Índice de Barthel y actividades de la vida diaria: qué mide, cómo se califica y qué decide

El índice de Barthel es una de las escalas que se usan para medir las actividades de la vida diaria (AVD, o ABVD si se habla de las básicas): las tareas de cuidado personal que muestran si una persona puede valerse por sí misma. Las seis actividades básicas son bañarse, vestirse, usar el baño, moverse de la cama a la silla (transferencias), controlar la orina y el excremento (continencia) y comer. El personal de salud y de trabajo social las califica para medir la independencia funcional, no para juzgar a nadie, sino para saber qué apoyo práctico de verdad serviría.
Si viste esta abreviatura o el nombre «Barthel» en un reporte médico, en una valoración de cuidados o en un formato de una aseguradora, probablemente estás tratando de entender una decisión que afecta a alguien que quieres. En esta guía vas a ver qué incluye cada una de las seis tareas, en qué se distinguen las actividades básicas de las instrumentales, cómo se comparan el índice de Katz y el índice de Barthel, quién hace la valoración y cuándo, y qué decide realmente la calificación.
Qué significa AVD (ADL) en medicina
En medicina o en cuidados, AVD significa actividades de la vida diaria; en inglés se escribe ADL (activities of daily living). El término agrupa las tareas físicas básicas que una persona necesita hacer en un día normal sin que otra la ayude directamente: lavarse, vestirse, usar el baño, pasar de la cama a la silla, controlar la vejiga y el intestino, y llevarse la comida a la boca.
La idea se formó en las décadas de 1950 y 1960, cuando los geriatras buscaban cómo describir la recuperación que un diagnóstico por sí solo no podía mostrar. Dos personas pueden tener el mismo diagnóstico y vidas muy diferentes: una maneja su coche para ir a sus clases de baile, la otra no se puede parar sin ayuda. Las AVD miden esa diferencia. Describen la función, no la enfermedad, y justo por eso sirven para predecir tantas cosas.
ADL, ADLs y ADLS significan lo mismo
En reportes en inglés, o traducidos, verás ADL, ADLs y a veces ADLS; en español, AVD, ABVD o AIVD. No cambia el significado entre las formas en inglés: ADL es el singular, ADLs el plural, y ADLS es el plural escrito en mayúsculas. Si un formato pregunta por «ayuda en ADLS» y un resumen de alta dice «independiente para ABVD», los dos hablan de las mismas seis tareas.
Hay una fuente de confusión real: fuera de la medicina, esas mismas siglas se usan para empresas, organizaciones y jerga que nada tienen que ver con la salud, y explican muchas de las búsquedas de la abreviatura sola. Si llegaste aquí desde una búsqueda general, el significado médico es el que se explica en esta página.
Las seis actividades básicas de la vida diaria
A las actividades básicas a veces se les llama AVD físicas o ABVD. La mayoría de las escalas usan las mismas seis, aunque las describen con palabras un poco distintas. Una referencia de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos describe la lista estándar de actividades básicas de la vida diaria.
Bañarse
Lavarse todo el cuerpo, en la regadera, en la tina o a jicarazos con una cubeta. Quien evalúa se fija en si la persona puede entrar y salir con seguridad y alcanzar todas las partes de su cuerpo, no en si hay un banquito en la regadera.
Vestirse
Escoger ropa adecuada y ponérsela, incluidos botones, cierres y zapatos. Alguien que puede ponerse una playera pero no abrocharse botones, subir un cierre o ponerse los calcetines no es del todo independiente para vestirse.
Usar el baño
Llegar al baño, acomodarse la ropa, limpiarse y volver a pararse. Es una tarea muy ligada a la dignidad, y la gente con frecuencia minimiza las dificultades que tiene con ella.
Transferencias
Moverse de una superficie a otra: de la cama a la silla, de la silla a estar de pie. Las transferencias son el eje de todo lo demás. Una persona que no puede levantarse de una silla no puede llegar al baño ni a la regadera, aunque una vez ahí sea muy capaz.
Continencia
Control de la vejiga y del intestino. Aquí las escalas difieren. Algunas califican el control físico en sí; otras valoran si la persona puede manejar las consecuencias en la práctica, por ejemplo con pañal para adulto, toallas o una sonda.
Comer
Llevar la comida o la bebida del plato o del vaso a la boca y tragarla. Hay que tener clara la diferencia: comer no es cocinar. Preparar la comida pertenece a otra categoría, y esa diferencia importa más de lo que parece.
Actividades básicas e instrumentales: los dos niveles de independencia
Las actividades básicas no son toda la historia. Arriba de ellas hay un segundo nivel, las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD): tareas más complejas que permiten a una persona manejar su casa y su vida, no solo cuidar su cuerpo.
Lo importante para el médico es el orden en que se pierden. Las instrumentales suelen irse primero. Manejar el dinero, llevar el control de los medicamentos, planear y cocinar una comida u organizar el transporte piden mucha memoria, juicio y planeación, así que se deterioran pronto, muchas veces bastante antes de que alguien tenga problemas para bañarse o vestirse. Una persona que empezó a olvidar pagar la luz y a comprar dos veces lo mismo en el súper puede seguir siendo totalmente independiente en todas las actividades básicas.
Por eso una valoración solo de actividades básicas puede salir normal mientras algo real avanza por debajo. Preguntar por las instrumentales suele dar la primera señal honesta.
| Comparación | Actividades básicas (ABVD) | Actividades instrumentales (AIVD) |
|---|---|---|
| Ejemplos de tareas | Bañarse, vestirse, usar el baño, transferencias, continencia, comer | Cocinar, hacer el mandado, tareas de la casa, lavar ropa, manejar el dinero, controlar los medicamentos, usar el transporte, usar el teléfono |
| Lo que pide principalmente la tarea | Capacidad física, fuerza, equilibrio | Memoria, planeación, juicio, organización |
| Normalmente se pierde | Después | Antes |
| Lo que suele significar perderla | Se necesita ayuda directa para el cuidado personal | Se necesita apoyo en casa; quizá todavía no haga falta ayuda personal |
| La ayuda suele ser | Diaria, muchas veces varias veces al día | De vez en cuando, cada semana o cuando se necesite |
| Escalas comunes | Índice de Katz, índice de Barthel | Escala de Lawton y Brody |
Cómo se califican: el índice de Katz y el índice de Barthel
Dos escalas dominan la práctica diaria. Se diseñaron para fines distintos, y eso explica por qué se sienten tan diferentes al usarlas y por qué un equipo escoge una u otra.
El índice de Katz de independencia en las actividades de la vida diaria
Sidney Katz y sus colaboradores publicaron su índice en 1963, y se sigue usando a diario más de sesenta años después. Toma las seis actividades básicas y hace una pregunta directa sobre cada una: ¿independiente o dependiente? Cada tarea vale un punto si es independiente, para un total de 0 a 6. Seis quiere decir independiente en las seis tareas; cero, dependiente en todas.
Su fuerza es la rapidez y la claridad. Se llena en pocos minutos y da un número que cualquiera del equipo interpreta igual. Su debilidad es esa misma sencillez: como cada tarea es todo o nada, alguien que pasa de necesitar dos personas para ayudarle a necesitar solo una no muestra ningún cambio. El índice de Katz describe dónde está una persona; no sirve para ver si va mejorando.
El índice de Barthel
Mahoney y Barthel publicaron el suyo en 1965 para unidades de rehabilitación, donde medir la evolución es justo el objetivo. Tiene diez rubros (las tareas básicas de cuidado personal más actividades de movilidad, como caminar y subir escaleras) y califica cada uno por pasos, no con sí o no, para un total de 0 a 100 en la versión más usada. Una calificación más alta significa más independencia: 100 es independiente en todo, y cuanto más baja la calificación, mayor la dependencia.
Esa calificación por pasos es justo lo que necesitan los equipos de rehabilitación. Un paciente que tuvo una embolia cerebral y pasa de necesitar ayuda total a solo necesitar supervisión de cerca registra una mejora real en el Barthel, y ese tipo de cambio justifica seguir con la terapia o alargar la estancia en rehabilitación. También existe un «Barthel modificado» con calificaciones más finas por rubro; el total sigue yendo de 0 a 100, pero conviene preguntar qué versión se usó antes de comparar dos resultados.
Índice de Barthel en PDF, formato y tabla: qué conviene saber
Muchas personas buscan el índice de Barthel en PDF o un formato para imprimir. La escala es pública y aparece en muchas guías, pero hay versiones con pequeñas diferencias en la redacción y en los puntos de cada rubro. Si vas a llevar el control en casa, pide al médico, a la enfermera o al terapeuta el mismo formato que usan en tu clínica, para que tus anotaciones sean comparables con las suyas. Y recuerda que la calificación se basa en lo que la persona hace realmente, no en lo que podría hacer.
Cuál es más probable que te encuentres
A grandes rasgos: el Katz cuando la pregunta es «¿cuánta ayuda necesita esta persona?», y el Barthel cuando la pregunta es «¿está mejorando?». Ninguno es más correcto; responden preguntas distintas. Otras escalas encajan mejor con ciertas poblaciones, y los equipos que atienden demencia suelen usar la escala de actividades de la vida diaria de Bristol.
| Característica | Índice de Katz | Índice de Barthel |
|---|---|---|
| Primera publicación | 1963 | 1965 |
| Qué mide | Solo las seis actividades básicas | Diez rubros: cuidado personal básico más movilidad, caminar y escaleras |
| Cómo califica | Independiente o dependiente por tarea, sin punto medio | Pasos por rubro, que reflejan ayuda parcial |
| Total habitual | 0 a 6 | 0 a 100 en la versión más común |
| Una calificación más alta significa | Más independencia | Más independencia |
| Principal ventaja | Rápido, sencillo y da un lenguaje común al equipo | Detecta cambios pequeños con el tiempo |
| Principal limitación | El todo o nada esconde los avances parciales | Toma más tiempo; deja de distinguir entre personas que ya están cerca de la independencia |
| Se usa sobre todo en | Geriatría, necesidades de cuidado y decisiones de elegibilidad | Rehabilitación y unidades de embolia cerebral, seguimiento de la recuperación |
Quién evalúa las actividades de la vida diaria y cuándo
Las AVD no son exclusivas de una sola profesión. Quién hace la valoración depende de para qué se hace.
- Los terapeutas ocupacionales y los fisioterapeutas evalúan las AVD a fondo, observando directamente la tarea en vez de solo preguntar.
- El personal de enfermería registra el estado de las AVD al ingreso y lo sigue durante la hospitalización, y muchas veces es el primero en notar un deterioro.
- Los médicos y geriatras las incluyen en la valoración geriátrica integral.
- Los trabajadores sociales y los responsables de cuidados las usan para planear y calcular un plan de atención.
- Algunas aseguradoras usan el número de AVD afectadas para decidir si una póliza de cuidados de largo plazo cubre el beneficio.
El momento sigue la misma lógica. Las AVD se registran normalmente al ingresar al hospital y otra vez al alta, después de una embolia, una caída o un diagnóstico nuevo de demencia, en las revisiones de necesidades de cuidado y cada vez que alguien solicita apoyos de cuidado de largo plazo o piensa en mudarse a una casa de retiro o asilo. En México, lo que se valora queda escrito en el expediente clínico, que por norma debe llevar notas legibles y sin abreviaturas.
Lo que la persona dice frente a lo que se observa
Hay una diferencia que conviene conocer. Preguntar «¿se puede vestir solo?» y ver a alguien vestirse dan respuestas distintas con sorprendente frecuencia. Las personas minimizan sus dificultades por orgullo, por miedo a perder su independencia o porque de verdad no se dan cuenta; los familiares, en cambio, a veces las exageran por preocupación. Quien tiene experiencia observa siempre que puede, y pregunta por un día reciente y concreto en vez de por la vida en general.
Junto a las AVD, las notas clínicas registran otras escalas funcionales. Quien documenta el estado neurológico puede calificar también la escala de coma de Glasgow, y la misma nota de ingreso suele describir el padecimiento actual.
Qué deciden realmente las calificaciones de AVD
Esta es la parte que más le importa a las familias, y casi nunca se explica con claridad.
Nivel y lugar de atención
La dependencia en las AVD es el factor principal para decidir si una persona regresa a su casa, regresa con apoyo, pasa a rehabilitación o se muda a un lugar con cuidados. La continencia y las transferencias pesan de más, porque las dos definen cuántas personas se necesitan al mismo tiempo y a qué horas del día y de la noche.
Horas de ayuda en casa
Los planes de cuidados, ya sean de una institución o contratados por la familia, suelen calcularse con base en las AVD. Cuántas tareas necesitan ayuda, y si cada una requiere uno o dos cuidadores, se traduce casi directamente en visitas al día, horas de cuidador y, por lo tanto, en costo para la familia.
Seguros y apoyos
En algunos países, los seguros de cuidados de largo plazo se activan cuando una persona no puede hacer cierto número de AVD; dos de seis es un umbral común. En México este tipo de póliza es poco común, pero si tienes un seguro privado revisa si alguna cláusula habla de «actividades de la vida diaria». Por eso una valoración que puede sentirse incómoda vale la pena hacerla con precisión: minimizar las dificultades por orgullo puede hacer que se pierda un apoyo sin darse cuenta.
Metas de rehabilitación
Los terapeutas convierten las dificultades en las AVD en metas concretas. «Mejorar la movilidad» no es un plan; «pasar de la cama a la silla con ayuda de una sola persona antes del viernes» sí lo es, y sale directamente de un rubro de las AVD.
La función también da forma a pláticas que van más allá de la terapia. Las familias a veces aprovechan estas revisiones para hablar de una orden de no reanimar, y una exploración neurológica completa normalmente revisará los reflejos osteotendinosos.
Por qué baja la función y qué puede tener tratamiento
Perder AVD es un hallazgo, no un diagnóstico. Avisa que algo no anda bien, pero no dice qué.
Algunas causas son estructurales y permanentes: una embolia ya establecida, una demencia avanzada, una artritis grave. Otras no lo son. Buena parte del deterioro funcional en personas mayores viene de problemas que responden al tratamiento, y hay que descartarlos antes de concluir que la persona simplemente «ya está grande».
Entre las causas reversibles, o en parte reversibles, más comunes están el hipotiroidismo, la falta de vitamina B12, la anemia, la depresión, el dolor mal controlado, la deshidratación y los efectos de los medicamentos, sobre todo los sedantes y los de la presión que bajan la presión de más. El desacondicionamiento después de una hospitalización es otro factor: dos semanas en cama pueden quitar fuerza que costó años construir, y mucha se recupera con el apoyo adecuado.
Por eso, cuando alguien empieza a fallar en sus actividades diarias, el médico suele pedir estudios de sangre además de la exploración. Si investiga cansancio y debilidad, muchas veces revisará la hormona estimulante de la tiroides (TSH), y un estudio sencillo puede descubrir una falta de vitamina B12.
Lo más nuevo de la investigación
La investigación publicada desde 2023 ha precisado qué predice una calificación de AVD. Destacan tres hallazgos, y cada uno tiene consecuencias prácticas para las familias.
La dependencia en las AVD va muy de la mano con la supervivencia
Una revisión sistemática de 2024 en BMC Geriatrics juntó estudios sobre actividad restringida en personas mayores de 65 años y encontró que la dependencia en las actividades de la vida diaria se asociaba con unas cuatro o cinco veces más probabilidad de fallecer durante el seguimiento, en comparación con seguir siendo independiente.
Una aclaración sobre el término: los investigadores lo expresan como razón de momios (odds ratio), que compara las probabilidades de un resultado entre dos grupos. Una razón de 1 significa que no hay diferencia. Aquí fue de 4.65, es decir, una probabilidad unas cuatro veces y media mayor.
Ahora, el matiz honesto. Los estudios individuales salieron muy distintos entre sí, y el margen alrededor de esa cifra fue amplio, más o menos entre dos y nueve veces. Tómalo como una señal clara de que la función importa, no como un pronóstico personal. El futuro de nadie queda decidido por un número en un formato.
Lo que significa para ti: si alguien a quien cuidas empezó a necesitar ayuda con las tareas básicas, es un cambio médicamente importante y no solo «la edad». Merece una valoración adecuada y la búsqueda de causas tratables, y es totalmente razonable pedirle al médico que lo tome en serio.
El primer año después de que aparece la dependencia es el más importante
Un análisis de 2024 con la Encuesta Longitudinal China de Longevidad Saludable siguió a más de 16,000 adultos mayores con las mismas seis tareas del índice de Katz. La supervivencia cayó con más fuerza en los primeros 12 meses después de que apareció la dependencia y luego se estabilizó. A quienes dependían en una a tres tareas les fue mejor que a quienes dependían en cuatro a seis, lo que confirma que cada tarea recuperada cuenta.
Lo que significa para ti: los primeros meses después de perder una función nueva son los que más vale la pena aprovechar. Es cuando la rehabilitación, los aparatos de apoyo, las adaptaciones de la casa y una revisión cuidadosa de los medicamentos dan mejores resultados, y cuando más sentido tiene pedir ayuda en lugar de esperar a ver si las cosas se acomodan.
La capacidad general predice la caída de las AVD antes de que llegue
Un metaanálisis de 2024 en The Lancet Healthy Longevity reunió 37 estudios y 206,693 adultos mayores para estudiar la capacidad intrínseca. El término necesita explicación: la Organización Mundial de la Salud lo usa para el conjunto de capacidades físicas y mentales de una persona (movilidad, fuerza, memoria y pensamiento, estado de ánimo, oído y vista) vistas en conjunto y no por separado.
Una mayor capacidad intrínseca se asoció con menos deterioro futuro tanto en las actividades básicas como en las instrumentales, y con menor riesgo de fallecer. A las personas cuya capacidad se mantuvo o mejoró con el tiempo les fue notablemente mejor, sobre todo en las tareas instrumentales.
Lo que significa para ti: el oído, la vista, el ánimo y la fuerza no son temas secundarios que se atienden después. Influyen directamente en si una persona puede seguir arreglándoselas en casa, y varios son mucho más fáciles de tratar que el deterioro que causan. Un aparato auditivo o una cirugía de cataratas pueden ser una intervención funcional.
Glosario
| Término | Definición |
|---|---|
| Actividades básicas de la vida diaria (ABVD) | Las tareas de cuidado personal que una persona necesita para su día a día: bañarse, vestirse, usar el baño, moverse, controlar esfínteres y comer. |
| Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) | Tareas más complejas para vivir de forma independiente, como cocinar, hacer el mandado, manejar el dinero y controlar los medicamentos. Suelen perderse antes que las básicas. |
| Transferencias | Moverse entre superficies, por ejemplo de la cama a una silla, o de estar sentado a estar de pie. |
| Continencia | Control de la vejiga y el intestino. Algunas escalas valoran el control en sí; otras, la capacidad de manejarlo en la práctica. |
| Independencia funcional | Poder hacer las actividades diarias sin ayuda de otra persona. Usar bastón o una barra de apoyo sigue contando como independencia. |
| Índice de Katz | Escala corta que califica cada una de las seis actividades básicas como independiente o dependiente, con un total de 0 a 6. |
| Índice de Barthel | Escala de diez rubros de cuidado personal y movilidad, calificada por pasos, con un total habitual de 0 a 100. Muy usada en rehabilitación. |
| Capacidad intrínseca | Término de la Organización Mundial de la Salud para el conjunto de capacidades físicas y mentales de una persona, incluidas movilidad, memoria, ánimo, oído y vista. |
| Razón de momios | Valor estadístico que compara las probabilidades de un resultado entre dos grupos. Un valor de 1 significa que no hay diferencia. |
| Desacondicionamiento físico | Pérdida de fuerza y condición física por un periodo de inactividad, como una hospitalización. Muchas veces es en parte reversible. |
Preguntas frecuentes
Busqué ADLS, no Barthel. ¿Llegué al lugar correcto?
Sí. ADL, ADLs y ADLS se refieren a las actividades de la vida diaria, y el índice de Barthel es una de las formas de calificarlas; la diferencia entre las siglas es solo cómo se escriben. Si quieres distinguir los dos niveles: las actividades básicas son las tareas de cuidado personal que se explican en esta página, y las instrumentales son las de la casa y la organización, como cocinar, hacer el mandado o manejar el dinero. Las valoraciones suelen revisar ambas, porque las instrumentales son las que fallan primero y dan la alerta más temprana.
Mi mamá todavía cocina y paga sus cuentas, pero no se puede bañar con seguridad. ¿Es raro?
Es menos común que lo contrario, y vale la pena comentarlo con su médico. Lo habitual es que las tareas complejas, que piden más memoria y juicio, fallen antes que las físicas. Cuando alguien conserva las habilidades instrumentales pero pierde una tarea física básica, la causa suele ser algo físico y concreto: dolor, debilidad, problemas de equilibrio, falta de aire o miedo después de una caída. Muchas de estas causas responden bien al tratamiento, a la fisioterapia o a un simple aparato de apoyo, así que conviene preguntar en vez de darlo por hecho.
¿Puede mejorar una calificación de AVD o la caída es permanente?
Las calificaciones mejoran más seguido de lo que la gente cree. La recuperación es posible después de una embolia, una caída, una cirugía, una infección o un periodo de desacondicionamiento en el hospital, y la rehabilitación existe justamente porque la función responde al trabajo. Que una persona en particular mejore depende de la causa, de su salud general y de qué tan rápido llegue el apoyo. Aunque no se recupere la independencia total, una mejora parcial vale muchísimo: volver a poder sentarse y levantarse solo puede cambiar dónde puede vivir alguien.
¿Cómo me preparo para una valoración de AVD?
Piensa en un día reciente y concreto en lugar de resumir todo el año, porque los detalles precisos sirven mucho más que una impresión general. Anota lo que pasó de verdad: quién ayudó, en qué, por cuánto tiempo y si bastó una persona o se necesitaron dos. Lleva la lista de medicamentos. Y, sobre todo, sé sincero en vez de restarle importancia. Las valoraciones existen para conseguir apoyos, y minimizar las dificultades es la forma más común de terminar recibiendo menos ayuda de la que se necesita.
Mi papá insiste en que puede solo, pero yo veo que no. ¿Qué hago?
Es una de las situaciones más frecuentes y dolorosas para quienes cuidan, y suele reflejar miedo más que mentira. Reconocer las dificultades puede sentirse como el primer paso para perder su casa. Muchas veces ayuda enfocarse en una tarea concreta y práctica, en lugar de la pregunta general de si puede seguir así, y presentar la ayuda como una forma de proteger su independencia, no de terminarla. Si no acepta otra cosa, una valoración de terapia ocupacional observa directamente cómo se las arregla, y eso evita la discusión.
¿Una calificación baja en el Barthel quiere decir que mi familiar necesita un asilo?
No. La calificación describe qué tipo de ayuda se necesita, no dónde debe darse esa ayuda. Muchas personas con bastante dependencia viven bien en casa con un plan de cuidados, equipo de apoyo, adaptaciones y la familia. Lo que suele llevar a una mudanza es la suma de factores: cuántas tareas necesitan ayuda, si la ayuda se necesita a horas imprevistas, si hacen falta dos cuidadores a la vez, las necesidades de la noche y los riesgos como las caídas. La calificación guía la plática; no la resuelve.
Fuentes
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- National Institute on Aging — What Is Long-Term Care? — NIA, National Institutes of Health, 2023 — nia.nih.gov (consultado el 2 de noviembre de 2026)
- Henderson IL, Bone RW, Stevens R y colaboradores — The association between restricted activity and patient outcomes in older adults: systematic literature review and meta-analysis — BMC Geriatrics, 2024 — doi.org/10.1186/s12877-024-04866 — doi.org/10.1186/s12877-024-04866-w (consultado el 2 de noviembre de 2026)
- Liu L, Zheng Y, Tian J y colaboradores — Disparities in overall survival by varying duration of disability in activities of daily living in older people: a population-based cohort from the Chinese Longitudinal Healthy Longevity Survey — The Journal of Nutrition, Health and Aging, 2024 — doi.org/10.1016/j.jnha.2023.100022 (consultado el 2 de noviembre de 2026)
- Sánchez-Sánchez JL, Lu WH, Gallardo-Gómez D y colaboradores — Association of intrinsic capacity with functional decline and mortality in older adults: a systematic review and meta-analysis of longitudinal studies — The Lancet Healthy Longevity, 2024 — doi.org/10.1016/S2666-7568(24)00092 — doi.org/10.1016/S2666-7568(24)00092-8 (consultado el 2 de noviembre de 2026)
- Katz S, Ford AB, Moskowitz RW, Jackson BA, Jaffe MW — Studies of Illness in the Aged. The Index of ADL: A Standardized Measure of Biological and Psychosocial Function — JAMA, 1963; la descripción original del Índice de Katz, con más de sesenta años de historia — doi.org/10.1001/jama.1963.03060120024016 (consultado el 2 de noviembre de 2026)
- Mahoney FI, Barthel DW — Functional Evaluation: The Barthel Index — Maryland State Medical Journal, 1965; la descripción original del Índice de Barthel, con más de sesenta años de historia — pubmed.ncbi.nlm.nih.gov (consultado el 2 de noviembre de 2026)
- Secretaría de Salud. NOM-004-SSA3-2012, Del expediente clínico. Diario Oficial de la Federación, 15 de octubre de 2012 — dof.gob.mx (consultado el 2 de noviembre de 2026)
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