Los síntomas de la epilepsia son mucho más variados que las convulsiones que casi todos imaginan. Algunas crisis son unos segundos con la mirada perdida, un olor raro, una oleada de miedo o un brazo que se sacude mientras la persona sigue despierta. Otras afectan todo el cuerpo. La epilepsia es un diagnóstico clínico: el médico lo hace escuchando lo que pasó, explorándote y usando el electroencefalograma y la resonancia magnética como apoyo, no como veredicto. Según la Organización Mundial de la Salud, la padecen unos 50 millones de personas en el mundo. Aquí vas a ver cómo distinguen los médicos una crisis aislada de la epilepsia, en qué se diferencian las crisis focales y las generalizadas, qué puede y qué no puede mostrar cada estudio, qué hacer y qué nunca hacer durante una crisis, y el papel real de los estudios de sangre antes y durante el tratamiento.

¿Qué es la epilepsia y qué la provoca?

La epilepsia es la tendencia persistente del cerebro a producir crisis sin un desencadenante evidente, y puede deberse a una lesión cerebral, a una causa genética o, en cerca de la mitad de los casos, a un origen que no se logra identificar. Una crisis convulsiva o epiléptica es una descarga eléctrica súbita, desordenada y pasajera en el cerebro. La crisis es un evento; la epilepsia es una condición.

Una sola crisis no es epilepsia

Mayo Clinic define la epilepsia como al menos dos crisis no provocadas separadas por más de 24 horas. El médico también puede diagnosticarla después de una sola crisis no provocada cuando el riesgo de otra es claramente alto, por ejemplo si la resonancia muestra una zona de lesión antigua o el electroencefalograma un patrón muy ligado a la repetición. Pero una primera crisis por sí sola no convierte a nadie en epiléptico, y muchas personas que tienen una nunca vuelven a tener otra.

Crisis provocadas y no provocadas

Una crisis provocada tiene una causa identificable que actúa sobre un cerebro por lo demás sano: azúcar muy baja, sodio peligrosamente bajo, abstinencia de alcohol, fiebre alta en un niño pequeño, un golpe en la cabeza o ciertas drogas. Si se corrige la causa, las crisis suelen desaparecer. Una crisis no provocada no tiene esa explicación. Esta es la bifurcación más importante ante una primera crisis, y es donde los estudios de laboratorio se ganan su lugar.

Síntomas de la epilepsia: cómo puede verse una crisis

Los CDC de Estados Unidos señalan que las crisis suelen ser mucho menos dramáticas que en las películas. La persona puede parecer confundida, quedarse mirando al vacío, caminar sin rumbo, toquetear su ropa o simplemente dejar de contestar. Cómo se ve la crisis depende de la parte del cerebro afectada y de cuánto se extiende la actividad eléctrica.

Crisis focales

Las crisis focales empiezan en una zona de un lado del cerebro. Si la conciencia se conserva, la persona sabe lo que pasa pero no lo puede controlar: un tic en una mano, una sensación que sube desde el estómago, un sabor metálico o una emoción repentina sin motivo. Si la conciencia se altera, la persona parece despierta pero en realidad "no está". Puede masticar, jalar los botones o caminar sin rumbo, y después casi nunca recuerda lo que pasó.

Crisis generalizadas

Las crisis generalizadas involucran desde el principio redes de ambos lados del cerebro, y la conciencia se pierde casi de inmediato. Las ausencias son pausas breves con la mirada en blanco, comunes en niños y fáciles de confundir con estar "en la luna". Las mioclónicas son sacudidas rápidas como descargas, a menudo por la mañana. Las tónico-clónicas son las que casi todos reconocen: el cuerpo se pone rígido, siguen sacudidas rítmicas, la respiración se vuelve ruidosa y después la persona queda somnolienta y confundida.

Señales de aviso y periodo de recuperación

Algunas personas tienen un aviso, llamado aura, que en sí es una pequeña crisis focal: un olor extraño, hormigueo o una sensación de angustia que dura segundos. Después viene la fase postictal, una recuperación de minutos a horas con confusión, dolor de cabeza, agotamiento o debilidad pasajera de un lado del cuerpo. Quienes lo presencian suelen pensar que esta recuperación lenta es un segundo problema, cuando es simplemente el cerebro reiniciándose.

CaracterísticaCrisis focalCrisis generalizada
Dónde empiezaEn una región de un lado del cerebroEn redes de ambos lados a la vez
ConcienciaPuede conservarse por completo o alterarseSe pierde desde el inicio
Cómo se veSacudida de una extremidad, mirada fija con masticación o toqueteo, olor o sabor raroPausas en blanco, sacudidas bruscas o rigidez seguida de convulsiones rítmicas
Recuerdo del eventoA veces se conserva, a veces noCasi nunca se recuerda
Duración habitualDe segundos a unos dos minutosSegundos en las ausencias, de uno a tres minutos en las tónico-clónicas

¿Cuáles son los 3 tipos de epilepsia?

Según dónde empiezan las crisis, la epilepsia se clasifica en tres grandes tipos: focal, generalizada y de inicio desconocido, cuando no se sabe con certeza dónde empezó la crisis. Algunas personas tienen a la vez crisis focales y generalizadas, una forma combinada. Además, el neurólogo puede encuadrar el caso en un síndrome epiléptico concreto, sobre todo en niños, y esa etiqueta ayuda a elegir el medicamento y a estimar el pronóstico.

Epilepsia: causas

Causas identificables

La epilepsia puede aparecer después de cualquier cosa que deje una cicatriz o un cambio estructural en el cerebro: una embolia cerebral, un traumatismo craneal grave, una infección como meningitis o encefalitis, un tumor, una malformación presente desde el nacimiento o la falta de oxígeno durante el parto. En adultos mayores, la embolia cerebral es la principal causa identificable. En México y otros países de la región, la neurocisticercosis, una infección del cerebro por la larva de la solitaria del cerdo, es otra causa que el médico suele considerar. Los factores genéticos también importan, y cada vez más epilepsias infantiles se atribuyen a un cambio en un gen concreto y no a una lesión.

Cuando no se encuentra la causa

En cerca de la mitad de los casos nunca se identifica una causa, incluso con una buena resonancia. Eso no significa que el diagnóstico esté mal ni que el tratamiento vaya a fallar; muchas de estas epilepsias responden bien a los medicamentos. Que no se vea una lesión refleja los límites de la imagen actual, no la ausencia de una enfermedad real.

Cómo se diagnostica la epilepsia

Primero, el relato de lo que pasó

El diagnóstico se apoya en la historia clínica. ¿Qué hacía la persona antes?, ¿qué vio quien estaba cerca?, ¿cuánto duró?, ¿cómo se recuperó? Un video grabado con el celular por un familiar muchas veces sirve más que cualquier estudio. El neurólogo también busca imitadores: desmayos, migraña con aura, trastornos del sueño, ataques de pánico y crisis funcionales, que se parecen a las epilépticas pero surgen por otro mecanismo.

Qué aportan el electroencefalograma y la resonancia

El electroencefalograma (EEG) registra los ritmos eléctricos del cerebro con sensores colocados en el cuero cabelludo. Puede revelar patrones que apuntan a un tipo de epilepsia y guiar la elección del medicamento. La resonancia magnética busca causas estructurales como cicatrices, malformaciones o tumores. El National Institute of Neurological Disorders and Stroke de Estados Unidos los considera herramientas de apoyo junto a una historia clínica detallada, que sigue llamando uno de los mejores métodos disponibles.

Un electroencefalograma normal no descarta la epilepsia

Este punto confunde más que ningún otro. Un EEG de rutina registra de 20 a 40 minutos de actividad cerebral. Si en esa ventana no ocurre ninguna crisis ni aparece una espiga característica, el trazo se ve normal aunque la persona sí tenga epilepsia. Un EEG normal baja un poco la probabilidad; nunca anula un diagnóstico basado en una historia convincente. Lo mismo vale para la imagen: muchas personas con epilepsia bien documentada tienen una resonancia completamente normal. Si la sospecha sigue alta, los siguientes pasos son un EEG con privación de sueño, un registro más largo en casa o un internamiento en una unidad de monitoreo.

Qué pueden y qué no pueden decir los estudios de sangre

Ningún estudio de sangre diagnostica la epilepsia. No existe un marcador que salga positivo cuando alguien la tiene. Lo que sí hace el laboratorio, y muy bien, es responder dos preguntas distintas: si esta crisis la provocó algo corregible y si el tratamiento se tolera con seguridad.

Descartar una crisis provocada

Después de una primera crisis, en urgencias se buscan desencadenantes metabólicos y tóxicos. Casi siempre se revisa el sodio en sangre, porque una caída rápida es una causa clásica y totalmente reversible. También se pide el calcio total y se revisa el magnesio en sangre, porque ambos minerales estabilizan las membranas de los nervios. Se mide la glucosa en ayuno o una glucosa capilar, porque el azúcar baja es una de las causas tratables más rápidas. Para evaluar el riñón se leen el nitrógeno ureico en sangre (BUN) y la creatinina, parte de la química sanguínea, porque los desechos que se acumulan en la insuficiencia renal pueden irritar el cerebro. El hígado se revisa pidiendo la alanina aminotransferasa (TGP). Cuando la historia lo sugiere, se añaden la medición de alcohol en sangre y un examen toxicológico en orina, porque tanto la intoxicación como la abstinencia pueden provocar crisis.

Los estudios de sangre durante el tratamiento

Una vez que empieza el tratamiento, el laboratorio cambia de propósito. Algunos anticonvulsivos tienen niveles medibles en sangre que ayudan a explicar una crisis inesperada o un efecto secundario, aunque el nivel siempre se lee junto con cómo se siente la persona, nunca solo. Varios medicamentos requieren revisiones periódicas de seguridad, que suelen incluir la biometría hemática completa y las enzimas del hígado. Los medicamentos inductores de enzimas aceleran además la degradación de la vitamina D con los años, por eso muchos pacientes leen una guía práctica sobre la vitamina D. A quienes podrían embarazarse se les aconseja optimizar el folato antes de la concepción, así que el nivel de ácido fólico es una parte razonable de la planeación.

EstudioQué buscaCuándo se usa
Sodio, calcio y magnesioAlteraciones de electrolitos que pueden provocar una crisis en un cerebro sanoDespués de una primera crisis o de una inesperada
GlucosaAzúcar muy baja o muy altaDe inmediato, con glucómetro y en el laboratorio
Química sanguínea y pruebas de función hepáticaFalla de órganos que altera la química del cerebroEn la primera crisis y en el seguimiento de seguridad de los fármacos
Alcohol en sangre y examen toxicológicoIntoxicación o abstinencia como desencadenanteCuando la historia lo sugiere
Biometría hemática y enzimas hepáticasEfectos secundarios de algunos anticonvulsivosPeriódicamente, con los fármacos que lo requieren
Nivel del medicamento en sangreSi la dosis está en un rango útilCrisis inesperadas, efectos secundarios, embarazo, dosis olvidadas
Vitamina D y folatoSalud ósea en tratamientos largos y planeación de embarazoEn el seguimiento a largo plazo

Primeros auxilios en una crisis: qué hacer y qué nunca hacer

La mayoría de las crisis se detienen solas en un par de minutos. El objetivo de los primeros auxilios es simplemente mantener a la persona segura mientras tanto.

Qué hacer

  • Mantén la calma, quédate con la persona y fíjate a qué hora empezó la crisis.
  • Aparta los objetos duros o filosos y pon algo suave bajo su cabeza.
  • Afloja lo que le apriete el cuello.
  • Cuando terminen las sacudidas, acuéstala con cuidado de lado, con la boca hacia el piso, para que salga la saliva.
  • Busca una pulsera médica, quédate hasta que esté bien despierta y explícale con calma lo que pasó.

Qué nunca hacer

  • Nunca le metas nada en la boca. La idea de que alguien se puede "tragar la lengua" es falsa, y forzar un objeto entre los dientes rompe dientes y lastima manos.
  • Nunca la sujetes ni intentes detener sus brazos y piernas. Sujetarla no acorta la crisis y causa lesiones.
  • No le des agua, comida ni pastillas hasta que esté completamente despierta y trague con normalidad.
  • No inicies respiración de rescate salvo que no respire una vez que la crisis terminó claramente.

Cuándo llamar al 911

La guía de los CDC sobre primeros auxilios en las convulsiones enumera señales claras de emergencia. Llama al 911 si una crisis convulsiva dura más de cinco minutos, lo que se llama estado epiléptico, o si las crisis se repiten sin recuperación completa entre una y otra. Llama también si es la primera crisis de la persona, si se lastimó, si ocurrió en el agua, si le cuesta respirar o no vuelve a respirar, si no regresa a su estado habitual o si está embarazada o tiene diabetes. Si dudas, llama.

Epilepsia: tratamiento y vida diaria

Primero, los medicamentos

Los medicamentos anticonvulsivos son el tratamiento de primera línea, y alrededor de dos de cada tres personas quedan sin crisis con ellos; la OMS calcula que hasta el 70 % podría vivir sin crisis con un diagnóstico y tratamiento adecuados. La elección depende del tipo de crisis, la edad, otras enfermedades y los planes de embarazo. Se suele empezar con un solo fármaco en dosis baja y subirla poco a poco hasta que paren las crisis o aparezcan efectos secundarios. Lo más importante es la constancia: olvidar dosis es una de las razones más comunes de que una epilepsia controlada se descontrole de pronto. En el IMSS, el ISSSTE o el IMSS-Bienestar, el médico familiar puede enviarte a neurología y dar seguimiento a tu tratamiento.

Cuando los medicamentos no bastan

Cuando fallan dos medicamentos bien elegidos, la epilepsia se considera farmacorresistente, y el siguiente paso es el envío a un centro especializado, no una cadena interminable de recetas nuevas. Ahí las opciones incluyen cirugía para retirar o desconectar la zona que genera las crisis, ablación con láser, estimuladores nerviosos implantados y terapias dietéticas como la dieta cetogénica.

Sueño, manejo, alcohol y embarazo

Dormir poco es uno de los desencadenantes más constantes, así que un horario de sueño estable es tratamiento de verdad, no solo un consejo. El alcohol interactúa con varios medicamentos y altera el sueño. Para manejar, lo prudente es haber pasado un periodo documentado sin crisis; revisa con tu neurólogo y con las reglas de tu estado antes de volver al volante. El embarazo requiere planeación, no evitarse: la elección del medicamento y el ácido fólico deben platicarse antes de la concepción, no después de una prueba positiva.

Lo que dice la investigación reciente

La investigación de los últimos tres años ha precisado varios puntos prácticos.

Una resonancia normal es común y no cierra la puerta a la cirugía

Una revisión de 2025 que reunió muchos estudios de epilepsia con resonancia normal confirmó que estos casos son frecuentes y que una parte importante de pacientes bien seleccionados queda sin crisis después de la cirugía. Lo que significa para ti: una resonancia normal con crisis que siguen pese a los medicamentos no es el final del camino. Los centros especializados pueden usar técnicas adicionales para encontrar un blanco que el estudio estándar no vio. La evidencia reúne estudios previos y no un ensayo nuevo, así que los resultados varían entre centros.

No toda crisis es epiléptica, y la alternativa tiene tratamiento real

En 2025 la American Academy of Neurology publicó su primera guía de práctica sobre las crisis funcionales, episodios que parecen epilépticos pero surgen de una alteración en cómo el cerebro procesa las señales y no de descargas eléctricas anormales. La guía apoya dar el diagnóstico abiertamente y ofrecer terapia psicológica. Lo que significa para ti: que te digan que tus crisis son funcionales no es un desprecio. Apunta a un tratamiento que sí funciona para esa condición y te evita medicamentos que no te habrían ayudado.

Las crisis prolongadas son una urgencia contra reloj

Una revisión sistemática de 2024 que comparó guías internacionales sobre el estado epiléptico encontró un acuerdo claro: el tratamiento debe empezar rápido, con una benzodiacepina a dosis adecuada, seguida de un segundo medicamento si la crisis no se detiene. Lo que significa para ti: la regla de llamar al 911 a los cinco minutos no es precaución exagerada. El tratamiento temprano es lo que más se asocia con un mejor resultado, y dudar cuesta más que una ambulancia innecesaria.

La planeación del embarazo es hoy mucho más precisa

Una guía de práctica de 2024 de sociedades estadounidenses de neurología, epilepsia y medicina materno-fetal revisó los anticonvulsivos durante el embarazo. Concluyó que conviene ajustar el fármaco y la dosis antes de la concepción siempre que se pueda, que algunos medicamentos antiguos tienen riesgos claramente mayores para el bebé y que se recomienda ácido fólico a quienes pueden embarazarse. Una revisión sistemática de 2025 de las guías existentes llegó a conclusiones parecidas. Lo que significa para ti: si un embarazo es posible, dilo pronto, porque las decisiones útiles se toman antes de concebir y no durante el primer trimestre.

Medicamentos a largo plazo y fuerza de los huesos

Una revisión de 2025 sobre anticonvulsivos y salud ósea confirmó que su uso prolongado, sobre todo de los inductores de enzimas, se asocia con menor densidad ósea y más riesgo de fracturas, y respalda prestar atención a la vitamina D y al calcio en tratamientos largos. Lo que significa para ti: después de años con el mismo medicamento, es razonable preguntar si conviene revisar tu salud ósea y tu vitamina D. Es prevención, no una razón para dejar el medicamento que controla tus crisis.

Glosario

TérminoQué significa
AuraUna sensación breve de aviso antes de una crisis mayor. En sí es una pequeña crisis focal, por eso se puede describir con tanta precisión.
Electroencefalograma (EEG)Registro indoloro de los ritmos eléctricos del cerebro con sensores colocados en el cuero cabelludo.
Crisis focalCrisis que empieza en una zona de un lado del cerebro. La conciencia puede conservarse o alterarse.
Crisis generalizadaCrisis que involucra desde el inicio redes de ambos lados del cerebro, con pérdida inmediata de la conciencia.
Fase postictalEl periodo de recuperación después de una crisis, con confusión, cansancio, dolor de cabeza o dolor muscular, de minutos a horas.
Crisis provocadaCrisis causada por un desencadenante pasajero e identificable, como azúcar muy baja, sodio bajo o abstinencia de alcohol.
Estado epilépticoCrisis que dura más de cinco minutos o crisis repetidas sin recuperación entre ellas. Es una urgencia médica.
Epilepsia farmacorresistenteEpilepsia que continúa pese a dos medicamentos bien elegidos y en dosis adecuadas.
Crisis funcionalEpisodio parecido a una crisis epiléptica que surge de una alteración en el procesamiento de señales del cerebro y no de descargas eléctricas anormales.
Medicamento inductor de enzimasFármaco que acelera las enzimas del hígado que degradan otras sustancias, como la vitamina D y algunos medicamentos.

Preguntas frecuentes

¿La epilepsia tiene cura?

Curar no es la palabra habitual, pero el pronóstico suele ser bueno. Alrededor de dos de cada tres personas quedan sin crisis con medicamentos. Algunos niños superan por completo ciertos síndromes epilépticos, y algunos adultos con un solo foco identificable quedan sin crisis después de la cirugía. Otros viven con una epilepsia bien controlada más que desaparecida. A veces es posible suspender el medicamento tras un largo periodo sin crisis, pero solo como decisión planeada con el neurólogo, nunca por tu cuenta.

¿Qué tipo de epilepsia se cura?

Las que con más frecuencia desaparecen son algunas epilepsias de la infancia que se resuelven solas con la edad, conocidas como autolimitadas, y las epilepsias focales causadas por una lesión que se puede retirar con cirugía. También hay quien, tras años sin crisis con medicamento, logra suspenderlo sin recaer. No existe un remedio que cure la epilepsia "para siempre" de un día para otro; desconfía de quien lo prometa y pregunta a tu neurólogo qué tipo tienes y qué pronóstico tiene.

¿Cuántos años puede vivir un epiléptico?

La mayoría de las personas con epilepsia bien controlada tiene una vida larga y una esperanza de vida cercana a la de la población general. Aun así, la OMS señala que el riesgo de muerte prematura es hasta tres veces mayor que en la población general, sobre todo por crisis no controladas, accidentes, estado epiléptico y la muerte súbita inesperada en epilepsia. Tomar el tratamiento sin saltarse dosis, dormir bien y saber qué hacer ante una crisis prolongada reducen mucho esos riesgos.

¿Un estudio de sangre puede mostrar si tengo epilepsia?

No. No existe un marcador en sangre que confirme o descarte la epilepsia. Los estudios de sangre sirven para otra cosa: después de una primera crisis buscan causas corregibles como sodio, calcio o magnesio bajos, azúcar baja, falla del riñón o del hígado, alcohol o drogas. Más adelante, durante el tratamiento, verifican que el medicamento se tolere con seguridad y, en algunos fármacos, si la dosis está en un rango útil. El diagnóstico se hace clínicamente, con la descripción de los episodios, la exploración neurológica y el apoyo del EEG y la imagen.

Mi electroencefalograma salió normal. ¿Eso significa que no tengo epilepsia?

No necesariamente. Un EEG de rutina registra solo una ventana corta de actividad cerebral, por lo general de 20 a 40 minutos. Si en ese tiempo no ocurre nada anormal, el trazo se ve normal aunque la persona tenga epilepsia. Un resultado normal baja un poco la probabilidad, pero nunca anula una historia convincente. Si el neurólogo sigue sospechando, puede pedir un EEG con privación de sueño, un registro más largo en casa o una estancia en una unidad de monitoreo donde se capten los episodios.

¿Cuáles son los desencadenantes de crisis más comunes?

Olvidar dosis del medicamento es, por mucho, el primero. Le sigue dormir poco, y después el alcohol, sobre todo la abstinencia de la mañana siguiente. Las enfermedades con fiebre, el estrés intenso, la deshidratación y ciertos medicamentos también bajan el umbral. Las luces intermitentes afectan solo a una minoría, aunque la gente piense lo contrario. Llevar un diario sencillo con el sueño, las dosis y las circunstancias suele ser la forma más rápida de encontrar un patrón personal.

¿Qué debo llevar a mi primera consulta de neurología?

Lleva por escrito lo que pasó, incluida la descripción de quien lo presenció, y un video si existe. Lleva la lista completa de medicamentos y suplementos, tus estudios de laboratorio recientes, datos de golpes en la cabeza, infecciones cerebrales o complicaciones al nacer, y si hay antecedentes de crisis en la familia. Anota también cómo te sentiste en las horas antes y después. Estos detalles suelen influir más en el diagnóstico que cualquier estudio aislado.

¿Una persona con epilepsia puede manejar, trabajar y hacer ejercicio con normalidad?

En la mayoría de los casos sí, con ajustes razonables. Para manejar suele exigirse un periodo documentado sin crisis; consulta a tu neurólogo y las reglas de tu estado. La mayoría de los trabajos son compatibles con la epilepsia, aunque los que implican alturas, agua abierta o maquinaria peligrosa requieren una valoración individual. El ejercicio se recomienda y rara vez provoca crisis; para nadar, hazlo acompañado de alguien que sepa qué hacer, y platica con tu neurólogo antes de escalar o practicar deportes acuáticos en solitario.

Fuentes

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  • Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) — Epilepsia — paho.org
  • MedlinePlus en español — Epilepsia — medlineplus.gov
  • Centers for Disease Control and Prevention — Epilepsy Basics, 2024 (en inglés) — cdc.gov
  • National Institute of Neurological Disorders and Stroke, National Institutes of Health — Epilepsy and Seizures, 2024 (en inglés) — ninds.nih.gov
  • Mayo Clinic — Epilepsy: symptoms and causes, 2024 (en inglés) — mayoclinic.org
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  • Tolchin B, Goldstein LH, Reuber M, et al. — Management of functional seizures practice guideline executive summary: report of the AAN Guidelines Subcommittee — Neurology, 2025 (en inglés) — doi.org/10.1212/WNL.0000000000214466
  • Vignatelli L, Tontini V, Meletti S, et al. — Clinical practice guidelines on the management of status epilepticus in adults: a systematic review — Epilepsia, 2024 (en inglés) — doi.org/10.1111/epi.17982
  • Pack AM, Oskoui M, et al. — Teratogenesis, perinatal, and neurodevelopmental outcomes after in utero exposure to antiseizure medication: practice guideline from the AAN, AES and SMFM — Neurology, 2024 (en inglés) — doi.org/10.1212/WNL.0000000000209279
  • Liu Z, Hong Q, Huang L, et al. — Women with epilepsy during pregnancy: a systematic review of current guidelines — Epilepsy and Behavior, 2025 (en inglés) — doi.org/10.1016/j.yebeh.2025.110658
  • Gaete PV, Cuellar-Rodriguez V, et al. — Antiseizure medications and bone health — Neurology and Therapy, 2025 — doi.org/10.1007/s40120-025-00805 (en inglés) — doi.org/10.1007/s40120-025-00805-y

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