Un dolor sordo en la espalda baja que empieza a los veinte años, no te deja descansar en la noche y empeora después de una junta larga más que después de una caminata no es lo que casi nadie imagina cuando piensa en problemas de espalda. Pero ese patrón es la seña de la espondilitis anquilosante, una enfermedad inflamatoria crónica de la columna y de las articulaciones que la unen a la pelvis. La espondiloartritis afecta a entre 3.5 y 13 de cada 1,000 personas en Estados Unidos: frecuente en números absolutos, fácil de pasar por alto en una sola consulta.

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

Es una artritis de origen inmune que inflama las articulaciones sacroilíacas, donde la base de la columna se une a la pelvis, y a menudo también las vértebras de más arriba. La inflamación se concentra en las entesis, los puntos donde ligamentos y tendones se pegan al hueso. Con los años, el cuerpo puede formar hueso nuevo en puentes llamados sindesmofitos entre las vértebras y, en una minoría, algunos tramos de la columna se fusionan.

Aquí el vocabulario confunde. La reumatología ya no la trata como un diagnóstico aparte: forma parte de un espectro llamado espondiloartritis axial (EspAax o axSpA), y hoy se le llama espondiloartritis axial radiográfica, porque el daño se ve en una radiografía simple. La etapa más temprana es la EspAax no radiográfica: mismos síntomas, misma biología, sin daño visible todavía en la radiografía, aunque la resonancia ya puede mostrar inflamación.

No radiográfica no significa leve: el dolor, la rigidez y el cansancio son en general parecidos en ambos grupos. Ver EspAax en tu expediente es un cambio de palabras, no una enfermedad nueva.

Dolor de espalda inflamatorio frente a dolor mecánico

Esta diferencia es lo más útil que puedes llevar a consulta. El dolor mecánico, el común tras un jalón o un mal movimiento al cargar, se comporta como uno espera: la actividad lo empeora y el reposo lo calma. El dolor inflamatorio hace lo contrario: empeora con la quietud y mejora en cuanto te mueves.

RasgoDolor inflamatorioDolor mecánico
Edad de inicioCasi siempre antes de los 45, a menudo entre 15 y 30Cualquier edad
Rigidez de la mañanaMás de 30 minutosUnos minutos a lo mucho
Con el reposoPeor; la quietud lo agravaMejor; el reposo lo calma
Con el ejercicioMejor; moverse lo aliviaPeor; la actividad lo empeora
Dolor nocturnoComún en la madrugada, muchas veces obliga a levantarsePoco común
Duración e inicioInicio gradual, tres meses o másMuchas veces brusco tras un detonante, mejora en semanas

Ningún rasgo solo decide. El médico busca un conjunto: inicio joven, comienzo lento, rigidez larga en la mañana, dolor nocturno y mejoría clara con el ejercicio. Esa combinación debería llevar a una referencia a reumatología, que en el IMSS o el ISSSTE se tramita con tu médico familiar.

Síntomas de la espondilitis anquilosante y señales de alarma

¿Cuáles son los primeros síntomas de la espondilitis anquilosante? Casi siempre dolor y rigidez en la espalda baja y las nalgas, a veces alternando de lado, que empeoran en reposo y mejoran al moverse. El dolor puede bajar por la parte de atrás del muslo, pero rara vez pasa de la rodilla, lo que ayuda a separarlo de la ciática. El cansancio intenso es frecuente y lo causa la propia inflamación. Con el tiempo, algunas personas notan menos flexibilidad en la columna, cuello rígido o dificultad para respirar hondo.

Síntomas fuera de la columna

La espondiloartritis axial afecta todo el cuerpo. La entesitis, inflamación donde el tendón se pega al hueso, suele sentirse como dolor en el tendón de Aquiles o en el talón, y la artritis periférica puede hinchar rodilla, tobillo o cadera. La uveítis anterior aguda, un ojo rojo y doloroso con molestia a la luz y vista borrosa, requiere oftalmología el mismo día.

La piel y el intestino también pueden afectarse. Cerca de una de cada diez personas con EspAax desarrolla también psoriasis, impulsada por la misma vía de la interleucina 17. Un grupo menor desarrolla la enfermedad de Crohn, que comparte mecanismos inmunes del intestino con la enfermedad de la columna. Menciona cualquiera de las dos, porque cambian la elección del tratamiento.

Cómo se presenta distinto en las mujeres

Durante décadas se enseñó como una enfermedad de hombres jóvenes. No lo es: en todo el espectro de la EspAax, la frecuencia es casi igual en ambos sexos, y esa enseñanza vieja es una de las razones principales por las que las mujeres esperan más por un diagnóstico.

Las mujeres tienen más seguido dolor de cuello y de articulaciones periféricas, entesitis extendida, más síntomas y menos daño visible. Los hallazgos de la resonancia en las sacroilíacas, como la metaplasia grasa y la erosión, también rinden menos en mujeres, así que un estudio basado sobre todo en imagen puede subdiagnosticarla. El retraso del diagnóstico en la EspAax es famoso por largo, se cita entre siete y diez años, y es mayor en mujeres.

Causas y factores de riesgo

¿Qué provoca la espondilitis anquilosante? Nadie la desarrolla por mala postura o por cargar peso. Refleja una predisposición heredada del sistema inmune a reaccionar de más en las entesis, probablemente encendida por factores cotidianos como las bacterias del intestino y el estrés mecánico.

El HLA-B27 es el factor genético más conocido y el más malentendido. Es una variante normal de un gen que ayuda a las células de defensa a mostrar fragmentos de proteínas. Casi todos los que lo tienen están perfectamente sanos, y solo una pequeña minoría desarrolla espondiloartritis. De los hijos que heredan el HLA-B27 de un papá o mamá con espondilitis anquilosante, cerca de tres de cada cuatro no la desarrollan. Tener HLA-B27 sube el riesgo; no causa la enfermedad.

Otros genes también aportan, como ERAP1, IL1A e IL23R, lo que apunta a las vías de la interleucina 23 y 17 que atacan los biológicos actuales. Los antecedentes familiares de espondiloartritis, psoriasis, uveítis o enfermedad inflamatoria intestinal suben el riesgo, y fumar se asocia con un avance más rápido.

Cómo se diagnostica la espondilitis anquilosante

No hay una sola prueba confirmatoria. El diagnóstico es un juicio clínico que junta el patrón de síntomas, una exploración que mide la movilidad de la columna y la expansión del pecho, la imagen y los estudios de sangre, ordenados según el marco de la Sociedad Internacional de Evaluación de la Espondiloartritis (ASAS).

La imagen de las sacroilíacas es lo que más pesa. Una radiografía simple puede mostrar sacroileítis: erosión, esclerosis, estrechamiento y fusión. Un cambio claro en radiografía separa la forma radiográfica de la no radiográfica, aunque puede tardar años en aparecer. La resonancia cubre ese hueco al mostrar edema de la médula ósea, una señal inflamatoria visible mucho antes de que el hueso cambie, aunque una señal parecida puede verse tras el parto y en deportistas.

Los estudios de sangre que importan

Los estudios apoyan el diagnóstico, pero no lo hacen solos. Para medir la actividad, los reumatólogos piden la proteína C reactiva (PCR), que mide la inflamación del cuerpo en tiempo real. Casi todos los paneles incluyen la velocidad de sedimentación globular (VSG), que sube y baja más lento que la PCR. La advertencia clave: muchas personas con EspAax activa tienen PCR y VSG completamente normales, así que unos marcadores normales no descartan la enfermedad.

Para separar la EspAax de enfermedades parecidas, se revisa el factor reumatoide, que se espera negativo en la espondiloartritis; por eso a esta familia se le llama seronegativa. Antes de cualquier medicamento que module las defensas, la misma toma de sangre da una biometría hemática, que puede mostrar la anemia leve de la inflamación crónica. Muchos de estos estudios se hacen en laboratorios privados sin orden médica, pero conviene interpretarlos con el reumatólogo.

El HLA-B27 merece mención aparte. Es un marcador de riesgo, no una prueba diagnóstica. Un positivo en alguien con dolor inflamatorio sube la probabilidad de EspAax y puede inclinar un caso dudoso hacia el especialista, pero solo no confirma nada, y muchos pacientes salen negativos.

Enfermedades con las que se confunde

Como el dolor inflamatorio es raro comparado con el mecánico, primero se consideran las explicaciones comunes. Los radiólogos suelen reportar artrosis lumbar, que también da rigidez tras el reposo, y la enfermedad degenerativa del disco es una etiqueta inicial frecuente. La fibromialgia es otro diagnóstico equivocado común, sobre todo en mujeres, porque da dolor generalizado sin inflamación. En reumatología se descarta la artritis reumatoide, de articulaciones pequeñas y simétrica, que casi siempre respeta las sacroilíacas. Otra que puede confundirse es la hiperostosis esquelética idiopática difusa.

Espondilitis anquilosante: tratamiento y opciones

El ejercicio y la fisioterapia son la base, no un extra. Un programa estructurado de movilidad de columna, postura, estiramientos y acondicionamiento mejora la función de una forma que ningún medicamento sustituye.

Los antiinflamatorios no esteroideos son la primera línea habitual, y la respuesta suele ser tan llamativa que hasta orienta el diagnóstico. Su uso continuo requiere vigilar presión, función renal y molestias digestivas. Los FARME clásicos, como la sulfasalazina y el metotrexato, ayudan en las articulaciones periféricas, pero casi no actúan en la columna.

Cuando los AINE no bastan, siguen los biológicos. Los inhibidores del TNF bloquean el factor de necrosis tumoral y son los de más experiencia. Los inhibidores de IL-17 actúan sobre la interleucina 17, otra señal de la misma vía, y son alternativa si el anti-TNF no funciona; en general se evitan si hay enfermedad inflamatoria intestinal. Ambos requieren descartar tuberculosis latente, importante en México, y hepatitis antes de empezar, vigilar infecciones y evitar vacunas de virus vivos durante el tratamiento.

Los inhibidores de JAK son pastillas que interrumpen la señal dentro de la célula de varias citocinas a la vez. Piden más vigilancia: biometría, enzimas del hígado y lípidos, y su etiqueta advierte sobre infecciones graves, trombosis, eventos del corazón y cáncer. La cortisona sistémica tiene poco papel en la enfermedad de la columna, y la cirugía se reserva para el daño avanzado. La disponibilidad de los biológicos depende de cada institución.

Manejo diario y postura

Los hábitos pequeños se suman en décadas. Dormir en colchón firme con almohada delgada, o acostarte boca abajo unos minutos, ayuda a evitar la postura encorvada que favorece la enfermedad. Levantarte cada 30 a 45 minutos contrarresta la rigidez de estar sentado mucho, y nadar permite moverte en todo el rango con poca carga. Los ejercicios de respiración mantienen la expansión del pecho cuando se afectan las articulaciones de las costillas.

Complicaciones y pronóstico a largo plazo

¿Qué tan grave es la espondilitis? Varía mucho: muchas personas tienen síntomas controlables toda la vida, y la complicación más temida, la fusión de la columna, hoy es la excepción y no la regla.

Dos complicaciones reciben menos atención de la que merecen. La primera es la pérdida de hueso por la inflamación: una densitometría puede revelar osteoporosis escondida en una columna que en la radiografía parece engañosamente densa. Una columna rígida funciona como una palanca larga, así que caídas leves pueden fracturar vértebras. La segunda es el riesgo cardiovascular, más alto en las enfermedades inflamatorias crónicas, por eso se vigilan la presión y los lípidos.

Últimos avances científicos

Una revisión sistemática con metaanálisis de 2024 reunió 20 ensayos aleatorizados con 1,670 personas con EspAax para medir los beneficios del ejercicio terapéutico. Frente a los controles, el ejercicio mejoró la actividad en el cuestionario BASDAI con una diferencia de −0.78, la puntuación ASDAS en −0.44 y la función física en el BASFI en −0.49, y sumó 27.64 metros en la caminata de seis minutos. No cambió de forma importante la PCR ni la VSG (Zhang y cols., 2024). Para ti significa que el ejercicio mejora de forma medible cómo te sientes y funcionas, aunque los estudios de laboratorio no se muevan.

Otra revisión sistemática con metaanálisis de 2024 analizó si las mujeres esperan más por el diagnóstico. En 26 estudios, con 16 de alta calidad agrupados, las mujeres tuvieron un retraso promedio de 1.48 años más que los hombres (intervalo de confianza del 95 %: 0.83 a 2.14). La diferencia fue mayor en estudios anteriores a los criterios de 2009 y fuera de Europa, donde llegó a 3.16 años (Bandinelli y cols., 2024). Para ti significa que el retraso en mujeres es un patrón documentado, así que es razonable mencionarle la espondiloartritis axial a tu médico.

Un metaanálisis en red de 2023 en Annals of the Rheumatic Diseases evaluó el riesgo de cáncer con inhibidores de JAK en enfermedades inflamatorias, incluida la EspAax, con 62 ensayos aleatorizados y 16 estudios de extensión de más de 82,000 personas-año. Los cánceres no fueron significativamente distintos frente a placebo o metotrexato, pero sí más que con los anti-TNF, con una razón de tasas de 1.50 (intervalo de confianza del 95 %: 1.16 a 1.94). Los cánceres fueron raros en todos los grupos (Russell y cols., 2023). Para ti significa que esta es la evidencia detrás de la vigilancia extra que pide un inhibidor de JAK.

Mitos y realidades

Mito: un HLA-B27 positivo significa que tienes o tendrás espondilitis anquilosante. Realidad: casi todos los portadores nunca la desarrollan, y la prueba solo ajusta la probabilidad dentro del cuadro completo.

Mito: es una enfermedad de hombres. Realidad: en todo el espectro de la EspAax, la frecuencia es casi igual en ambos sexos, y las mujeres se diagnostican más tarde.

Mito: el reposo es lo más seguro en un brote. Realidad: el reposo largo empeora el dolor inflamatorio, y el movimiento progresivo ayuda.

Mito: todos terminan con la columna rígida y fusionada. Realidad: la evolución varía mucho y la fusión completa hoy es rara.

Glosario

TérminoQué significa
Espondiloartritis axial (EspAax)Familia de enfermedades inflamatorias de la columna y las sacroilíacas.
EspAax radiográficaNombre actual de la espondilitis anquilosante: el daño ya se ve en radiografía.
EspAax no radiográficaLa misma enfermedad antes de que el daño aparezca en radiografía.
SacroileítisInflamación de las articulaciones entre la columna y la pelvis.
EntesitisInflamación donde un tendón o ligamento se pega al hueso.
HLA-B27Variante genética que sube el riesgo de espondiloartritis, sin causarla por sí sola.
SindesmofitoPuente de hueso nuevo entre vértebras que puede llevar a la fusión.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto puede vivir una persona con espondilitis anquilosante?

La mayoría vive muchos años, con una esperanza de vida cercana a la normal, sobre todo con tratamiento y seguimiento. El riesgo extra viene sobre todo del corazón, de fracturas de columna tras caídas en una columna rígida y, rara vez, de complicaciones pulmonares. Por eso importa vigilar presión y lípidos, no fumar, cuidar el hueso y evitar caídas.

¿La espondilitis anquilosante es lo mismo que la espondiloartritis axial?

Casi. La espondiloartritis axial es la categoría más amplia, y la espondilitis anquilosante es el subtipo en el que el daño ya se ve en radiografía, hoy llamado EspAax radiográfica. El otro subtipo es la misma enfermedad antes de esos cambios. Si en tu expediente cambia un término por otro, tu diagnóstico no cambió; solo se actualizó el vocabulario.

¿Se puede tener con el HLA-B27 negativo?

Sí. El HLA-B27 se asocia fuertemente, pero es un marcador de riesgo, no una prueba diagnóstica. Una parte importante de personas con EspAax confirmada sale negativa, y esa proporción cambia según el origen étnico. El diagnóstico se basa en el patrón de síntomas, la exploración y la imagen de las sacroilíacas; el resultado genético es un factor más.

¿Cómo se siente el dolor de espalda inflamatorio?

Suele empezar poco a poco antes de los 45, en la espalda baja o las nalgas, y dura más de tres meses. Su rasgo es que mejora al moverte y empeora en reposo, así que las mañanas y estar mucho sentado son lo peor. La rigidez al despertar suele pasar de 30 minutos, y muchas personas se despiertan en la madrugada y necesitan caminar un poco antes de que el dolor ceda.

¿La espondilitis anquilosante es hereditaria?

Corre en familias, pero no se hereda de forma simple ni predecible. Intervienen varios genes, sobre todo el HLA-B27, junto con factores del ambiente aún en estudio. Tener un familiar cercano con espondiloartritis, psoriasis, uveítis o enfermedad inflamatoria intestinal sube el riesgo. Aun así, cerca de tres de cada cuatro hijos que heredan el HLA-B27 de un papá o mamá afectado nunca la desarrollan.

¿La espondilitis anquilosante tiene cura?

Todavía no, pero el pronóstico cambió mucho. La meta hoy es baja actividad o remisión, y mucha gente lo logra con ejercicio constante, medicamento adecuado y seguimiento. Desde los biológicos eficaces, la fusión grave es mucho menos común que en la imagen de los libros. Casi todas las personas con EspAax trabajan, viajan y forman familias, y un diagnóstico temprano se asocia con mejor función a largo plazo.

¿El ejercicio empeora la espondilitis anquilosante?

No, y evitar moverse suele ser contraproducente. Los ensayos muestran que el ejercicio terapéutico mejora la actividad, la función, la marcha, el dolor y el cansancio. La mejor combinación incluye movilidad de columna y postura, estiramientos, fuerza y ejercicio cardiovascular. En un brote fuerte quizá haya que bajar la intensidad un tiempo, pero el reposo total casi nunca es la respuesta. Un fisioterapeuta con experiencia puede armar un programa para ti.

Fuentes

  • MedlinePlus en español — Espondilitis anquilosante — medlineplus.gov
  • NIAMS (Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.) — Espondilitis anquilosante (en inglés), 2025 — niams.nih.gov
  • MedlinePlus Genética — Espondilitis anquilosante (en inglés), 2025 — medlineplus.gov
  • Colegio Americano de Reumatología — Espondiloartritis axial (en inglés), 2025 — rheumatology.org
  • Asociación Americana de Espondilitis — Espondilitis anquilosante (en inglés), 2025 — spondylitis.org
  • Zhang M y cols. — Efectos del ejercicio en la espondiloartritis axial (revisión sistemática y metaanálisis) — Arch Phys Med Rehabil, 2024 — doi.org/10.1016/j.apmr.2024.06.005
  • Bandinelli F y cols. — Sesgo de sexo en el retraso diagnóstico de la espondiloartritis axial — J Pers Med, 2024 — doi.org/10.3390/jpm14010091
  • Russell MD y cols. — Inhibidores de JAK y riesgo de cáncer (metaanálisis) — Ann Rheum Dis, 2023 — doi.org/10.1136/ard-2023-224049

Lecturas recomendadas

  • Nuestro resumen sobre los tipos de artritis explica la familia completa de enfermedades articulares.
  • Una guía aparte explica la gota, una artritis por cristales muy distinta del dolor de espalda inflamatorio.
  • Si tienes diarrea persistente o sangrado al evacuar, revisa la colitis ulcerosa, que puede aparecer junto con la espondiloartritis.
  • Nuestro artículo sobre inflamación silenciosa compara la PCR ultrasensible y la PCR estándar.

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