La tos ferina, también llamada tosferina, coqueluche o pertussis, es una infección bacteriana muy contagiosa de las vías respiratorias que ha repuntado con fuerza en los últimos años, también en México. La causa la bacteria Bordetella pertussis y su señal más típica son los ataques violentos de tos que pueden terminar con un «gallo» agudo cuando la persona intenta jalar aire. En niños mayores y adultos suele ser agotadora pero se supera; en bebés pequeños puede ser mortal. En esta guía te explicamos qué es la tos ferina, cómo reconocer sus síntomas en sus tres fases, cómo se contagia, qué estudios (de exudado y de sangre) usan los médicos para diagnosticarla, y qué ofrecen hoy el tratamiento, la vacuna y la investigación.

¿Qué es la tos ferina o tosferina?

La tos ferina es una infección respiratoria causada por Bordetella pertussis, una bacteria que se pega a los pequeños cilios que cubren las vías respiratorias altas y libera toxinas que los inflaman y paralizan. Sin esos cilios para sacar el moco, las vías respiratorias se irritan y se tapan, y el cuerpo responde con la tos sin fin que le da nombre. Es una de las infecciones más contagiosas que existen: una sola persona sin tratamiento puede contagiar a muchas de las personas sin protección que la rodean.

La protección contra la tos ferina viene combinada con la del tétanos y la difteria en las mismas vacunas infantiles y de adultos; para conocer una de esas enfermedades, revisa la guía de síntomas, causas y tratamiento del tétanos. Después de décadas de control gracias a la vacunación infantil, la tos ferina volvió a subir. En 2024 Estados Unidos reportó 35,435 casos, contra 7,063 en 2023, y México también tuvo un aumento: el aviso epidemiológico de la Secretaría de Salud de abril de 2025 reportaba 2,549 casos probables, 696 confirmados y 37 defunciones en 14 estados. Los expertos lo atribuyen al regreso de la vida social tras la pandemia, a que la inmunidad se pierde poco a poco con los años y a huecos en la cobertura de vacunación.

Síntomas y fases de la tos ferina

La tos ferina avanza despacio y sus síntomas cambian tanto de una semana a otra que al principio no se parece en nada a las etapas posteriores. Los médicos describen tres fases. La primera, la fase catarral, dura una o dos semanas y parece un resfriado común: escurrimiento nasal, estornudos, ojos llorosos, fiebre leve y una tos suave de vez en cuando. Es cuando la persona contagia más y, como se confunde fácilmente con un resfriado, el diagnóstico casi siempre se pasa por alto en este momento; puede ayudarte revisar la guía de síntomas, causas y tratamiento de la gripa y el resfriado común.

La segunda fase, la paroxística, es cuando la tos ferina se vuelve reconocible. Los ataques de tos violentos e incontrolables llegan en oleadas, a veces con una docena de accesos de tos en una sola exhalación, y suelen terminar con el típico «gallo» al jalar aire de golpe para llenar los pulmones vacíos. Estos ataques pueden provocar vómito, dejan a la persona agotada y empeoran en la noche. Esta fase suele durar de una a seis semanas, aunque puede alargarse hasta diez. La última fase, la de convalecencia, es una recuperación lenta de varias semanas más, aunque los accesos de tos pueden volver un tiempo con el siguiente resfriado; por eso a la tos ferina también se le llama «la tos de los cien días».

No todos siguen el patrón clásico. Los adolescentes y adultos vacunados pueden tener solo una tos que dura más que una infección respiratoria común, muchas veces sin «gallo». Los bebés pueden no hacer ese sonido y ni siquiera toser mucho; en cambio, pueden tener pausas peligrosas en la respiración (apneas), que son una urgencia médica: llama al 911.

EstadioCómo se presenta habitualmente
Fase catarral (semanas 1 a 2)Escurrimiento nasal, estornudos, lagrimeo, fiebre leve y tos suave; es cuando más se contagia y se confunde fácilmente con un resfriado
Etapa paroxística (semanas 2 a 8)Ataques repentinos de tos rápida, un silbido agudo al jalar aire, vómito después de los accesos y agotamiento, peores en la noche
Fase de convalecencia (más o menos desde la semana 6)Una tos que mejora despacio pero puede regresar con infecciones respiratorias posteriores: la «tos de los cien días»
En lactantes pequeñosPoca o ninguna tos, pausas en la respiración (apneas), dificultad para comer y color azulado o morado; siempre es una urgencia

¿Cómo se contagia la tos ferina? Causas y factores de riesgo

La única causa de la tos ferina es la infección por Bordetella pertussis, y se contagia con muchísima facilidad. La bacteria viaja en las gotitas que salen cuando una persona infectada tose, estornuda o habla en lugares cerrados, y quienes están cerca simplemente las respiran. Una persona empieza a contagiar desde la primera fase, la que parece un resfriado, y puede seguir contagiando durante semanas si no se trata; por eso los brotes se extienden rápido en casas, salones de clase y guarderías. Los síntomas suelen aparecer de cinco a diez días después del contacto, aunque pueden tardar hasta tres semanas.

Como la inmunidad de la vacuna y la de una infección pasada se pierden con los años, los niños mayores y los adultos con la protección baja suelen ser la fuente que nadie nota y que lleva la bacteria a la casa y contagia a un recién nacido. Quienes tienen más riesgo de enfermarse de gravedad son los bebés menores de un año, sobre todo los que todavía no completan su esquema de vacunación. Las embarazadas, las personas con defensas bajas y cualquiera que conviva de cerca con un bebé también merecen atención especial. Una tos que dura mucho más de lo que explicaría una infección respiratoria común puede ser tos ferina en un adulto, sobre todo durante un brote; para ver la diferencia, revisa la guía completa sobre síntomas, causas y tratamiento de la bronquitis aguda.

¿Por qué la tos ferina es tan peligrosa para los bebés?

La tos ferina es más peligrosa en el primer año de vida, y los bebés más pequeños son los que más riesgo corren. Los menores de seis meses muchas veces no aguantan los accesos de tos fuertes que en niños mayores ayudan a limpiar las vías respiratorias, y en lugar del silbido típico pueden dejar de respirar por momentos breves y aterradores. Alrededor de uno de cada tres bebés que se enferman de tos ferina termina hospitalizado, y la enfermedad puede ser mortal a esta edad: en México, la letalidad reportada en abril de 2025 fue de 5.3 %. La complicación grave más común es la neumonía, aunque también puede haber convulsiones, daño cerebral por falta de oxígeno y deshidratación porque al bebé le cuesta comer.

Por esa vulnerabilidad, gran parte de la prevención se enfoca en las personas que rodean al recién nacido. En México, el bebé recibe su primera dosis de vacuna hexavalente a los 2 meses, luego a los 4 y 6 meses y un refuerzo a los 18 meses, y no está bien protegido hasta tener varias dosis. Eso deja unos primeros meses en los que los anticuerpos que pasó la mamá durante el embarazo y una familia vacunada son la principal defensa.

¿Cómo se diagnostica la tos ferina?

Como al principio se parece a muchas otras infecciones respiratorias, la tos ferina se confirma con estudios de laboratorio, y el mejor estudio depende de cuánto tiempo lleva la tos. En las primeras tres o cuatro semanas, mientras la bacteria sigue en las vías respiratorias, el médico toma una muestra del fondo de la nariz y la garganta con un hisopo delgado (exudado nasofaríngeo). El estudio más sensible en esta etapa es la PCR, que detecta el material genético de Bordetella pertussis y da resultados rápido. El cultivo puede aislar la bacteria de la misma muestra y es muy específico, pero es más lento y menos confiable si ya se dieron antibióticos o pasaron varias semanas. Más adelante, cuando la bacteria ya se fue, un estudio de anticuerpos en sangre (serología) puede apoyar el diagnóstico.

La biometría hemática también da una pista, y es uno de los pocos casos en que un estudio de rutina puede orientar hacia la tos ferina. En bebés y niños pequeños, la infección suele subir los glóbulos blancos con un aumento llamativo de un tipo en particular, los linfocitos (linfocitosis). Cuando un niño pequeño está muy enfermo, el médico suele pedir y revisar una biometría hemática completa que cuenta glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Un porcentaje de linfocitos muy alto puede hacer sospechar tos ferina y, en los bebés más graves, indica más riesgo de enfermedad severa; por eso conviene entender qué significa tener los linfocitos altos en un estudio de sangre. La misma hoja muestra el total de glóbulos blancos, y vale la pena revisar qué puede indicar tener los leucocitos altos en tus estudios de laboratorio, porque estos valores ponen en contexto el resultado del hisopo, no lo reemplazan.

PruebaQué detectaMomento óptimo
PCR nasofaríngeaMaterial genético de Bordetella pertussis; confirma una infección activaMejor en las primeras tres o cuatro semanas de tos
Cultivo bacterianoBacterias vivas que crecen a partir de un exudado nasofaríngeoAl inicio de la enfermedad, idealmente en las dos primeras semanas y antes de empezar antibióticos
Serología (análisis de sangre para detectar anticuerpos)La respuesta inmunitaria del cuerpo frente a la bacteriaEtapa más avanzada, más o menos de dos a ocho semanas después de que empezó la tos
Biometría hemática completaGlóbulos blancos altos con linfocitosis marcadaUna pista de apoyo, sobre todo en bebés y niños pequeños

Tratamiento y recuperación

La tos ferina se trata con antibióticos del grupo de los macrólidos (azitromicina, claritromicina o eritromicina), que eliminan la bacteria y, algo igual de importante, evitan que la persona siga contagiando. La dosis de azitromicina depende de la edad y el peso, y la debe indicar el médico con receta; aquí no damos dosis. El problema es el momento: los antibióticos funcionan mejor si se empiezan pronto, en la primera o segunda semana, antes de que los accesos de tos estén en su punto más fuerte. Si se dan después, casi no acortan la tos, porque el daño en las vías respiratorias ya está hecho, pero aun así vale la pena tomarlos para cortar el contagio. Después de cinco días del antibiótico correcto, la persona casi siempre ya no contagia.

Para la tos en sí no hay ningún medicamento que la quite de forma confiable: los jarabes para la tos que se compran sin receta no han demostrado servir, así que el tratamiento es sobre todo de apoyo: reposo, líquidos y comidas pequeñas y frecuentes, un ambiente tranquilo y sin humo, y vigilar de cerca las señales de alarma. Los bebés y cualquiera con síntomas graves pueden necesitar hospitalización para vigilar la respiración, el oxígeno y la hidratación. Como los mismos antibióticos protegen a los contactos vulnerables, el médico suele recetarlos también a quienes viven en la misma casa, aunque no tengan síntomas (profilaxis). Si un bebé tose por accesos, se pone azul o hace pausas al respirar, llama al 911 o ve a urgencias de inmediato.

Prevención: la vacuna contra la tos ferina

La vacunación es, por mucho, la mejor forma de prevenir la tos ferina, y protege por dos lados: a la persona vacunada y, a través de ella, a los bebés que todavía son muy pequeños para estar protegidos. En México, los niños reciben la vacuna hexavalente a los 2, 4 y 6 meses con un refuerzo a los 18 meses, y después la DPT; los adolescentes y adultos pueden recibir un refuerzo con Tdpa. Como la protección baja con el tiempo, los refuerzos importan a lo largo de toda la vida, no solo en la infancia. Revisa tu Cartilla Nacional de Salud y la de tus hijos.

Lo más importante para proteger a un recién nacido es vacunar a la mamá. En México se aplica la vacuna Tdpa a las embarazadas a partir de la semana 20, para que la mamá forme anticuerpos y se los pase al bebé por la placenta; esta dosis reduce en cerca de tres cuartas partes el riesgo de tos ferina en bebés menores de dos meses, la etapa de más peligro. Rodear al recién nacido de papás, hermanos y cuidadores vacunados (la llamada estrategia «capullo») suma otra capa de protección, igual que el antibiótico preventivo tras un contacto conocido. La tos ferina es una de varias enfermedades prevenibles por vacunación que regresaron donde bajó la vacunación; para conocer otra con la misma tendencia preocupante, revisa la guía sobre síntomas, causas y tratamiento del sarampión.

Complicaciones y pronóstico

Para la mayoría de los niños mayores vacunados y de los adultos, la tos ferina es una enfermedad larga y cansada más que peligrosa, y lo normal es recuperarse por completo aunque la tos dure semanas. En los bebés es otra historia: la infección puede volverse grave muy rápido. La complicación grave más común es la neumonía; para entender esa infección del pulmón que muchas veces sigue a la tos ferina, revisa la guía sobre los síntomas, causas y tratamiento de la neumonía. Otras complicaciones son las pausas largas en la respiración, las convulsiones y, rara vez, daño cerebral por falta de oxígeno, además del desgaste por la tos sin parar, que puede fracturar costillas y romper pequeños vasos de los ojos.

El pronóstico depende sobre todo de la edad y de la vacunación. Las muertes hoy son raras y ocurren casi solo en bebés pequeños con vacunación incompleta, y por eso la prevención enfocada en ese grupo pesa tanto. Para los demás, el reto principal es la paciencia: la tos puede durar más que la infección misma y se va quitando poco a poco a lo largo de las semanas que le dieron el apodo de «tos de los cien días».

Avances científicos recientes sobre la tos ferina

El avance más importante no es un medicamento nuevo, sino un análisis a fondo de por qué regresó la tos ferina. Una revisión de 2025 en Current Opinion in Pediatrics estudió el repunte mundial y encontró que incluso países con vacunación infantil muy alta, como Estados Unidos, tuvieron grandes aumentos de casos en 2023 y 2024, con la enfermedad moviéndose hacia niños mayores y adultos con la inmunidad baja (Christie, 2025). La revisión también señaló que se están extendiendo cepas de Bordetella pertussis resistentes a los macrólidos, los antibióticos de primera línea. Qué significa para ti: la tos ferina está circulando más que en muchos años, así que tener tus refuerzos al día y tomar en serio una tos que no se quita, sobre todo si convives con bebés, importa más que hace una década.

Una revisión de 2024 en Nature Reviews Microbiology analizó cómo el cambio, hace décadas, de las vacunas antiguas de células completas a las vacunas acelulares actuales (con menos efectos secundarios) parece haber tenido un costo: una protección que dura menos, lo que deja que la bacteria circule más fácil entre personas con la inmunidad baja (Domenech de Cellès y Rohani, 2024). Los autores explican cómo esto, junto con la evolución lenta de la bacteria, ayuda a entender el repunte. Qué significa para ti: las vacunas actuales son seguras y siguen previniendo las formas más graves, sobre todo en bebés, pero como su protección se va perdiendo, los refuerzos y la vacuna en cada embarazo son indispensables, no opcionales.

Los investigadores también trabajan en la siguiente generación de vacunas, pensadas para durar más y para frenar el contagio, no solo la enfermedad. Una revisión de 2025 en el Iranian Journal of Immunology resumió varias candidatas, entre ellas vacunas vivas atenuadas en aerosol nasal que buscan crear inmunidad justo en la superficie de las vías respiratorias, donde la bacteria se instala primero (Ehteshaminia et al., 2025). Qué significa para ti: siguen en estudio y todavía no están disponibles, así que son una promesa a futuro más que una opción actual; aun así, apuntan a que una protección más duradera podría llegar a la consulta.

Glosario de términos clave

TérminoDefinición
Bordetella pertussisLa bacteria que causa la tos ferina al infectar el revestimiento de las vías respiratorias.
PertussisEl nombre médico de la tos ferina.
Fase catarralLa primera fase de la tos ferina, parecida a un resfriado, cuando la persona contagia más.
Fase paroxísticaLa fase de ataques de tos intensos, que muchas veces terminan con el típico «gallo».
Fase de convalecenciaLa fase de recuperación poco a poco, en la que la tos se va quitando durante semanas.
ApneaUna pausa en la respiración; señal de alarma de tos ferina en bebés pequeños.
LinfocitosisMás linfocitos en la sangre de lo normal; una pista frecuente de tos ferina en niños.
Frotis nasofaríngeoUna muestra que se toma del fondo de la nariz y la garganta para buscar la bacteria.
hexavalente y TdpaLas vacunas combinadas que protegen contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (hexavalente, DPT, Tdpa).
Profilaxis posexposiciónAntibióticos que se dan a los contactos cercanos de un caso para que no se enfermen.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los primeros síntomas de la tos ferina?

Al principio son leves y fáciles de confundir con un resfriado: escurrimiento nasal, estornudos, ojos llorosos, fiebre leve y tos de vez en cuando. Esta primera fase dura una o dos semanas y es cuando más se contagia. Solo después la tos se vuelve los ataques intensos que la hacen reconocible, así que durante un brote conviene comentarle pronto al médico cualquier tos rara o que vaya empeorando.

¿Cómo suena la tos ferina? ¿Es lo mismo que la «tos de perro»?

El sonido típico es un «gallo» agudo, una inhalación entrecortada que llega después de una larga serie de toses rápidas, cuando los pulmones se vuelven a llenar de aire. No todos lo hacen: los adultos vacunados suelen tener solo una tos seca que no se quita, y los bebés pequeños pueden no hacer el «gallo» sino pausas al respirar. Los ataques son tan fuertes que provocan arcadas, vómito o que la cara se ponga roja o azulada. La «tos de perro» que muchas mamás describen en niños, una tos ronca como ladrido, suele ser otra cosa (casi siempre crup o laringitis), pero si tu hijo tose fuerte o le cuesta respirar, que lo revise un médico.

¿Cuánto tiempo contagia la tos ferina?

Una persona con tos ferina contagia desde los primeros síntomas parecidos a un resfriado y puede seguir contagiando unas tres semanas después de que empiezan los ataques de tos si no se trata. Los antibióticos acortan mucho ese tiempo: después de cinco días con el antibiótico correcto, casi siempre ya no contagia. Es una de las razones por las que importa tratarla pronto, aunque no acorte mucho la tos.

¿Qué antibióticos se usan para la tos ferina?

Se trata con antibióticos macrólidos, por lo general azitromicina, claritromicina o eritromicina. Eliminan la bacteria, frenan el contagio y funcionan mejor si se empiezan en la primera o segunda semana; si se dan después, reducen sobre todo el contagio más que la tos. A quienes viven en la misma casa se les suele recetar el mismo antibiótico como prevención, aunque se sientan bien. En México los antibióticos solo se venden con receta.

¿Quién debe vacunarse contra la tos ferina?

Los bebés deben recibir la vacuna hexavalente desde los 2 meses (2, 4, 6 y 18 meses), y los niños mayores, adolescentes y adultos sus refuerzos, porque la protección baja con el tiempo. En México, las embarazadas deben recibir la Tdpa a partir de la semana 20, para proteger al recién nacido con los anticuerpos que pasan por la placenta. También conviene que cualquier persona que conviva de cerca con un bebé tenga sus vacunas al día.

¿Cómo diagnostican los médicos la tos ferina?

Los médicos la confirman con un estudio de laboratorio en una muestra del fondo de la nariz y la garganta. En las primeras semanas de tos, una PCR o un cultivo pueden detectar directamente la bacteria. Más adelante, puede usarse un estudio de anticuerpos en sangre. Una biometría hemática completa da una pista extra, porque los linfocitos muy altos son comunes en bebés y niños pequeños infectados.

Fuentes

  • Centers for Disease Control and Prevention — Pertussis Surveillance and Trends — CDC Whooping Cough, 2025 — cdc.gov (consultado el 02/11/2026)
  • Centers for Disease Control and Prevention — Tdpa Vaccination During Pregnancy — CDC Whooping Cough, 2024 — cdc.gov (consultado el 02/11/2026)
  • Cleveland Clinic — Whooping Cough (Pertussis): Symptoms and Treatment — Cleveland Clinic Health Library, 2024 — my.clevelandclinic.org (consultado el 02/11/2026)
  • Mayo Clinic — Whooping Cough: Symptoms and Causes — Mayo Clinic, 2024 — mayoclinic.org (consultado el 02/11/2026)
  • MedlinePlus, National Library of Medicine — Whooping Cough — MedlinePlus Health Topics, reviewed 2024 — medlineplus.gov (consultado el 02/11/2026)
  • Christie C — Resurgence of pertussis: whopping the ‘100-day cough’ — Current Opinion in Pediatrics, 2025 — doi.org/10.1097/MOP.0000000000001486 (consultado el 02/11/2026)
  • Domenech de Cellès M, Rohani P — Pertussis vaccines, epidemiology and evolution — Nature Reviews Microbiology, 2024 — doi.org/10.1038/s41579-024-01064-8 (consultado el 02/11/2026)
  • Ehteshaminia Y, Golsaz-Shirazi F, Amiri MM, Shokri F — Next-generation Pertussis Vaccines with Special Focus on Intranasal Vaccination — Iranian Journal of Immunology, 2025 — doi.org/10.22034/iji.2025.108179.3088 (consultado el 02/11/2026)
  • Secretaría de Salud, Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica — Aviso epidemiológico CONAVE/03/2025: aumento de casos de tos ferina en México, 11 de abril de 2025 (copia publicada por ssm.gob.mx) — ssm.gob.mx (PDF) (consultado el 02/11/2026)
  • MedlinePlus en español — Tos ferina — Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. — medlineplus.gov/spanish (consultado el 02/11/2026)

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