La palabra artritis se usa mucho y casi siempre mal. Se dice como si fuera un diagnóstico, pero en realidad es un título general: un paraguas que cubre más de 100 enfermedades con un rasgo visible en común, una articulación que duele. Algunas vienen del desgaste, otras de un ataque del sistema inmunitario y una de ellas es una urgencia. Esta guía funciona como un mapa: te ayuda a saber a qué familia pertenece tu dolor articular, qué estudios de laboratorio sirven para separarlas y dónde seguir leyendo.

¿Qué es la artritis?

Al pie de la letra, artritis significa inflamación de una articulación. En la práctica, el término abarca cualquier problema que provoque dolor, hinchazón, rigidez o pérdida de movimiento en las coyunturas. Una articulación sana funciona como una bisagra que casi no roza: los extremos de los huesos están cubiertos de cartílago y envueltos en una cápsula forrada por una membrana llamada sinovial. La artritis aparece cuando falla alguna pieza de ese sistema: el cartílago se adelgaza, la membrana sinovial se inflama, se forman cristales o entran bacterias.

Como las fallas son distintas, los tratamientos también lo son. Frenar al sistema inmunitario cambia por completo el curso de una artritis autoinmune, pero no hace nada por un cartílago desgastado; bajar el ácido úrico previene la gota, pero no sirve en la artritis reumatoide. Por eso decir «tengo artritis» no basta para decidir qué hacer.

Conviene corregir pronto una idea muy extendida: la artritis no es solo cosa de personas mayores. La artritis reumatoide suele empezar entre los 30 y los 60 años, la espondiloartritis axial antes de los 45 y la gota es frecuente en hombres en edad productiva. La artritis idiopática juvenil afecta a niñas y niños, a veces desde que empiezan a caminar.

¿Inflamatoria o mecánica? La diferencia que más importa

Si te quedas con una sola idea de esta página, que sea esta. Antes de ponerle nombre a una enfermedad, la pregunta útil es si el problema lo causa una inflamación provocada por el sistema inmunitario o un desgaste mecánico. Esa división define qué especialista necesitas, qué estudios vale la pena hacer y qué tan urgente es la situación.

RasgoSugiere inflamaciónSugiere desgaste mecánico
Rigidez al despertarDura más de una hora, aproximadamenteDura menos de 30 minutos, aproximadamente
MovimientoMejora conforme te muevesEmpeora con el uso
ReposoEl reposo prolongado la empeoraEl reposo la alivia
HinchazónBlanda, esponjosa y calienteDura, ósea y con poco calor
Dolor nocturnoFrecuente, en la segunda mitad de la nocheSolo cuando la enfermedad está avanzada
Síntomas generalesCansancio, fiebre, pérdida de peso, ronchas o manchas en la pielNo hay
InicioEn semanas; a veces de golpeA lo largo de años, poco a poco
Estudios de sangrePCR y VSG suelen salir elevadasPor lo general normales

Las dos categorías se mezclan: una misma persona puede tener artrosis de rodilla y gota en el mismo pie, y una inflamación de muchos años deja daño mecánico. Aun así, esta primera pregunta orienta bien a la mayoría de las personas.

Tipos de artritis más frecuentes

TipoQué la provocaA quién afectaPara saber más
Artrosis (osteoartritis)Pérdida de cartílago y remodelación del huesoAdultos de más de 45 años; antes si hubo una lesiónGuía de artrosis
Artritis reumatoideAtaque autoinmune contra la membrana sinovialInicio entre 30 y 60 años; más en mujeresGuía de artritis reumatoide
Artritis psoriásicaInflamación inmunitaria ligada a la psoriasisAdultos de 30 a 50 años con psoriasis en piel o uñasGuía de psoriasis
Gota y artritis por cristalesCristales de urato o de calcio dentro de la articulaciónHombres desde la mediana edad; mujeres después de la menopausiaGuía de gota
Espondiloartritis axialInflamación de la columna y de las articulaciones sacroilíacasEmpieza antes de los 45, a menudo antes de los 30Guía de espondilitis anquilosante
Artritis idiopática juvenilInflamación autoinmune en la infanciaNiñas, niños y adolescentes menores de 16 añosReumatología pediátrica
Artritis ligada a infeccionesBacterias dentro de la articulación o reacción a ellasCualquier edad; más riesgo con prótesis articularesGuía de enfermedad de Lyme

La artrosis (también llamada osteoartritis) es por mucho la forma más común. Aparece cuando el cartílago se deteriora y el hueso de debajo se engruesa y forma «picos» u osteofitos, sobre todo en rodillas, caderas, manos y la base del pulgar. El dolor aumenta con el uso y se calma con el descanso. Como su manejo se basa en la carga, la fuerza muscular y el peso, y no en frenar al sistema inmunitario, quien tenga este patrón debería leer la guía completa sobre la artrosis.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que ataca el forro interno de la articulación. Suele ser simétrica, afecta las articulaciones pequeñas de manos, muñecas y pies, y se acompaña de rigidez matutina prolongada, cansancio e hinchazón blanda y caliente. Sin tratamiento desgasta el hueso, y tratarla a tiempo cambia el pronóstico; por eso conviene revisar cómo se reconoce y trata la artritis reumatoide.

La artritis psoriásica acompaña a la psoriasis en una parte importante de los casos y puede aparecer años antes o después de las lesiones en la piel. Sus señas son un dedo de la mano o del pie hinchado como «salchicha», inflamación donde el tendón se une al hueso, pequeños hoyitos en las uñas y articulaciones afectadas de forma asimétrica. Como piel y articulaciones comparten el mismo mecanismo, vale la pena repasar lo esencial sobre la psoriasis.

La gota es la artritis por cristales más conocida: el ácido úrico se cristaliza dentro de una articulación y desata un ataque brusco y muy intenso, clásicamente en la base del dedo gordo del pie, muchas veces durante la noche, con una piel tan sensible que no tolera ni el roce. El depósito de pirofosfato de calcio provoca crisis parecidas en rodillas y muñecas de personas mayores. Si te dan ataques repentinos en una sola articulación, consulta la guía sobre la gota y el ácido úrico.

La espondiloartritis axial, cuya forma clásica es la espondilitis anquilosante, inflama las articulaciones sacroilíacas y la columna. Provoca un dolor profundo en glúteos o en la parte baja de la espalda que empieza poco a poco en un adulto joven, lo despierta de madrugada y mejora con el ejercicio, no con el reposo: justo lo contrario del dolor de espalda mecánico. Como suele pasar inadvertida durante años, merece leer todo sobre la espondilitis anquilosante.

La artritis idiopática juvenil es la inflamación articular que empieza antes de los 16 años. Los niños rara vez describen el dolor como lo haría un adulto; lo que nota la familia es que cojean más por la mañana, que una rodilla está hinchada o que hay fiebres y ronchas sin explicación. Como algunas formas dañan los ojos sin dar molestias, estos niños necesitan valoración en reumatología pediátrica y revisiones de la vista, no «esperar a ver qué pasa».

La artritis relacionada con infecciones tiene dos caras. La artritis séptica es la presencia de bacterias vivas dentro de la articulación, una urgencia que se explica más abajo. La artritis reactiva es una respuesta inmunitaria sin bacterias en la articulación, que aparece de una a cuatro semanas después de una infección intestinal o genital. Si estuviste en zonas con garrapatas, conviene saber cómo la enfermedad de Lyme inflama la rodilla.

Síntomas de artritis y señales de alarma

Los síntomas de base son dolor, rigidez, hinchazón, menos movimiento y debilidad en los músculos que rodean la articulación; lo que cambia de un tipo a otro es la forma en que se combinan. Anota qué articulaciones te duelen y si el patrón es simétrico, mide con reloj cuánto dura la rigidez al despertar y fíjate si te va peor temprano o al final del día. Para tu médico eso vale más que calificar el dolor del 1 al 10.

Los síntomas generales inclinan la balanza hacia una enfermedad inflamatoria: cansancio sin explicación, febrícula, pérdida de peso, ojos y boca secos, manchas en la piel que empeoran con el sol, aftas en la boca u ojo rojo y doloroso. Cuando varios coinciden, el médico piensa también en enfermedades del tejido conectivo y puede explicarte cómo se manifiesta el lupus.

Una sola articulación caliente, hinchada y muy dolorosa con fiebre necesita atención el mismo día

La artritis séptica, es decir, una infección bacteriana dentro de la articulación, puede destruir el cartílago en pocos días y llegar a poner en riesgo la vida. Lo típico es que una sola articulación, muchas veces la rodilla o la cadera, se ponga caliente y visiblemente hinchada, tan dolorosa que no se tolera ni el peso de la sábana, casi siempre con fiebre. El riesgo es mayor si tienes una prótesis articular, te pusieron una inyección o te operaron hace poco, vives con diabetes, te inyectas drogas o tus defensas están bajas.

No esperes a ver si se calma en la noche. Acude ese mismo día a urgencias; si no puedes moverte o te sientes muy mal, llama al 911. El diagnóstico depende de sacar líquido de la articulación y el tratamiento, de antibióticos rápidos y de un lavado articular. La gota puede verse casi igual, y justo por eso hay que analizar el líquido en lugar de adivinar.

¿Qué causa la artritis? Factores de riesgo

Cada tipo tiene sus propios factores, pero algunos se repiten. La edad aumenta el riesgo de desgaste porque el cartílago pierde resistencia, y una lesión previa en la articulación es uno de los mejores predictores de artrosis décadas después. El sobrepeso carga más las rodillas y las caderas y además aumenta las señales de inflamación; arrodillarse, ponerse en cuclillas, cargar peso o girar sobre la rodilla de forma repetida suma desgaste con el tiempo.

En las formas autoinmunes, la genética prepara el terreno y el ambiente aprieta el gatillo. Los antecedentes familiares cuentan, algunos tipos de tejido como el HLA-B27 elevan el riesgo de espondiloartritis y fumar es un factor de riesgo bien establecido, y modificable, de artritis reumatoide. El riesgo de gota sube con la enfermedad renal, ciertos diuréticos, el alcohol y las dietas ricas en purinas o en bebidas endulzadas con fructosa, como refrescos y jugos industrializados.

Otras enfermedades conviven con la artritis y confunden el cuadro. La inflamación crónica y los tratamientos largos con corticoides aceleran la pérdida de hueso, así que quienes tienen artritis inflamatoria también deben vigilar el adelgazamiento óseo de la osteoporosis.

¿Cómo se diagnostica la artritis?

Lo primero es la historia clínica, y no es un trámite: el patrón de los síntomas pesa más que cualquier estudio aislado. Tu médico preguntará qué articulaciones duelen, si es simétrico, cuánto dura la rigidez, qué te alivia, qué antecedentes hay en tu familia y qué medicamentos tomas. Después revisará cada articulación buscando hinchazón, calor, dolor a la presión y movilidad, además de piel, uñas, ojos y columna. En el IMSS o el ISSSTE ese primer paso lo da tu médico familiar en la Unidad de Medicina Familiar, que te envía a reumatología si sospecha una enfermedad inflamatoria.

Luego vienen los estudios de imagen. Las radiografías muestran el estrechamiento del espacio articular, los osteofitos y las erosiones, pero van detrás de los síntomas y al principio salen normales. El ultrasonido detecta inflamación activa de la membrana sinovial; la resonancia magnética descubre edema en el hueso e inflamación sacroilíaca mucho antes de que cambie la radiografía. Cuando hay una sola articulación hinchada, la artrocentesis, sacar líquido con una aguja, es decisiva: identifica bacterias y cristales, y ningún estudio de sangre la sustituye.

Estudios de sangre y lo que realmente dice cada uno

Los estudios de laboratorio apoyan el cuadro clínico, no lo reemplazan. Cada prueba de la tabla confirma una sospecha mucho mejor de lo que detecta molestias vagas, y todas pueden dar falsos positivos y falsos negativos. En México muchos laboratorios privados los procesan sin orden médica, pero leerlos sin el contexto de tus síntomas lleva a conclusiones equivocadas.

EstudioOrienta haciaLo que no demuestra
Proteína C reactiva (PCR)Inflamación activa o infecciónNo es específica de las articulaciones; suele ser normal en la artrosis
Velocidad de sedimentación globular (VSG)Inflamación sostenida; útil para ver la tendenciaSube con la edad, la anemia y la obesidad; un valor normal no descarta enfermedad
Factor reumatoide (FR)Artritis reumatoide, sobre todo con títulos altosSale positivo en adultos mayores sanos y en hepatitis C; muchos casos de artritis reumatoide salen negativos
Anticuerpos anti-CCP (antipéptido cíclico citrulinado)Más específicos que el FR; anuncian erosionesPueden salir negativos en una artritis reumatoide real
Anticuerpos antinucleares (ANA)Lupus y enfermedades del tejido conectivoPositivos en muchas personas sanas; por sí solos no diagnostican nada
Ácido úrico (mg/dL)Apoya la sospecha de gota; guía el tratamiento para bajarloA menudo es normal durante un ataque; la mayoría de quienes lo tienen alto nunca hace gota
Biometría hemática (BH)Anemia por inflamación; vigilancia de efectos de los medicamentosNunca diagnostica un tipo concreto de artritis
HLA-B27Aumenta la probabilidad de espondiloartritis axialEs común en la población; la mayoría de los portadores nunca se enferma

El seguimiento del día a día descansa sobre todo en dos marcadores, así que vale la pena entender qué significa una PCR elevada. Para vigilar los efectos secundarios de los medicamentos y la anemia que acompaña a la inflamación crónica, aprende a leer las cifras de tu biometría hemática.

Cómo se trata la artritis según su tipo

Los detalles dependen de cada enfermedad, pero hay cuatro principios que valen casi siempre. El primero es el movimiento. La actividad física reduce el dolor y mantiene la función en todos los tipos de artritis, y el reposo excesivo sale caro, porque un músculo débil protege mal a la articulación. Un fisioterapeuta puede combinar ejercicios de fortalecimiento, de rango de movimiento y aeróbicos de bajo impacto.

El segundo son los medicamentos, que aquí solo se mencionan por grupos. Los analgésicos simples y los antiinflamatorios no esteroideos alivian el dolor, y los corticoides apagan rápido una crisis. Los fármacos modificadores de la enfermedad convencionales y los biológicos o sintéticos dirigidos cambian el curso de la enfermedad autoinmune en lugar de solo tapar los síntomas. Los medicamentos que bajan el ácido úrico previenen nuevas crisis de gota y los antibióticos tratan la artritis infecciosa. El grupo adecuado depende del diagnóstico y lo decide tu médico.

El tercero es proteger la articulación y dosificar la carga: bajar de peso, usar calzado que dé soporte, repartir el esfuerzo a lo largo del día y apoyarse en bastones, férulas o rodilleras. El cuarto es la cirugía, para el daño estructural avanzado; lo más frecuente es la prótesis de cadera o de rodilla, que alivia el dolor de forma confiable cuando lo demás ya no funciona. Dejar de fumar, dormir mejor y atender el estado de ánimo también tienen un efecto medible sobre el dolor.

Vivir con artritis

La mayoría de las artritis se controlan más de lo que se curan, y vivir bien con ellas depende de la constancia. A la gente le va mejor cuando se mantiene activa en los días buenos sin pasarse, deja las tareas pesadas para las horas en que sus articulaciones responden mejor y gana fuerza poco a poco. Tener un plan para las crisis, acordado de antemano con tu médico, quita mucha angustia a una mala semana.

En las artritis inflamatorias el cansancio suele ser el síntoma que más limita y casi nunca se comenta en consulta, igual que la carga emocional: el dolor crónico aumenta el riesgo de depresión y ansiedad, que a su vez hacen que el dolor se sienta más fuerte. Mencionar ambas cosas en la cita cambia el tratamiento más que volver a describir la articulación.

Avances científicos recientes

Un análisis mundial reunió encuestas de población y datos de seguros de decenas de países para contar cuántas personas viven con artrosis, la forma ligada al desgaste. Encontró que en 2020 la tenían 595 millones de personas, el 7.6 % de la población mundial, un aumento del 132.2 % desde 1990; proyectó que los casos de rodilla crecerán otro 74.9 % hacia 2050 y atribuyó el 20.4 % de la carga al índice de masa corporal elevado (GBD 2021 Osteoarthritis Collaborators, 2023). Qué significa para ti: el factor más controlable de la artritis más común es el peso corporal, junto con la fuerza muscular.

Una revisión sistemática con metaanálisis de 2025, un tipo de estudio que combina con estadística los resultados de varios ensayos, reunió 17 ensayos aleatorizados con 1,362 personas con artritis reumatoide que probaron ejercicio aeróbico y de resistencia, hidroterapia y terapia manual. Al juntar cinco ensayos con 307 participantes se vio una reducción significativa del dolor a favor de la fisioterapia, con una diferencia de medias estandarizada de -0.347 (Sundus et al., 2025). Qué significa para ti: el ejercicio bien planeado es un tratamiento real para la artritis inflamatoria, no un premio de consolación.

Otro metaanálisis estudió el acompañamiento o coaching de salud, es decir, sesiones de apoyo estructuradas en persona o por teléfono, en seis ensayos aleatorizados con 983 participantes con artritis reumatoide. El acompañamiento aumentó la actividad física y redujo el dolor frente a la atención habitual, con efectos pequeños pero estadísticamente significativos, y los programas que funcionaron tenían de siete a diez sesiones al año (Sezgin et al., 2023). Qué significa para ti: un seguimiento regular, aunque sea por teléfono, ayuda a mantener la actividad que protege tus articulaciones.

Mitos y realidades

Mito: la artritis es simplemente parte de hacerse viejo. Realidad: la edad aumenta el riesgo de artrosis, pero la artritis inflamatoria suele empezar en adultos jóvenes y la artritis idiopática juvenil afecta a niños. Tomar el dolor articular como algo inevitable retrasa diagnósticos que responden mejor cuanto antes se tratan.

Mito: el ejercicio acaba con las articulaciones. Realidad: una carga adecuada nutre el cartílago y fortalece los músculos que amortiguan los golpes. La inactividad hace más daño, aunque durante una crisis hay que bajar la intensidad.

Mito: si los estudios de sangre salen normales, no es artritis. Realidad: la PCR y la VSG suelen ser normales en la artrosis y pueden serlo en una enfermedad inflamatoria leve. El diagnóstico se apoya también en el patrón de los síntomas, la exploración y las imágenes.

Mito: la dieta por sí sola cura la artritis. Realidad: la alimentación influye mucho en la gota y en el peso, pero ninguna dieta sustituye al tratamiento modificador en las enfermedades autoinmunes de las articulaciones.

Glosario

TérminoSignificado
Membrana sinovialCapa que forra por dentro la cápsula de la articulación y produce el líquido que la lubrica
EntesitisInflamación en el punto donde un tendón se une al hueso
DactilitisHinchazón de todo un dedo de la mano o del pie
ErosiónPérdida de hueso en el borde de la articulación por inflamación crónica
ArtrocentesisExtracción de líquido de una articulación con una aguja
FARMEFármaco antirreumático modificador de la enfermedad
SeronegativaArtritis inflamatoria sin factor reumatoide ni anticuerpos anti-CCP

Preguntas frecuentes

¿Dónde duele cuando tienes artritis?

Duele en las articulaciones afectadas, y el lugar da pistas sobre el tipo. La artrosis duele sobre todo en rodillas, caderas, columna y la base del pulgar al usarlas; la artritis reumatoide, en los nudillos, las muñecas y los pies de ambos lados, con rigidez larga al despertar; la gota, de golpe en el dedo gordo del pie, el tobillo o la rodilla; y la espondiloartritis, en la parte baja de la espalda y los glúteos, peor de madrugada.

¿Cuál es la diferencia entre artrosis y artritis?

La artrosis es un tipo de artritis: la que se debe al desgaste del cartílago, mientras que «artritis» es el nombre general para cualquier enfermedad articular. En la práctica, cuando se habla de artritis a secas muchas veces se piensa en las formas inflamatorias, como la reumatoide. La artrosis duele con el uso y mejora en reposo, con rigidez breve; la inflamatoria mejora al moverse y da rigidez de más de una hora al despertar.

¿Qué es la artritis en las manos?

Es la afectación de las articulaciones de los dedos y la muñeca, y casi siempre corresponde a artrosis o a artritis reumatoide. La artrosis de manos forma nódulos duros en las articulaciones de las puntas y de la mitad de los dedos y en la base del pulgar. La reumatoide inflama los nudillos y las muñecas de las dos manos, con hinchazón blanda y rigidez matutina larga. La artritis psoriásica puede hinchar un dedo entero.

¿Qué vitamina te falta cuando te da artritis?

Ninguna falta de vitamina causa artritis por sí sola. La vitamina D baja es frecuente en personas con artritis inflamatoria y es importante para el hueso, sobre todo si tomas corticoides, por lo que tu médico puede medirla y corregirla. Pero tomar suplementos no sustituye al tratamiento: la artrosis, la reumatoide o la gota tienen causas propias que hay que atender.

¿Cómo empieza la artritis y cómo saber si la tienes?

Sospéchala cuando el dolor y la rigidez de una articulación duran más de unas semanas, sobre todo si se hincha, se siente caliente o pierde movimiento. Mide la rigidez al despertar: más de una hora apunta a una enfermedad inflamatoria, mientras que menos de 30 minutos con dolor que empeora a lo largo del día apunta a artrosis. Fíjate si el patrón es simétrico. Para confirmarla se necesita exploración, a veces imágenes y muchas veces estudios de sangre.

¿La artritis tiene cura?

La mayoría de las formas no se curan, pero varias se controlan hasta que los síntomas casi desaparecen. El tratamiento actual lleva a muchas personas con artritis reumatoide o psoriásica a la remisión, es decir, a una actividad de la enfermedad mínima, y los medicamentos que bajan el ácido úrico pueden acabar con las crisis de gota. La artrosis no se revierte, aunque el dolor suele mejorar con ejercicio, control del peso y, si hace falta, una prótesis. La artritis séptica sí se cura si se trata con urgencia.

¿A qué edad empieza la artritis?

A cualquier edad. La artritis idiopática juvenil empieza antes de los 16 años y puede aparecer en niños pequeños. La espondiloartritis axial suele comenzar antes de los 45, a menudo antes de los 30, y la artritis reumatoide entre los 30 y los 60. La gota aparece en hombres desde la mediana edad y en mujeres después de la menopausia. La artrosis se vuelve común después de los 45, pero llega mucho antes tras una lesión. Ser joven no es motivo para ignorar síntomas articulares que no se van.

Fuentes

  • CDC — Arthritis Basics — CDC, 2024 (en inglés) — cdc.gov
  • NIAMS — Arthritis and Rheumatic Diseases — NIH, 2024 (en inglés) — niams.nih.gov
  • MedlinePlus en español — Artritis — NLM — medlineplus.gov
  • MedlinePlus en español — Artritis reumatoide — NLM — medlineplus.gov
  • OMS — Artrosis (nota descriptiva) — Organización Mundial de la Salud — who.int
  • Mayo Clinic — Arthritis — Mayo Clinic, 2023 (en inglés) — mayoclinic.org
  • Cleveland Clinic — Arthritis — Cleveland Clinic, 2023 (en inglés) — my.clevelandclinic.org
  • American College of Rheumatology — Diseases and Conditions — ACR, 2024 (en inglés) — rheumatology.org
  • GBD 2021 Osteoarthritis Collaborators — Global burden of osteoarthritis, 1990–2020, and projections to 2050 — The Lancet Rheumatology, 2023 (en inglés) — doi.org
  • Sundus H, et al. — Physiotherapeutic Interventions in Rheumatoid Arthritis: Systematic Review and Meta-Analysis — Musculoskeletal Care, 2025 (en inglés) — doi.org
  • Sezgin MG, Bektas H — Coaching Programs, Physical Activity and Pain in Rheumatoid Arthritis — Pain Management Nursing, 2023 (en inglés) — doi.org

Para seguir leyendo

Entiende tus estudios de laboratorio con BloodSense

El estudio de una artritis casi nunca da una respuesta única y clara. Te entregan un panel completo, con PCR, VSG, factor reumatoide, anti-CCP, ANA, ácido úrico, biometría hemática y a veces HLA-B27, y cada cifra solo tiene sentido al lado de las demás y de tus síntomas. Un factor reumatoide positivo con PCR normal y sin articulaciones hinchadas significa algo muy distinto del mismo resultado junto con una hora de rigidez cada mañana.

BloodSense lee los resultados que subes y te los explica en palabras sencillas: qué marcadores están fuera de su rango de referencia, qué tan lejos, qué patrones suelen ir juntos y qué preguntas conviene llevar a tu médico. No te da un diagnóstico ni sustituye al reumatólogo: hace que esa consulta rinda más.

Recibe tu reporte de interpretación en minutos