Artrosis: qué es, síntomas, causas y tratamientos que sí funcionan

La artrosis, también llamada osteoartritis, es la enfermedad de las articulaciones más frecuente del mundo: según la Organización Mundial de la Salud, en 2019 la tenían alrededor de 528 millones de personas. También es la más malentendida. A casi todo mundo le dicen que la articulación «ya se gastó», como si el cartílago fuera la llanta de un coche con un kilometraje contado, y que lo sensato es moverse menos. Esa historia es falsa, y seguirla empeora la articulación.
En esta guía verás qué es la artrosis, cómo se manifiesta en cada articulación, cómo se diagnostica y qué tratamientos tienen respaldo real.
¿Qué es la artrosis?
La artrosis es una enfermedad de toda la articulación, no solo de su cartílago. El cartílago se adelgaza y se ablanda, pero además el hueso de abajo se engruesa, en los bordes aparecen salientes de hueso llamadas osteofitos, los ligamentos se ponen rígidos, los músculos que dan estabilidad se debilitan y la membrana sinovial, que forra la cápsula articular, se inflama un poco. Estos cambios se alimentan entre sí. La artrosis es un proceso de reparación que sale mal: la articulación se remodela una y otra vez y cada vez el resultado queda un poco chueco.
Por eso la idea de «desgaste» confunde. Hablar de desgaste hace pensar en algo pasivo que avanza con el uso, y entonces usar menos la articulación debería frenarlo. Lo cierto se parece más a lo contrario. El cartílago no tiene vasos sanguíneos y se nutre gracias al movimiento. Los músculos que no se usan se debilitan, y un músculo débil deja que la carga pase directo a la superficie de la articulación en lugar de absorberla. El reposo prolongado no protege: acelera justo los cambios que se quieren evitar.
La edad aumenta el riesgo, pero la artrosis no es una consecuencia automática de cumplir años. Hay muchas personas que llegan a los noventa con articulaciones que funcionan bien y otras que desarrollan artrosis de rodilla a los cuarenta después de romperse un menisco. La inflamación que interviene es leve y local.
Síntomas de la artrosis en cada articulación
El dolor de la artrosis depende del uso: empeora con la actividad y al final del día, y mejora con el reposo. La rigidez al despertar es breve y suele quitarse en unos treinta minutos, una de las pistas más útiles para separarla de una enfermedad inflamatoria. Fuera de eso, cada articulación tiene su propio sello.
| Articulación | Cómo se manifiesta | Qué complica en el día a día |
|---|---|---|
| Rodilla | Dolor alrededor de la rótula, crujidos, hinchazón, sensación de que la rodilla «se vence» | Bajar escaleras, levantarse de sillas bajas, hincarse |
| Cadera | Dolor profundo en la ingle, a veces solo en el muslo o la rodilla; se pierde la rotación antes de que duela | Ponerse los calcetines, bajarse del coche, dormir de ese lado |
| Mano | Nudos óseos en las articulaciones de los dedos; dolor en la base del pulgar | Abrir frascos, girar llaves, escribir, hacer pinza |
| Columna | Rigidez de cuello o de la parte baja de la espalda; dolor que baja a brazos o piernas si los osteofitos estrechan la salida de los nervios | Estar mucho tiempo sentado o de pie, voltear la cabeza al manejar |
| Pie | Base del dedo gordo rígida, que se dobla poco hacia arriba; dolor a la mitad del pie | Impulsarse al caminar, zapatos ajustados, pisos duros |
Las crisis que duran de días a semanas son normales y no significan un empeoramiento repentino. En cambio, una hinchazón rápida con calor y enrojecimiento merece una revisión pronta.
¿Cuál es la diferencia entre artrosis y artritis?
La artrosis es un tipo de artritis ligado al deterioro de la articulación, mientras que la artritis inflamatoria la provoca el sistema inmunitario; la diferencia importa porque los tratamientos son totalmente distintos. La rigidez de la artrosis es breve y depende del uso; la inflamatoria dura una hora o más cada mañana y se va quitando a lo largo del día. La artrosis suele ser asimétrica, prefiere las articulaciones que cargan peso y las de las puntas de los dedos, y no da fiebre, pérdida de peso ni marcadores de inflamación elevados.
Si tus síntomas incluyen rigidez matutina larga o hinchazón simétrica de las articulaciones pequeñas, el patrón que conviene revisar es el de la artritis reumatoide y sus anticuerpos. Si todavía no tienes claro qué tipo de enfermedad articular es la tuya, empieza por el panorama general de la artritis. Un dedo gordo del pie rojo y muy doloroso que aparece de golpe en la noche hace pensar en la gota y sus ataques por cristales, aunque las dos pueden coexistir.
¿Qué causa la artrosis? Factores de riesgo
Una lesión en la articulación es la causa más clara. Romperse el ligamento cruzado anterior o el menisco eleva muchísimo el riesgo de artrosis de rodilla, y los cambios aparecen muchas veces en diez o quince años, en personas demasiado jóvenes para culpar a la edad. Las fracturas que llegan a la superficie de una articulación hacen lo mismo.
La carga mecánica cuenta, pero no como se cree. Correr por gusto no parece causar artrosis de rodilla y hasta podría proteger. Lo que eleva el riesgo es una carga mal repartida: piernas mal alineadas, displasia de cadera, cirugías previas y años de cargar peso o trabajar hincado.
La genética pesa de verdad, sobre todo en la artrosis de manos y de cadera, donde se calcula que la herencia explica entre el 40 y el 60 % del riesgo. La edad lo aumenta porque las células del cartílago reparan peor, y las mujeres desarrollan artrosis con más frecuencia y más intensa a partir de la mediana edad. Los factores metabólicos también cuentan: el sobrepeso carga más la rodilla y la cadera, pero también eleva el riesgo en las manos, que no cargan peso, señal de que la grasa corporal aporta señales inflamatorias. La diabetes se asocia por sí misma con una enfermedad más intensa, un dato relevante en México, donde la diabetes y la obesidad son muy frecuentes.
¿Cómo se diagnostica la artrosis?
La artrosis se diagnostica en consulta. En un adulto de más de unos cuarenta y cinco años, con dolor articular que depende de la actividad, rigidez al despertar de menos de treinta minutos y sin rasgos de enfermedad inflamatoria, las guías dicen que basta con la historia clínica y la exploración. En el IMSS o el ISSSTE, ese primer paso lo da tu médico familiar.
Las radiografías muestran el espacio articular más estrecho, los osteofitos, la esclerosis y los quistes del hueso. Sirven para planear una cirugía y para descartar otros problemas estructurales. Lo que no miden es el dolor. El desajuste va en los dos sentidos: muchas personas con radiografías claramente alteradas casi no tienen dolor, y muchas con un dolor que las limita tienen placas casi normales. Aquí el dolor viene de la membrana sinovial, de lesiones en la médula del hueso, de los músculos y de cómo el sistema nervioso procesa esas señales, y nada de eso aparece en una radiografía. Por eso «cambios degenerativos severos» describe una imagen, no un pronóstico. La resonancia magnética casi nunca hace falta y muchas veces encuentra cambios que tiene la mayoría de los adultos de la misma edad.
Qué estudios de sangre sirven de verdad
Ningún estudio de sangre diagnostica la artrosis. No hay marcador que la confirme ni que siga su gravedad. Los estudios de laboratorio se piden por dos razones honestas: descartar otras enfermedades y cuidar que el tratamiento de largo plazo sea seguro.
Para descartar, primero van los marcadores de inflamación, y aquí lo informativo es que salgan normales. Descartar una inflamación suele implicar medir la proteína C reactiva, que se mantiene normal en la artrosis sin complicaciones, muchas veces junto con la velocidad de sedimentación globular, que sube cuando hay inflamación en todo el cuerpo. Si el patrón de las articulaciones hace sospechar una enfermedad autoinmune, se puede añadir el factor reumatoide junto con los anti-CCP. Si se trata de una sola articulación caliente, el médico puede medir el ácido úrico en mg/dL, que apoya o debilita la sospecha de gota, sabiendo que durante un ataque puede salir normal.
Para cuidar la seguridad, tomar antiinflamatorios por mucho tiempo obliga a revisar la función de los riñones con la creatinina, que sirve para estimar la filtración y que suele venir en la química sanguínea, además de una biometría hemática para detectar anemia por sangrado del tubo digestivo. Nada de esto dice algo sobre tu cartílago: solo si hay otra cosa detrás y si es seguro seguir con el tratamiento.
Tratamiento: qué funciona de verdad
Todas las guías importantes, la del Colegio Americano de Reumatología, la de OARSI y sus equivalentes europeas, ponen el ejercicio y la educación en primer lugar, antes que cualquier medicamento. No es un calentamiento antes del tratamiento de verdad: es el tratamiento con la mejor evidencia de todo el campo.
El ejercicio reduce el dolor y mejora la función, y no daña la articulación. Fortalecer los músculos que la rodean cambia la forma en que la carga pasa por ella; la actividad aeróbica mejora la tolerancia al dolor, el sueño y el ánimo. Es esperable cierta molestia en las primeras semanas de un programa nuevo y eso no es daño. La regla que usan muchos fisioterapeutas: si los síntomas aumentan un poco y se calman en veinticuatro horas, está bien; si el dolor dura más, la dosis fue alta, no que el ejercicio esté mal. Los programas supervisados funcionan mejor que una hoja de ejercicios, y el tipo importa menos que la constancia. En el IMSS, tu médico familiar puede enviarte a medicina física y rehabilitación.
El peso importa en las articulaciones que cargan, y bajar una proporción significativa del peso corporal mejora el dolor y la función de la rodilla, sobre todo si se combina con ejercicio. Conviene aclarar lo que esto no es: no es un asunto moral ni un requisito para recibir tratamiento. Quien no baja de peso aprovecha igual el ejercicio, los medicamentos y la cirugía.
Los medicamentos acompañan al ejercicio, no lo sustituyen. Los antiinflamatorios no esteroideos en gel o crema son la primera opción en la artrosis de rodilla y de mano, porque actúan en el sitio con menos exposición del resto del cuerpo. Los antiinflamatorios en pastilla funcionan, pero tienen riesgos para el estómago, el riñón y el corazón que crecen con la edad y con el tiempo de uso. El paracetamol tiene, cuando mucho, un efecto modesto. La duloxetina, un antidepresivo que modula las señales de dolor, le sirve a algunas personas. Los opioides no se recomiendan. No te automediques con antiinflamatorios por largos periodos, aunque se consigan sin receta en la farmacia.
Las inyecciones sirven menos de lo que su popularidad sugiere. Las de corticoide alivian por algunas semanas, y repetirlas genera dudas sobre el cartílago y el hueso. Las de ácido hialurónico no han mostrado un beneficio relevante en los análisis de buena calidad, y las de plasma rico en plaquetas o de células madre siguen sin estar probadas, por más publicidad que tengan.
La cirugía es para quienes no mejoraron tras intentar en serio todo lo anterior. La artroscopia para la rodilla con desgaste, incluida la limpieza del menisco cuando ya hay artrosis, no supera a una cirugía simulada ni al manejo conservador y ya no se recomienda.
Lo que la evidencia no respalda
La glucosamina y la condroitina son los suplementos para las articulaciones más usados y de los más estudiados. Los resultados son débiles y poco constantes: los ensayos independientes más grandes encuentran efectos casi iguales al placebo, mientras que los financiados por la industria reportan beneficios mayores. Son seguros, pero no son baratos, y si en tres meses no notas nada, esa ya es una respuesta. El colágeno y la cúrcuma se apoyan en evidencia de baja calidad.
Más importante aún: ningún tratamiento aprobado ha demostrado regenerar el cartílago ni revertir la artrosis. Hay medicamentos modificadores de la enfermedad en investigación, pero ninguno ha sido aprobado. Las técnicas de reparación del cartílago existen para defectos aislados en articulaciones jóvenes, no para una enfermedad ya establecida. Cualquier clínica que prometa regenerar el cartílago con una inyección está vendiendo algo que la evidencia no respalda. Esto no es para desanimarte, porque el dolor y la función mejoran mucho con los tratamientos que sí funcionan, sino para que inviertas tu dinero y tu esperanza donde rinden.
Cómo frenar la artrosis en el día a día
Lo habitual no es un deterioro constante, sino altibajos alrededor de una base que cambia despacio. Dosificar ayuda: dividir una actividad exigente en bloques cortos rinde más en una semana que una sola jornada heroica seguida de tres días de pagar las consecuencias.
Las adaptaciones prácticas hacen mucho. Las sillas más altas y los elevadores de asiento para el excusado reducen la carga en la rodilla. Un bastón sostenido del lado contrario a la articulación afectada la descarga, y las herramientas de mango grueso cuidan el pulgar.
El sueño y el ánimo no son temas secundarios: dormir mal aumenta el dolor y el dolor no deja dormir, así que ese círculo también se trata. La salud de los huesos importa, porque la menor actividad afecta la densidad ósea y la osteoporosis, que adelgaza el hueso sin síntomas, suele coexistir con la artrosis.
¿Cuándo pensar en una prótesis?
Se considera reemplazar la articulación cuando el dolor es persistente, cuando no te deja dormir o hacer las actividades que te importan y cuando de verdad se intentó el tratamiento sin cirugía. Lo que decide es tu función, no cómo se ve la radiografía, y no hace falta esperar a que ya casi no puedas caminar.
Los resultados son buenos: la mayoría de las personas refiere un alivio importante del dolor, las prótesis actuales suelen durar de quince a veinticinco años y las revisiones tempranas son poco frecuentes. Las advertencias son reales: alrededor de una de cada cinco personas queda insatisfecha tras una prótesis de rodilla, la recuperación lleva meses de rehabilitación y toda operación tiene riesgo de infección, coágulos y rigidez. Fortalecerse antes mejora la recuperación, y la edad por sí sola rara vez es un impedimento.
Avances científicos recientes
La revisión más completa sobre el ejercicio vino de Cochrane, un tipo de estudio que reúne todos los ensayos que encuentra y califica qué tan confiable es cada uno. Esta actualización juntó 139 ensayos aleatorizados con 12,468 personas con artrosis de rodilla. Frente a no tratar o a la atención habitual, el ejercicio mejoró el dolor en 13.14 puntos en promedio en una escala de 0 a 100 y la función física en 12.53 puntos justo al terminar el programa, con evidencia de certeza moderada para la función. Los autores señalan que estos promedios quedan cerca del umbral que los pacientes consideran una diferencia que se nota (Lawford et al., 2024). Qué significa para ti: el ejercicio es el tratamiento mejor respaldado que existe, y te conviene esperar una mejoría sólida, no la desaparición total del dolor.
Un ensayo clínico aleatorizado publicado en JAMA Network Open comparó dos tipos de ejercicio en 117 adultos de 40 años o más con artrosis de rodilla dolorosa. Los participantes hicieron yoga o ejercicios de fortalecimiento, dos veces por semana con supervisión y una en casa, durante 12 semanas. A las 12 semanas la diferencia de dolor de rodilla entre grupos fue de 1.1 mm en una escala de 100 mm, estadísticamente indistinguible y muy dentro del margen fijado para decir que el yoga no es peor que el fortalecimiento. A las 24 semanas el yoga quedó ligeramente adelante en varias mediciones secundarias, y los efectos adversos fueron leves en ambos grupos (Abafita et al., 2025). Qué significa para ti: importa más el ejercicio que de verdad vas a mantener que el que en teoría sería el mejor.
Una revisión anual de la revista Osteoarthritis and Cartilage examinó 3,182 estudios y eligió 33 para analizarlos a fondo, sobre factores de riesgo, inyecciones y subtipos de la enfermedad. Entre sus conclusiones: la evidencia apunta a que la viscosuplementación, es decir, las inyecciones de ácido hialurónico, no aporta beneficio en la artrosis de rodilla, mientras que los resultados de otras inyecciones siguieron siendo variables (Perruccio et al., 2023). Qué significa para ti: si te ofrecen una inyección de ácido hialurónico, pregunta qué evidencia la respalda en tu caso.
Mitos y realidades
| Mito | Realidad |
|---|---|
| El ejercicio gasta más rápido la articulación | El ejercicio es el tratamiento de primera línea y no daña la articulación; la inactividad debilita los músculos que la protegen |
| Una radiografía fea anuncia mucho dolor | Lo que se ve en la imagen y los síntomas se relacionan mal, en los dos sentidos |
| Es parte normal de hacerse viejo | La edad aumenta el riesgo, pero es una enfermedad tratable, no algo inevitable |
| La artrosis es cáncer de los huesos | No lo es: la artrosis no es un tumor, no se extiende a otros órganos y no se convierte en cáncer |
| Un estudio de sangre puede confirmar la artrosis | Ningún estudio de sangre la diagnostica; sirven para descartar otras causas y vigilar los medicamentos |
Glosario
| Término | Significado |
|---|---|
| Cartílago | Tejido liso que cubre los extremos de los huesos dentro de la articulación; no tiene vasos sanguíneos |
| Osteofito | Saliente de hueso en el borde de la articulación; el famoso «pico» o espolón |
| Membrana sinovial | Capa que forra la cápsula articular; produce el líquido lubricante y puede inflamarse |
| Hueso subcondral | Hueso que está justo debajo del cartílago; con el tiempo se engruesa y forma quistes |
| Crepitación | Crujido o tronido al mover una articulación afectada |
| Viscosuplementación | Inyección de ácido hialurónico en la articulación; la evidencia de beneficio es débil |
| Artroplastia | Cirugía de reemplazo articular con piezas artificiales (prótesis) |
| Lesión de médula ósea | Alteración del hueso visible en la resonancia, más ligada al dolor que lo que muestra la radiografía |
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer si uno tiene artrosis?
Lo primero es moverse con un plan: el ejercicio de fortalecimiento y aeróbico de bajo impacto es el tratamiento con mejor evidencia. Súmale control del peso si cargas de más, un analgésico en gel para rodillas o manos si tu médico lo indica, adaptaciones en casa y buen descanso. Pide a tu médico familiar que confirme el diagnóstico, que descarte otras causas si hay datos de inflamación y, si hace falta, que te envíe a rehabilitación.
¿A qué edad suele empezar la artrosis?
Suele empezar a notarse después de los 45 años y se vuelve más frecuente con cada década, sobre todo en mujeres después de la menopausia. Pero puede aparecer mucho antes tras una lesión: una rotura de ligamento o de menisco a los 25 años puede dar artrosis de rodilla antes de los 40. La edad aumenta el riesgo, pero no la determina.
¿Qué parte del cuerpo afecta la artrosis?
Afecta sobre todo las rodillas, que son la localización más frecuente, seguidas de las manos y las caderas. También es común en la columna, del cuello y de la zona lumbar, y en la base del dedo gordo del pie. Es raro que afecte hombros, codos o tobillos sin una lesión previa, así que en esos casos el médico busca otras causas.
¿Qué causa la artrosis?
La artrosis aparece cuando los procesos de reparación de una articulación ya no alcanzan a responder a lo que se le exige. Una lesión previa es la causa aislada más clara, sobre todo los desgarros de ligamento y de menisco en la rodilla. La genética pesa mucho en manos y caderas. La edad, ser mujer después de la mediana edad, una mala alineación, años de trabajar hincado o cargando peso y los factores metabólicos aumentan el riesgo, y casi siempre se suman varios.
¿Cuáles son los primeros síntomas de la artrosis?
Los primeros síntomas son leves y van y vienen: una molestia después de la actividad que se calma con el reposo, unos minutos de rigidez al levantarse y crujidos al mover la articulación. Mucha gente nota antes que se pierde movimiento que el dolor, por ejemplo cuesta ponerse los calcetines o voltear del todo la cabeza. Que los síntomas cambien de una semana a otra es típico y no indica un empeoramiento.
¿La artrosis tiene cura?
No tiene cura definitiva: ningún tratamiento aprobado ha demostrado regenerar el cartílago ni revertir una artrosis establecida, y conviene desconfiar de quien diga lo contrario. Lo que sí puede cambiar mucho es tu dolor y tu función: el ejercicio, el fortalecimiento, los medicamentos y, cuando hace falta, la prótesis producen una mejoría importante. Hay medicamentos en investigación, pero ninguno aprobado. Que avance no es inevitable.
¿El ejercicio ayuda a la artrosis o la empeora?
La ayuda, y no daña la articulación. El ejercicio es el tratamiento con más evidencia disponible y mejora el dolor y la función en decenas de ensayos. Los músculos alrededor de la articulación absorben la carga que de otro modo pasaría por su superficie, así que fortalecerlos la protege. La regla práctica: si la molestia se calma en un día, está bien; si dura más, baja la intensidad, pero no lo dejes.
¿En qué se diferencia la artrosis de la artritis reumatoide?
La artrosis es una enfermedad local de la articulación, impulsada por procesos mecánicos y por una inflamación leve; la artritis reumatoide es autoinmune y afecta a todo el cuerpo. La rigidez de la artrosis dura menos de treinta minutos y empeora con el uso; la de la reumatoide dura una hora o más y mejora con el movimiento. La artrosis suele ser asimétrica; la reumatoide es típicamente simétrica y ataca nudillos y muñecas.
Fuentes
- National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases — Osteoarthritis — NIH, 2023 (en inglés) — niams.nih.gov
- MedlinePlus — Osteoarthritis — National Library of Medicine, 2024 (en inglés) — medlineplus.gov
- MedlinePlus en español — Osteoartritis — National Library of Medicine — medlineplus.gov
- OMS — Artrosis (nota descriptiva) — Organización Mundial de la Salud — who.int
- American Academy of Orthopaedic Surgeons — Arthritis of the Knee — OrthoInfo, 2024 (en inglés) — orthoinfo.aaos.org
- Mayo Clinic — Osteoarthritis: Symptoms and Causes — Mayo Foundation, 2024 (en inglés) — mayoclinic.org
- Lawford BJ et al. — Exercise for osteoarthritis of the knee — Cochrane Database of Systematic Reviews, 2024 (en inglés) — doi.org
- Abafita BJ et al. — Yoga or Strengthening Exercise for Knee Osteoarthritis — JAMA Network Open, 2025 (en inglés) — doi.org
- Perruccio AV et al. — Osteoarthritis year in review 2023: Epidemiology and therapy — Osteoarthritis and Cartilage, 2023 (en inglés) — doi.org
Para seguir leyendo
- Un dolor que baja por la pierna más allá de la rodilla junto con rigidez de espalda puede ser una ciática por un nervio irritado.
- Los síntomas que se irradian a un brazo o una pierna con adormecimiento también pueden venir de una hernia de disco que presiona un nervio.
- Un dolor al lado de la articulación, y no dentro, a veces resulta ser una bursitis de la bolsa vecina.
- Si te vigilan por tomar antiinflamatorios mucho tiempo, entiende la biometría hemática y sus componentes.
Entiende tus estudios de laboratorio con BloodSense
Los estudios de sangre no diagnostican la artrosis, y cualquiera que diga lo contrario exagera. Lo que tus resultados responden es más concreto: ¿hay otra cosa detrás de este dolor? ¿Es seguro seguir con mi tratamiento? Unos marcadores de inflamación normales con una historia típica apoyan la artrosis frente a una causa autoinmune, y una función renal y una biometría hemática normales apoyan seguir con el antiinflamatorio.
BloodSense lee el informe de resultados que ya tienes y te explica cada marcador en palabras sencillas: qué mide, dónde queda tu valor y qué conviene comentar con tu médico.



