El asma es una de las enfermedades crónicas más comunes del mundo: la Organización Mundial de la Salud calcula que en 2023 la tenían unos 363 millones de personas. También es una de las peor tratadas. Los síntomas son solo la superficie de una inflamación que sigue activa entre una crisis y otra, y aliviar el cierre de los bronquios sin tratar esa inflamación deja la enfermedad avanzando por debajo.

Ese es el cambio más grande en el manejo actual del asma: las guías ya no recomiendan tratar a adultos y adolescentes solo con un inhalador de rescate de acción corta. Aquí verás qué se siente una crisis, qué señales obligan a llamar al 911, cómo se diagnostica el asma, por qué dos personas con el mismo diagnóstico necesitan medicamentos distintos y qué pueden decir, y qué no, los estudios de sangre.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias que se define por dos rasgos que aparecen juntos: inflamación del recubrimiento de los bronquios y una obstrucción al paso del aire que cambia con el tiempo. El recubrimiento se hincha y produce demasiado moco, mientras que el músculo que rodea esos conductos se contrae con demasiada facilidad, lo que se llama hiperreactividad bronquial. El tubo por donde pasa el aire se estrecha, y sacar el aire se vuelve más difícil que meterlo.

La palabra clave es «variable». El paso del aire cambia en horas, días y temporadas; eso distingue al asma de una obstrucción fija y explica por qué alguien puede sentirse bien en el consultorio y batallar para respirar a las 3 de la mañana. Una exploración normal no descarta el asma. El asma que empieza en la edad adulta es frecuente, menos alérgica, más persistente y muchas veces pasa años sin diagnosticarse.

Síntomas del asma y qué se siente una crisis

Los cuatro síntomas principales son silbido en el pecho (sibilancias), falta de aire, opresión en el pecho y tos. Suelen aparecer juntos, empeoran en la noche o temprano en la mañana y siguen a un desencadenante como el ejercicio, el aire frío, un alérgeno o una infección. Una tos que se queda semanas después de un resfriado o que te despierta en la noche es una forma clásica de asma que con frecuencia se pasa por alto.

La opresión en el pecho se describe a menudo como una banda apretada alrededor de las costillas, y lo difícil es sacar el aire. Una crisis, o exacerbación, es un empeoramiento progresivo que avanza en minutos o en días: el inhalador de rescate ayuda menos y por menos tiempo, y subir escaleras cuesta trabajo. Tener crisis frecuentes indica que la inflamación de fondo no está bien tratada.

Señales de alarma: llama al 911

Llama de inmediato al 911 si aparece cualquiera de estas señales. Son datos de emergencia, no motivos para esperar a ver qué pasa.

  • El inhalador de rescate no funciona, o el alivio se pasa y los síntomas regresan en pocas horas.
  • No puedes decir frases completas y tienes que parar a respirar cada pocas palabras.
  • Los labios, la cara o las uñas se ponen azulados, grises o amoratados.
  • Hay somnolencia o confusión. Una persona que se queda callada y adormilada mientras le falta mucho el aire está empeorando, no calmándose.
  • En niñas y niños, la piel se hunde entre las costillas, en la base del cuello o debajo del esternón con cada respiración, se abren las alas de la nariz o no pueden hablar.

El «pecho silencioso», cuando el silbido desaparece pero se nota que respirar cuesta mucho, también es una emergencia: entra tan poco aire que ya no hace ruido. Mientras llega la ayuda, siéntate derecho y usa el inhalador de rescate como lo indica tu plan de acción. Llama al 911 en lugar de manejar tú mismo al hospital.

Desencadenantes

Los desencadenantes no causan el asma: provocan síntomas en bronquios que ya están inflamados. Vale la pena identificar los tuyos, porque evitarlos no cuesta nada.

Tipo de desencadenanteEjemplosNota práctica
Alérgenos de interioresÁcaros del polvo, caspa de mascotas, cucarachas, humedad y mohoLas fundas antiácaros para el colchón y mantener la humedad por debajo del 50 % funcionan mejor que los purificadores.
Alérgenos de exterioresPolen de árboles, pastos y hierbas; esporas de hongosLos patrones de temporada son previsibles y permiten revisar el tratamiento antes de que empiecen.
Infecciones respiratoriasResfriados, influenza, virus sincitial respiratorio, sinusitisLos virus son la principal causa de crisis; la vacuna anual contra la influenza es parte del manejo.
IrritantesHumo de tabaco, vapeadores, humo de incendios o de quema de leña, aerosoles de limpieza, contaminaciónActúan directamente sobre los nervios de los bronquios; no hace falta tener alergia.
Ejercicio y aire fríoCorrer en invierno, entrenamientos por intervalos, albercas con cloroSi el ejercicio da síntomas, casi siempre el tratamiento controlador no alcanza.
Exposiciones en el trabajo y medicamentosHarina en panaderías, isocianatos de pinturas, látex, polvo de madera; antiinflamatorios no esteroideosLa pista es que mejoras los fines de semana; los pólipos nasales con reacción a antiinflamatorios necesitan valoración del especialista.

Tipos de asma en adultos: por qué dos personas necesitan tratamientos distintos

Asma es un término paraguas que agrupa varios patrones biológicos, llamados fenotipos. La división más útil es entre inflamación de tipo 2 e inflamación que no es de tipo 2.

El asma de tipo 2, también llamada eosinofílica o T2 alta, la impulsan las señales de las interleucinas 4, 5 y 13. Suele mostrar eosinófilos elevados, óxido nítrico exhalado alto y muchas veces IgE alta. Este grupo trae con frecuencia enfermedades compañeras de la misma familia inmunitaria, como los pólipos nasales y la dermatitis atópica de origen alérgico. Responde bien a los corticoides inhalados y es el fenotipo al que apuntan casi todos los biológicos actuales.

El asma que no es de tipo 2 abarca todo lo demás: la neutrofílica, la paucigranulocítica, la asociada a obesidad y la ligada al tabaquismo. Los eosinófilos y el óxido nítrico exhalado están normales o bajos, la respuesta a los corticoides es menos predecible y hay menos opciones dirigidas, así que el manejo se apoya en optimizar los broncodilatadores, bajar de peso y dejar de fumar. Reconocer este grupo evita subir los corticoides sin fin en una enfermedad que nunca respondió a ellos.

Causas del asma y factores de riesgo

Ninguna causa única explica el asma. Aparece cuando una predisposición genética se encuentra con una exposición del ambiente, casi siempre en los primeros años de vida. Se han identificado decenas de variantes genéticas que afectan el recubrimiento de los bronquios y las señales inmunitarias, pero ninguna decide por sí sola.

La atopia, la tendencia heredada a fabricar IgE contra proteínas comunes, es el predictor aislado más fuerte del asma infantil. Muchos niños siguen la llamada «marcha atópica»: eccema de bebés, luego rinitis alérgica de temporada en edad preescolar y después asma. Otros factores son la prematurez, una bronquiolitis grave en la infancia, que la madre fume, el humo de segunda mano y de los vapeadores, la contaminación del aire, la obesidad y las sustancias que sensibilizan en el trabajo. En una persona que fuma y lleva meses con tos con flemas puede tratarse más bien de una bronquitis crónica con obstrucción fija, no variable.

¿Cómo se diagnostica el asma bronquial?

El asma se diagnostica demostrando una obstrucción variable del paso del aire en alguien con una historia compatible. Una parte importante de los adultos que cargan con el diagnóstico resulta no tenerlo cuando se les hacen las pruebas.

La espirometría con prueba broncodilatadora es el estudio de referencia: soplas en un aparato que mide el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) y la capacidad vital forzada (FVC). Una relación FEV1/FVC baja muestra obstrucción, y una mejoría clara del FEV1 después de un broncodilatador muestra que es reversible. Medir el flujo espiratorio máximo en casa durante una o dos semanas demuestra la variabilidad cuando la espirometría del consultorio sale normal. La fracción de óxido nítrico exhalado (FeNO) estima la inflamación de tipo 2 y, si está alta, apoya un asma eosinofílica, aunque un valor normal no descarta asma. Las pruebas de provocación con metacolina o con ejercicio se reservan para síntomas convincentes con espirometría normal. En el sistema público, el médico familiar puede pedir la espirometría o enviarte a neumología.

Los estudios de sangre que importan y lo que realmente dicen

Que quede claro: ningún estudio de sangre diagnostica el asma. Lo hace la espirometría con reversibilidad. Los estudios de laboratorio sirven para definir el fenotipo, orientar la elección de medicamentos y descartar enfermedades que se le parecen.

El conteo de eosinófilos en sangre es la herramienta principal. Los eosinófilos son glóbulos blancos que llegan por las señales de la interleucina 5, y un conteo alto identifica el patrón de tipo 2, que anuncia buena respuesta a los corticoides inhalados y a los biológicos anti-interleucina 5. En las clínicas de asma grave se revisa el conteo de eosinófilos antes de elegir un medicamento dirigido. Las cifras bajan mucho mientras se toman corticoides en pastilla, así que el momento del estudio cambia el resultado.

La IgE total y la IgE específica dibujan el componente alérgico: la IgE total junto con el peso corporal define si una persona puede recibir tratamiento anti-IgE, y la IgE específica confirma qué exposiciones importan. También se pide una biometría hemática completa para poner el valor de eosinófilos en contexto, porque una anemia puede explicar por sí sola la falta de aire. Si el conteo sale mucho más alto de lo habitual en el asma, se buscan parásitos o una granulomatosis eosinofílica con poliangitis.

La falta de vitamina D es frecuente en el asma mal controlada y se ha estudiado como modificador del riesgo de crisis, por eso muchos médicos revisan el nivel de vitamina D para detectar una deficiencia que se puede corregir. Ninguno de estos resultados hace el diagnóstico.

Tratamiento del asma: qué ha cambiado

La actualización más importante en una generación tiene que ver con el inhalador de rescate. Durante décadas, el asma leve se trataba solo con un agonista beta de acción corta (SABA), como el salbutamol, cuando hiciera falta. Eso ya no se recomienda para adultos ni adolescentes. Un SABA abre los bronquios por unas horas y no hace nada contra la inflamación de fondo, así que la enfermedad avanza mientras la persona se siente mejor, y usar mucho el inhalador de rescate se asocia con peor control y crisis graves.

Las guías recomiendan ahora que prácticamente todo adulto y adolescente con asma reciba un inhalador de rescate que contenga un corticoide inhalado, para que cada dosis de alivio lleve tratamiento antiinflamatorio justo cuando la inflamación se enciende. Hay dos formas: un corticoide inhalado con formoterol que se usa como mantenimiento y como rescate, y una combinación fija de salbutamol con corticoide que se usa a demanda. Si hace años te dieron un inhalador azul y nadie lo ha revisado, agenda esa conversación con tu médico, y no suspendas, cambies ni ajustes ningún inhalador por tu cuenta.

El tratamiento controlador sigue construido sobre los corticoides inhalados, a los que se suma un agonista beta de acción prolongada y, en escalones más altos, un antimuscarínico de acción prolongada. Los antagonistas de leucotrienos son una alternativa, con una advertencia por efectos neuropsiquiátricos, y la inmunoterapia con alérgenos conviene a ciertos pacientes alérgicos. Los corticoides en pastilla tratan las crisis, pero su daño se acumula y su uso indica que el control no es suficiente.

Para el asma grave que no se controla con dosis altas de inhaladores, los biológicos atacan vías específicas: anti-IgE para el asma alérgica, anti-interleucina 5 para la eosinofílica, anti-receptor de interleucina 4 para la enfermedad de tipo 2 y anti-TSLP, que actúa más arriba en la cascada. Los marcadores del fenotipo deciden esa elección, por eso los estudios de sangre van primero.

Por último, la técnica del inhalador. Usarlo mal es una de las razones más comunes por las que el tratamiento parece fallar, y una gran proporción de pacientes comete al menos un error crítico: no sacar todo el aire antes, disparar el inhalador antes de empezar a inhalar o no sostener la respiración. Usar una cámara espaciadora y pedir a tu médico, enfermera o farmacéutico que revise tu técnica en cada consulta arregla más asmas que la mayoría de los aumentos de dosis.

Enfermedades que dificultan el control del asma

Cuando el asma no responde, hay que buscar una enfermedad acompañante antes de subir medicamentos. La rinitis alérgica y la rinosinusitis con pólipos nasales comparten la misma vía, y tratar la vía aérea de arriba mejora la de abajo. Muchas personas difíciles de controlar tienen reflujo ácido que empeora los síntomas nocturnos. La obesidad altera la mecánica de los pulmones y reduce la respuesta a los corticoides, y bajar de peso mejora el control de forma medible. La apnea del sueño, la ansiedad, la disfunción de las cuerdas vocales, el tabaquismo y no tomar el tratamiento completan la lista, junto con la influenza, que puede desatar una crisis grave.

Vivir con asma: qué no se debe hacer y cómo manejarla día a día

Toda persona con asma debería tener un plan de acción por escrito acordado con su médico. Un buen plan usa zonas verde, amarilla y roja según los síntomas y el flujo máximo, y dice qué tomar cuando estás estable, qué hacer cuando los síntomas empeoran y cuándo buscar atención de urgencia. Los planes concretos reducen las hospitalizaciones.

Además del plan: usa el tratamiento controlador todos los días aunque te sientas bien; vacúnate cada año contra la influenza; deja de fumar y de vapear; sigue haciendo ejercicio, porque la condición física mejora la evolución y los síntomas al esforzarte indican un hueco en el tratamiento, no una razón para dejarlo; y acude a tus revisiones, donde se comprueban la técnica y el uso del rescate. Lo que no se debe hacer es depender solo del inhalador de rescate, dejar el controlador cuando ya no hay síntomas o fumar cerca de una persona con asma. Necesitar el rescate más de dos veces por semana, o despertarte en la noche por el asma, indica un control insuficiente.

Avances científicos recientes

La aprobación en 2023, por la FDA de Estados Unidos, de un inhalador de rescate que combina salbutamol (albuterol) con un corticoide inhalado se basó en el ensayo MANDALA, y un análisis posterior estudió cómo lo usaban los pacientes. Los investigadores revisaron los diarios de 981 pacientes con salbutamol-budesonida a demanda y de 981 con salbutamol solo. Los patrones de uso fueron casi idénticos, con un promedio de 2.6 inhalaciones al día con la combinación y 2.8 con el salbutamol solo, y los efectos adversos fueron pocos y comparables (Chipps et al., 2025). Qué significa para ti: un corticoide dentro del inhalador de rescate trata la inflamación durante la crisis sin cambiar las veces que lo necesitas.

Para la enfermedad grave, una revisión sistemática con metaanálisis juntó 48 ensayos controlados y aleatorizados con 16,350 pacientes tratados con los biológicos aprobados para el asma, incluido el tezepelumab. Los biológicos redujeron en 44 % la tasa anual de crisis (razón de tasas de 0.56) y en 60 % las hospitalizaciones (razón de tasas de 0.40), y mejoraron el FEV1 en 0.11 litros en promedio. Los efectos fueron siempre mayores en pacientes con marcadores de inflamación de tipo 2, como eosinófilos y FeNO elevados (Kyriakopoulos et al., 2024). Qué significa para ti: en el asma grave, los biomarcadores de tu sangre y de tu aliento predicen cuánto puede ayudarte un medicamento dirigido.

Los intervalos entre dosis se alargan. En dos ensayos de fase 3 gemelos y controlados con placebo, se probó en 762 pacientes con asma eosinofílica grave un anticuerpo anti-interleucina 5 de acción ultraprolongada que se inyecta dos veces al año. En 52 semanas, la tasa anual de crisis bajó de 1.11 con placebo a 0.46 con el medicamento en el primer ensayo (razón de tasas de 0.42), y de 1.08 a 0.56 en el segundo (razón de tasas de 0.52) (Jackson et al., 2024). Qué significa para ti: cada vez más, el asma eosinofílica grave podría controlarse con dos citas al año.

Mitos y realidades

MitoRealidad
Si los síntomas son leves, basta con el inhalador de rescate.Tratar solo con un agonista beta de acción corta ya no se recomienda en adultos ni adolescentes, porque deja la inflamación sin tratar.
Los niños se curan del asma al crecer.Los síntomas suelen calmarse en la adolescencia, pero la hiperreactividad de los bronquios persiste y el asma puede volver.
Las personas con asma no deben hacer ejercicio.El ejercicio mejora la evolución; si da síntomas, hay que revisar el tratamiento.
Un estudio de sangre puede diagnosticar el asma.Los estudios de sangre definen el fenotipo y guían la elección de medicamentos. El diagnóstico requiere una espirometría que muestre obstrucción reversible.

Glosario

TérminoSignificado
Hiperreactividad bronquialTendencia del músculo de los bronquios a contraerse con demasiada facilidad ante estímulos comunes.
ExacerbaciónCrisis de asma: empeoramiento progresivo que obliga a cambiar el tratamiento.
FEV1Volumen espiratorio forzado en el primer segundo, medido con la espirometría.
FeNOFracción de óxido nítrico exhalado, una prueba de aliento que estima la inflamación de tipo 2.
EosinófiloGlóbulo blanco central en la inflamación de tipo 2; marcador clave del fenotipo.
SABAAgonista beta de acción corta (por ejemplo, salbutamol): broncodilatador rápido sin efecto antiinflamatorio.
Cámara espaciadoraTubo que se coloca en el inhalador y mejora la llegada del medicamento a los pulmones.

Preguntas frecuentes

¿Qué se siente una crisis de asma?

La mayoría la describe como una banda que aprieta el pecho, un esfuerzo por sacar el aire más que por meterlo y un silbido al exhalar. Se habla entrecortado, la tos se vuelve seca y respirar cansa. Los síntomas suelen crecer en minutos u horas, a menudo de noche. Si el inhalador de rescate deja de ayudar, si no puedes terminar una frase o si los labios o las uñas se ponen azules, llama al 911.

¿Cómo se diagnostica el asma bronquial?

El diagnóstico combina la historia de los síntomas con una prueba objetiva de obstrucción variable al paso del aire. La espirometría antes y después de un broncodilatador es el estudio principal: muestra la obstrucción y luego cómo se revierte. Un registro del flujo máximo durante una o dos semanas demuestra la variabilidad cuando la espirometría sale normal, y una prueba de provocación se usa si el cuadro sigue sin estar claro. El FeNO y los estudios de sangre definen el fenotipo, no el diagnóstico.

¿Cuál es la diferencia entre el asma y la bronquitis?

El asma es una enfermedad crónica con obstrucción variable y reversible de los bronquios, mientras que la bronquitis es una inflamación de los bronquios que puede ser aguda o crónica. La bronquitis aguda suele venir tras un resfriado y se quita sola en unas semanas. La bronquitis crónica, ligada sobre todo al tabaco o al humo de leña, da tos con flemas casi todos los días y una obstrucción que no se revierte del todo. La espirometría ayuda a distinguirlas.

¿El asma es genética?

La genética contribuye mucho, pero no decide el resultado. Tener un padre, una madre o un hermano con asma aumenta tu riesgo, y se han ligado muchas variantes genéticas del recubrimiento de los bronquios y de las señales inmunitarias, aunque ninguna causa asma por sí sola. El ambiente hace el resto: infecciones respiratorias tempranas, humo de tabaco, contaminación, alérgenos y obesidad mueven el riesgo. Por eso hay asma en personas sin antecedentes familiares y niños de familias afectadas que nunca la tienen.

¿El asma es curable?

No tiene cura, pero se controla muy bien. Con el tratamiento antiinflamatorio inhalado adecuado, manejo de los desencadenantes y una buena técnica del inhalador, la mayoría logra síntomas mínimos, actividad normal y ninguna crisis. Los síntomas de la infancia suelen bajar en la adolescencia, aunque la sensibilidad de los bronquios casi siempre sigue ahí. La meta realista es un control sostenido con el tratamiento más bajo que funcione, revisado con regularidad en lugar de dejarlo igual durante años.

¿Cuáles son las señales de asma en adultos?

En los adultos el asma se presenta de forma menos llamativa que en los niños. Pon atención a una tos que dura semanas después de un resfriado, falta de aire mayor de lo que esperarías por tu condición física, opresión en el pecho en mañanas frías, silbidos que van y vienen y despertares nocturnos por tos. Si a un adulto que no fuma le diagnostican bronquitis una y otra vez, conviene una espirometría. El asma de inicio adulto suele no ser alérgica, es más persistente y tiene más probabilidad de volverse grave, así que estudiarla pronto importa.

Fuentes

  • CDC — Asthma — Centers for Disease Control and Prevention, 2025 (en inglés) — cdc.gov
  • National Heart, Lung, and Blood Institute — Asthma — NIH, 2025 (en inglés) — nhlbi.nih.gov
  • MedlinePlus — Asthma — National Library of Medicine, 2025 (en inglés) — medlineplus.gov
  • MedlinePlus en español — Asma — National Library of Medicine — medlineplus.gov
  • OMS — Asma (nota descriptiva) — Organización Mundial de la Salud — who.int
  • Global Initiative for Asthma — Global Strategy for Asthma Management — GINA, 2025 (en inglés) — ginasthma.org
  • Chipps BE, et al. — Albuterol-budesonide rescue inhaler for asthma: patterns of use and safety in MANDALA — Annals of Allergy, Asthma & Immunology, 2025 (en inglés) — doi.org
  • Kyriakopoulos C, et al. — Biologic agents licensed for severe asthma: systematic review and meta-analysis — European Respiratory Review, 2024 (en inglés) — doi.org
  • Jackson DJ, et al. — Twice-Yearly Depemokimab in Severe Asthma with an Eosinophilic Phenotype — New England Journal of Medicine, 2024 (en inglés) — doi.org

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