cura con antibióticos iniciados pronto. Saber reconocer las señales de alarma y buscar atención sin esperar evita casi todas las complicaciones. En esta guía te explicamos qué es la pielonefritis, cómo se siente, por qué aparece, qué estudios de laboratorio se piden en México, cómo se trata y qué dice la investigación más reciente.

¿Qué es la pielonefritis?

La pielonefritis es la infección de uno o de los dos riñones, causada casi siempre por bacterias que llegan desde la parte baja del aparato urinario. En condiciones normales, la orina se forma en los riñones, que filtran la sangre y sacan los desechos; de ahí baja por dos tubitos llamados uréteres hasta la vejiga y sale por la uretra. Cuando entran bacterias por la uretra, pueden recorrer ese camino al revés: primero infectan la vejiga y después alcanzan el riñón, donde inflaman el tejido renal y, si nadie las frena, pueden dejar cicatrices.

La forma más común es la pielonefritis aguda, es decir, la que aparece de repente y se resuelve con un tratamiento de antibióticos. Los médicos la llaman no complicada cuando se presenta en una mujer sana que no está embarazada, y complicada cuando hay embarazo, diabetes, una obstrucción en las vías urinarias, una sonda en la vejiga o defensas bajas. También existe una forma crónica o de repetición, mucho menos frecuente, que se ve sobre todo en niñas y niños con reflujo vesicoureteral, una alteración en la que la orina regresa de la vejiga hacia el riñón y lo va dañando poco a poco. La infección renal puede darse a cualquier edad, pero es mucho más frecuente en mujeres, porque su anatomía facilita que las bacterias lleguen a la vejiga.

Síntomas de la pielonefritis

Los síntomas típicos de una infección en los riñones son fiebre, escalofríos fuertes y dolor en la espalda baja o en un costado, justo debajo de las costillas, muchas veces con náuseas y vómito. Como casi todas empiezan en la vejiga, suelen venir acompañadas de ardor o dolor al orinar, ganas de ir al baño a cada rato o con urgencia, y orina turbia, oscura, con sangre o con mal olor. A diferencia de otras enfermedades, el cuadro se instala rápido: en uno o dos días, no a lo largo de semanas.

En bebés y en niños menores de 2 años, la infección renal puede verse muy distinta: fiebre alta, rechazo al alimento, irritabilidad o poco aumento de peso, sin el dolor de espalda que describen los adultos. La guía de práctica clínica mexicana sobre infección de vías urinarias en menores de 18 años insiste en identificar pronto estos signos para evitar complicaciones, y por eso una fiebre sin causa clara en un niño pequeño siempre merece consulta. En adultos, si el cuadro se acompaña de confusión, corazón muy acelerado, presión arterial baja o fiebre que no baja con medicamento, la infección puede estar avanzando hacia una sepsis: en ese caso hay que ir a urgencias o llamar al 911, sin esperar a ver cómo evoluciona en casa.

Causas de la pielonefritis y factores de riesgo

La gran mayoría de las infecciones renales las causa Escherichia coli (E. coli), una bacteria que vive normalmente en el intestino y que puede pasar a la zona de la uretra y subir; otras bacterias, como Proteus, Klebsiella, Enterococcus y Staphylococcus, explican casi todos los casos restantes. La pielonefritis no se contagia como una gripa o un resfriado: la provocan las propias bacterias de la persona cuando llegan a un lugar del cuerpo donde no deberían estar, no el contacto con otra persona.

Hay situaciones que aumentan el riesgo de una infección en los riñones. La anatomía femenina pesa mucho, porque la uretra es más corta y las bacterias recorren menos distancia hasta la vejiga. También aumenta el riesgo cualquier cosa que estorbe el paso de la orina, como la obstrucción que causan las piedras en el riñón, el crecimiento de la próstata, el uso de sonda urinaria, el embarazo, la diabetes mal controlada y un sistema inmunitario debilitado. En la infancia, el reflujo vesicoureteral es un factor importante de infecciones repetidas y de cicatrices progresivas en el riñón.

¿Cómo se diagnostica la pielonefritis?

La pielonefritis se diagnostica juntando los síntomas (fiebre, dolor en el costado, molestias al orinar) con una exploración física y con estudios de orina y de sangre. Al revisarte, el médico suele encontrar dolor al golpear suavemente la zona del riñón afectado. En mujeres embarazadas y en quienes tienen factores de riesgo de una infección complicada, los estudios suelen ser más completos desde el principio. En México puedes llegar a estos estudios a través de tu médico familiar en la Unidad de Medicina Familiar (UMF) del IMSS, de tu clínica del ISSSTE o de un centro de salud, y en la mayoría de los laboratorios privados puedes hacerte un examen general de orina o un urocultivo sin orden médica; aun así, con fiebre y dolor de riñón lo que necesitas primero es una valoración médica.

EstudioQué muestra
Examen general de orina (EGO)Revisa una muestra de orina en busca de leucocitos, esterasa leucocitaria, nitritos, sangre y bacterias
Urocultivo con antibiogramaHace crecer las bacterias de la orina para saber cuál causa la infección y qué antibióticos sirven contra ella
Estudios de sangre (biometría hemática, química sanguínea)Buscan leucocitos elevados, señales de inflamación y cómo está funcionando el riñón
Estudios de imagen (ultrasonido o tomografía)Se piden en casos graves, cuando no hay mejoría o cuando se sospecha una obstrucción, una piedra o un absceso

El examen general de orina suele ser la pista más rápida, porque la tira reactiva da resultado en minutos. Si detecta nitritos en la orina y esterasa leucocitaria positiva, sugiere que hay bacterias y glóbulos blancos; encontrar piuria o leucocitos en la orina confirma que el cuerpo está combatiendo la infección, y los cilindros leucocitarios, cuando aparecen en el sedimento, apuntan directamente al riñón y no solo a la vejiga. Para saber qué bacteria es y qué antibiótico funcionará se necesita un urocultivo, de preferencia tomado antes de empezar el antibiótico; el laboratorio te indicará cuándo estará listo, que suele ser en uno a tres días. Como el riñón está involucrado, tu médico también revisará en la química sanguínea la creatinina en sangre, el nitrógeno ureico (BUN) y la tasa de filtración glomerular estimada, que dicen qué tan bien están filtrando tus riñones y qué tan seria es la infección. Recuerda que cada laboratorio imprime sus propios valores de referencia: compáralos siempre con los de tu reporte.

Opciones de tratamiento para la pielonefritis

El tratamiento principal de la pielonefritis son los antibióticos iniciados cuanto antes; que sean en pastillas o por la vena depende sobre todo de qué tan grave esté el cuadro. Casi todas las infecciones no complicadas, sobre todo en adultas sanas no embarazadas que toleran líquidos y medicamentos, se tratan por completo en casa con antibióticos orales elegidos según la resistencia bacteriana de la zona y, cuando ya está, el resultado del urocultivo. Si una obstrucción, como una piedra en el riñón o una próstata crecida, está alimentando la infección, liberarla (a veces con un procedimiento) es tan importante como el antibiótico. No te automediques con antibióticos que tengas en casa: un tratamiento equivocado o incompleto favorece la resistencia.

EnfoquePara qué sirve
Antibióticos oralesTratamiento habitual de la mayoría de las infecciones no complicadas, completo en casa
Antibióticos intravenososPara casos graves, sepsis, embarazo con complicaciones o cuando no se toleran las pastillas; muchas veces con hospitalización
Liberar la obstrucciónDestapa un uréter bloqueado por una piedra o por la próstata, a veces con un drenaje
Cuidados de apoyoLíquidos, reposo y control de la fiebre y el dolor mientras el antibiótico hace efecto

El internamiento y los antibióticos por vena suelen reservarse para quien se ve muy enfermo, tiene signos de sepsis como pulso muy rápido o presión baja, está embarazada, no puede tomar medicamentos por boca o tiene una condición que complica el cuadro, como diabetes descontrolada o una obstrucción urinaria; en cuanto hay mejoría, se pasa a antibiótico oral. Hay señales que requieren urgencias y no una cita normal: fiebre alta que no cede con medicamento, confusión, desmayo, vómito que impide retener líquidos o dolor intenso que va en aumento; una mujer embarazada con estos síntomas debe ser atendida de inmediato. La mayoría de las personas se siente claramente mejor a los pocos días del antibiótico correcto. En cuanto a los días de reposo, dependen de tu estado y de tu trabajo: tu médico puede indicarte incapacidad mientras persista la fiebre, y si eres derechohabiente del IMSS es tu médico familiar quien la expide. Los tratamientos actuales suelen ser más cortos que las dos semanas que se daban antes.

Vivir con la pielonefritis y pronóstico a largo plazo

Con un tratamiento oportuno, la mayoría de las personas se recupera por completo de una pielonefritis y el riñón queda funcionando igual que antes. El peligro real está en tardar en atenderse: una infección renal grave o sin tratar puede provocar un absceso en el riñón, sepsis, pérdida temporal o, a veces, permanente de la función renal y, rara vez, una infección productora de gas que afecta sobre todo a personas con diabetes. Estas complicaciones son poco comunes cuando el tratamiento empieza pronto, y por eso es tan importante terminar todo el antibiótico aunque ya te sientas bien.

Quien tiene infecciones renales una y otra vez, o los niños con una causa estructural como el reflujo vesicoureteral, necesitan seguimiento para encontrar y corregir la causa, porque cada infección suma riesgo de cicatrices en el riñón. La guía mexicana de infección urinaria en menores recuerda que una parte de los casos de insuficiencia renal crónica tiene su origen en pielonefritis repetidas. Tomar suficiente agua, orinar cuando sientes ganas en lugar de aguantarte y tratar rápido cualquier infección de vejiga antes de que suba son medidas que ayudan a prevenir nuevos episodios. Si tienes infecciones renales frecuentes, una alteración urinaria conocida o tuviste un cuadro grave, platica con tu médico sobre estudios de control para confirmar que tu función renal sigue normal.

Últimos avances científicos en la investigación sobre la pielonefritis

Una de las preguntas más estudiadas es cuántos días debe durar realmente el antibiótico en una infección en los riñones. Según estudios indexados en PubMed, una revisión sistemática "viva" con metaanálisis publicada en 2025, que reunió 16 ensayos controlados aleatorizados con 4,643 adultos con pielonefritis o infección urinaria complicada, encontró que los tratamientos de 5 a 7 días funcionaban igual que los antiguos esquemas de 10 a 14 días, con tasas parecidas de curación, recaída y efectos secundarios (Zahavi et al., 2025). Qué significa para ti: si tu médico te receta menos días de los que esperabas, no es un atajo; la evidencia actual respalda que es igual de eficaz, siempre que tomes todas las dosis indicadas.

Otros trabajos analizan qué antibiótico conviene usar primero ahora que la resistencia bacteriana cambia. Un estudio de 2024 con 851 adultos dados de alta desde 11 servicios de urgencias de Estados Unidos encontró una tasa de fracaso a los 14 días de 17.2 % con una cefalosporina oral, frente a 22.5 % con las fluoroquinolonas o el trimetoprim con sulfametoxazol que las guías preferían tradicionalmente, una diferencia que dejó de ser estadísticamente significativa al considerar otros factores (Koehl et al., 2024). Qué significa para ti: que te receten una cefalosporina en vez del antibiótico "de siempre" no quiere decir que recibas un tratamiento peor; puede reflejar la resistencia local y la evidencia del mundo real. Un análisis de 2025 con 130,514 muestras de orina con E. coli de la comunidad encontró que la resistencia a los antibióticos de primera línea para la cistitis iba muy ligada a la resistencia a los antibióticos para la pielonefritis, con una resistencia prevista a la amoxicilina con ácido clavulánico superior a 50 % en algunos modelos (Williams et al., 2025). Qué significa para ti: contarle a tu médico qué antibióticos tomaste hace poco le ayuda a elegir uno que sí funcione, y por eso el urocultivo con antibiograma importa tanto.

Glosario de términos clave sobre la pielonefritis

TérminoDefinición
Infección de vías urinarias (IVU)Infección en cualquier parte del aparato urinario, desde la uretra hasta los riñones.
CistitisInfección limitada a la vejiga; es el tipo más común de infección urinaria.
UrocultivoEstudio de laboratorio que hace crecer las bacterias de la orina para identificarlas y escoger el antibiótico.
PiuriaPresencia de leucocitos (glóbulos blancos) en la orina, señal de que el cuerpo combate una infección o inflamación.
SepsisReacción grave y generalizada del cuerpo ante una infección que se extendió a la sangre.
Reflujo vesicoureteralAlteración, sobre todo infantil, en la que la orina regresa de la vejiga hacia los riñones.
Absceso renalAcumulación de pus que puede formarse dentro o alrededor de un riñón muy infectado.

Preguntas frecuentes sobre la pielonefritis

¿Qué es la pielonefritis aguda?

La pielonefritis aguda es una infección de los riñones que aparece de forma repentina, en uno o dos días, y que normalmente se cura con un tratamiento de antibióticos. Se distingue de la cistitis, que se queda en la vejiga, porque las bacterias subieron hasta el riñón; por eso suma fiebre, escalofríos y dolor de espalda o de costado a las molestias al orinar.

¿Cuáles son los síntomas y las causas de las infecciones en los riñones?

Los síntomas principales son fiebre, escalofríos, dolor en la espalda baja o el costado, náuseas o vómito, y ardor o ganas frecuentes de orinar con orina turbia, oscura o con sangre. La causa casi siempre es una bacteria del propio intestino, sobre todo E. coli, que entra por la uretra, infecta la vejiga y sube al riñón; el riesgo aumenta con el embarazo, la diabetes, las piedras en el riñón, la próstata crecida o el uso de sonda.

¿Cuáles son los síntomas de una infección por Escherichia coli en los riñones?

Una infección por E. coli en los riñones da los mismos síntomas que cualquier pielonefritis: fiebre, escalofríos, dolor en el costado y molestias al orinar, a veces con náuseas y vómito. Los síntomas no permiten saber qué bacteria es; eso solo lo confirma el urocultivo, que además indica qué antibióticos funcionan contra esa E. coli en particular.

¿Cómo se trata la pielonefritis y cuántos días de antibiótico se necesitan?

La pielonefritis se trata con antibióticos elegidos según la bacteria probable o confirmada y la resistencia de la zona. La mayoría de las personas los toma por boca en casa; quienes están más graves los reciben por vena hasta mejorar y luego pasan a pastillas. Hoy muchas personas solo necesitan de 5 a 7 días, en lugar de los 10 a 14 días que antes se consideraban la regla, aunque tu médico ajustará la duración a tu caso.

¿Se puede tratar una infección en los riñones en casa o hay que ir al hospital?

La mayoría de las infecciones renales no complicadas en adultas sanas no embarazadas se pueden tratar por completo en casa con antibiótico oral, siempre que puedas comer, tomar el medicamento y no te sientas gravemente enferma. Suele requerirse hospital en el embarazo, cuando no se toleran las pastillas, hay signos de sepsis o existe una complicación como obstrucción urinaria o diabetes descontrolada. La fiebre alta que no baja, la confusión o un dolor que empeora deben valorarse en urgencias.

¿Cómo queda el riñón después de una pielonefritis?

Después de una pielonefritis tratada a tiempo, el riñón casi siempre queda sano y con su función normal. Cuando la infección se trata tarde o se repite muchas veces, sobre todo en niños con un problema estructural, puede dejar cicatrices y, a largo plazo, pérdida de función renal. Por eso, tras un episodio grave o infecciones repetidas, el médico puede pedir una química sanguínea con creatinina y estudios de imagen de control.

Fuentes

  • National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases — Kidney Infection (Pyelonephritis): Symptoms & Causes — NIDDK, 2023 — niddk.nih.gov (en inglés)
  • Cleveland Clinic — Kidney Infection (Pyelonephritis) — Cleveland Clinic Health Library, 2024 — my.clevelandclinic.org (en inglés)
  • Mayo Clinic — Kidney infection — Mayo Clinic, 2023 — mayoclinic.org (en inglés)
  • Zahavi I, Kunwar D, Olchowski J, et al. — Short vs. long antibiotic treatment for pyelonephritis and complicated urinary tract infections: a living systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials — Clinical Microbiology and Infection, 2025 — doi.org/10.1016/j.cmi.2025.04.008 (en inglés)
  • Koehl J, Spolsdoff D, Negaard B, et al. — Cephalosporins for Outpatient Pyelonephritis in the Emergency Department: COPY-ED Study — Annals of Emergency Medicine, 2024 — doi.org/10.1016/j.annemergmed.2024.10.013 (en inglés)
  • Williams P, Barton E, Bhamber R, et al. — Co-resistance between oral antibiotics for pyelonephritis and those for cystitis — applying an escalation antibiogram model to local community data — JAC-Antimicrobial Resistance, 2025 — doi.org/10.1093/jacamr/dlaf204 (en inglés)
  • Secretaría de Salud, CENETEC — Prevención, diagnóstico y tratamiento de la infección de vías urinarias no complicada en menores de 18 años (Guía de Práctica Clínica) — México, 2008 — pediatria.gob.mx
  • MedlinePlus en español — Infecciones urinarias — Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. — medlineplus.gov

Lecturas recomendadas

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Una infección en los riñones se confirma y se vigila sobre todo con estudios de laboratorio, no solo con los síntomas. El examen general de orina y el urocultivo identifican la infección y la bacteria responsable, mientras que la creatinina, el nitrógeno ureico (BUN) y la tasa de filtración glomerular de tu química sanguínea muestran si la infección está afectando la capacidad de tus riñones para filtrar desechos. Ver estos valores juntos, y cómo cambian conforme el tratamiento hace efecto, ayuda mucho a entender qué tan seria es la infección y a saber cuándo tus riñones volvieron a la normalidad. Sube tus estudios de laboratorio y recibe un reporte claro, en línea.

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