Los ganglios inflamados son una de las molestias más comunes, y casi siempre se deben a una infección. Los síntomas del linfoma, en cambio, suelen empezar en silencio: una bolita en el cuello que no duele, una racha de sudores nocturnos que empapan o un cansancio que el descanso no quita. Como esas mismas señales aparecen tras infecciones comunes, la mayoría de las personas que las notan no tiene cáncer. Pero un ganglio que sigue inflamado varias semanas merece una revisión. El linfoma es un cáncer del sistema linfático, la red de vasos, ganglios y órganos que mueve las células inmunitarias por el cuerpo. Aquí vas a ver qué señales importan de verdad, en qué se diferencian el linfoma de Hodgkin y el no Hodgkin, qué pueden y qué no pueden decir los estudios de sangre, por qué la biopsia de ganglio es el único estudio que confirma el diagnóstico y cómo cambió el tratamiento con la terapia CAR-T y los anticuerpos biespecíficos.

¿Qué significa cuando tienes los ganglios inflamados?

Cuando tienes los ganglios inflamados, casi siempre significa que tu sistema inmunitario está combatiendo una infección cercana, como una infección de garganta, de muelas o de la piel, y por lo general bajan solos en dos o tres semanas. Los ganglios son pequeñas estaciones de filtro en forma de frijol a lo largo del sistema linfático, agrupadas en el cuello, las axilas, el pecho, el abdomen y las ingles. Se inflaman cuando trabajan mucho, y con mucha menos frecuencia cuando una enfermedad se acumula dentro de ellos, como ocurre en el linfoma.

¿Los ganglios inflamados pueden ser causados por un virus?

Sí. Los virus son la causa más común de ganglios inflamados: resfriados, influenza, mononucleosis, sarampión o COVID-19 los hinchan a menudo, sobre todo en el cuello. En estos casos suelen ser blandos, doler un poco al tocarlos, moverse bajo el dedo y bajar cuando la infección se quita. Las bacterias, como en una faringitis o una infección dental, también los inflaman y a veces requieren antibiótico.

Qué es el linfoma y dónde empieza

El linfoma empieza en los linfocitos, los glóbulos blancos que patrullan el cuerpo buscando infecciones. Viajan por el sistema linfático, una segunda circulación que corre junto a los vasos sanguíneos y está llena de ganglios. El bazo, el timo, las amígdalas y la médula ósea forman parte del mismo sistema.

En el linfoma, un linfocito adquiere cambios genéticos que le permiten dividirse sin parar e ignorar la señal normal de morir. Sus descendientes se acumulan dentro de los ganglios y del tejido linfático, por eso una bolita que no duele y va creciendo es el primer síntoma clásico que la gente nota. Como hay tejido linfático casi en todas partes, la enfermedad también puede empezar en el estómago, la piel, el cerebro, el hueso o la tiroides.

Linfoma de Hodgkin y no Hodgkin lado a lado

Los patólogos reconocen más de setenta subtipos, agrupados en dos familias, y esa diferencia define la etapa, la intensidad del tratamiento y el pronóstico. El linfoma de Hodgkin se define por una célula anormal particular que se ve al microscopio; todo lo demás es linfoma no Hodgkin.

CaracterísticaLinfoma de HodgkinLinfoma no Hodgkin
Proporción de casosAlrededor de uno de cada diez linfomasLa gran mayoría
Célula que lo defineCélula de Reed-Sternberg en la biopsiaMuchos patrones distintos de células B o T
Edad típicaDos picos: adultos jóvenes y después de los 55El riesgo sube de forma constante con la edad
Cómo se extiendePor lo general de un grupo de ganglios al vecinoA menudo disperso, y más seguido fuera de los ganglios
RitmoEn general de crecimiento rápido pero muy tratableDe muy lento a muy agresivo
Primer tratamiento habitualQuimioterapia combinada, a veces radioterapiaDepende por completo del subtipo y del ritmo

¿Qué síntomas avisan de un cáncer linfático?

Los síntomas que avisan de un cáncer linfático como el linfoma son un ganglio que no duele y no baja en semanas, junto con fiebre sin infección, sudores nocturnos que empapan y pérdida de peso sin buscarla. Ninguna señal apunta al linfoma por sí sola. Lo que llama la atención del médico es un patrón: una hinchazón que no se calma, combinada con señales de todo el cuerpo sin explicación clara.

Ganglios inflamados en el cuello, la axila o la ingle

La bolita que la gente nota primero suele ser un ganglio en el cuello, arriba de la clavícula, en la axila o en la ingle. Comparado con los ganglios dolorosos y móviles de una infección de garganta, un ganglio con linfoma con más frecuencia no duele, se siente firme o como de hule, tarda en bajar y crece poco a poco en semanas, no en días. El tamaño solo no prueba nada: mucha gente tiene ganglios pequeños que siempre se palpan por infecciones antiguas. Un ganglio inflamado en el cuello del lado izquierdo o derecho tiene las mismas causas posibles; lo que importa es cuánto dura y cómo se siente.

Las tres señales generales que los médicos llaman síntomas B

Tres rasgos de todo el cuerpo pesan especialmente porque indican que todo el sistema está afectado, no solo un ganglio. Los médicos los agrupan como síntomas B:

  • Fiebre de más de 38 °C sin infección encontrada, que a menudo va y viene durante semanas.
  • Sudores nocturnos tan intensos que empapan la pijama o las sábanas, no solo sentir calor.
  • Pérdida de peso sin buscarla de más de una décima parte del peso en seis meses.

También se reportan comezón persistente sin sarpullido, dolor en los ganglios al tomar alcohol y un cansancio que dormir no quita, sobre todo en el linfoma de Hodgkin.

Síntomas según el lugar

Como el tejido linfático está en todas partes, los síntomas cambian según dónde se instaló la enfermedad. Los ganglios del pecho pueden presionar la vía aérea y dar tos seca, falta de aire o presión detrás del esternón. En el abdomen puede haber llenura rápida con poca comida, inflamación o dolor de vientre, y un bazo agrandado da molestia bajo las costillas izquierdas. El linfoma en la médula ósea desplaza la producción normal de sangre, por eso algunas personas llegan pálidas y con falta de aire, con moretones fáciles o infecciones repetidas.

Cuándo ir al médico por un ganglio inflamado

La mayoría de los ganglios inflamados son reactivos: crecen porque el sistema inmunitario está haciendo su trabajo y luego se calman en dos o tres semanas. Una revisión de 2024 sobre los ganglios inflamados de origen desconocido propuso una regla sencilla para adultos: cualquier ganglio que siga anormal después de dos semanas debe considerarse sospechoso e investigarse, en lugar de vigilarse sin fin. El especialista en ganglios inflamados suele ser primero tu médico familiar, que decide si hace falta un hematólogo, un cirujano o un oncólogo.

Haz una cita sin esperar si notas cualquiera de estas cosas:

  • Una bolita de más de dos a tres semanas que no se hace más pequeña.
  • Un ganglio que no duele, duro o fijo, en lugar de moverse bajo el dedo.
  • Un ganglio de más de unos 2 a 2.5 cm, o que claramente sigue creciendo.
  • Una hinchazón justo arriba de la clavícula, que merece valoración pronta de cualquier tamaño.
  • Ganglios inflamados con fiebre, sudores nocturnos que empapan o pérdida de peso sin explicación.
  • Varias zonas de ganglios que crecen al mismo tiempo.

Busca atención el mismo día, o llama al 911, ante falta de aire, hinchazón de cara o cuello con venas muy marcadas o dolor abdominal intenso, que pueden reflejar una masa que presiona estructuras importantes.

¿Qué tomar para los ganglios inflamados?

Para los ganglios inflamados por una infección común suele bastar con tratar la causa y aliviar la molestia: descanso, líquidos, paracetamol o ibuprofeno para el dolor y compresas tibias. Los antibióticos solo sirven si la causa es bacteriana y deben indicarse por un médico. No hay un medicamento que "baje los ganglios" por sí mismo, y tomar antibióticos o antiinflamatorios por tu cuenta puede ocultar un ganglio que necesitaba revisión. Si sigue igual después de dos o tres semanas, consulta.

Causas del linfoma y factores de riesgo

El linfoma no es contagioso, no se hereda de forma sencilla y en la mayoría de las personas nunca se encuentra la causa. Nada de lo que hiciste provocó tus síntomas. La investigación ha identificado condiciones que mueven un poco las probabilidades, casi siempre porque mantienen a los linfocitos estimulados mucho tiempo o debilitan la vigilancia inmunitaria:

  • La edad, con un riesgo que sube a lo largo de la vida adulta en la mayoría de los subtipos no Hodgkin.
  • Un sistema inmunitario debilitado, por medicamentos de trasplante, inmunodeficiencias heredadas o una infección que daña las defensas. Por eso los estudios suelen incluir la prueba de VIH.
  • Ciertas infecciones, sobre todo el virus de Epstein-Barr, el mismo que causa la mononucleosis, junto con Helicobacter pylori en el estómago y la hepatitis C.
  • Enfermedades autoinmunes de larga duración como la artritis reumatoide, el lupus o la enfermedad celíaca.
  • La exposición laboral a algunos plaguicidas y solventes industriales.
  • Quimioterapia o radioterapia previas por otro cáncer.
  • Un familiar de primer grado con linfoma, que aumenta un poco el riesgo relativo mientras el riesgo absoluto sigue bajo.

Tener uno o varios de estos factores no significa que se vaya a desarrollar un linfoma. El resumen para pacientes del National Cancer Institute de Estados Unidos dice lo mismo: no existe una prueba de detección ni una forma de prevención probada para la población general, y por eso notar los síntomas persistentes importa más que intentar prevenir la enfermedad.

Cómo se diagnostica el linfoma

Esta es la parte que los pacientes más malinterpretan, así que vale la pena decirlo claramente: los estudios de sangre apoyan la valoración del linfoma, pero nunca lo confirman. Solo una muestra de tejido revisada por un patólogo lo hace. La mayoría llega a ese punto después de que el médico pidió una biometría hemática completa.

Qué pueden y qué no pueden mostrar los estudios de sangre

La biometría no diagnostica el linfoma, y un resultado totalmente normal no lo descarta: muchas personas con enfermedad temprana tienen conteos completamente normales. Lo que hace es señalar consecuencias y plantear preguntas:

  • El estudio reporta la hemoglobina, que puede bajar si la médula está afectada o si la inflamación dura mucho.
  • La misma muestra da el conteo de plaquetas, a veces bajo cuando la médula está llena de células anormales.
  • El diferencial muestra el conteo de linfocitos, que puede estar alto, bajo o totalmente normal.
  • Los oncólogos también miden una enzima llamada deshidrogenasa láctica (DHL); un valor alto sugiere más carga de tumor y entra en las escalas de pronóstico.
  • Algunos estudios incluyen la velocidad de sedimentación globular, un marcador de inflamación que se usa para clasificar el linfoma de Hodgkin.
  • Antes de empezar el tratamiento se revisan la química sanguínea, las pruebas de función hepática y el ácido úrico, porque las células tumorales que mueren rápido llenan la sangre de productos de desecho.

Cada uno de estos hallazgos tiene decenas de explicaciones benignas: un marcador de inflamación alto tras una infección de pecho es mucho más común que un cáncer, y una hemoglobina baja refleja mucho más a menudo una anemia por falta de hierro. Por eso los resultados se leen junto con la exploración y la imagen, nunca solos.

La biopsia de ganglio, que es la que confirma

El patólogo necesita suficiente tejido intacto para ver cómo se acomodan las células, no solo cómo se ve cada una. La biopsia escisional, en la que se retira un ganglio completo con anestesia local o general, sigue siendo la opción preferida cuando se sospecha un linfoma. La biopsia con aguja gruesa se usa en ganglios difíciles de alcanzar, aunque a veces da muy poca arquitectura y hay que repetirla. La punción con aguja fina, que solo extrae células sueltas, rara vez basta. Después la muestra pasa por inmunohistoquímica y a menudo por estudios moleculares, el paso que pone nombre al subtipo y que a su vez define el plan de tratamiento.

Imagen y etapas

Una vez hecho el diagnóstico, una tomografía PET-CT dibuja qué grupos de ganglios y órganos están afectados. La mayoría de los centros usa un sistema de cuatro etapas según cuántas regiones de ganglios están afectadas, si se afectan ambos lados del diafragma y si se alcanzan órganos fuera del sistema linfático. La etapa se combina después con la edad, los estudios de sangre y la condición física en escalas de pronóstico que guían la intensidad del tratamiento.

Opciones de tratamiento hoy

El linfoma está entre los cánceres más tratables, y varios subtipos se curan de forma habitual. El tratamiento se elige según el subtipo, la etapa, el ritmo y la salud general, así que dos pacientes con la misma etiqueta pueden recibir planes muy distintos. En México se atiende en los servicios de hematología u oncología del IMSS, el ISSSTE, el IMSS-Bienestar y los institutos nacionales, además del medio privado.

Vigilancia activa

En subtipos de crecimiento lento, como el linfoma folicular encontrado antes de que haya síntomas, empezar el tratamiento de inmediato no alarga la vida. La vigilancia activa con revisiones, estudios de sangre e imagen programados es una estrategia deliberada, no un descuido, y el tratamiento empieza cuando la enfermedad avanza.

Quimioterapia, anticuerpos y radioterapia

La quimioterapia combinada sigue siendo la base del primer tratamiento. En los linfomas de células B suele combinarse con un anticuerpo dirigido a una proteína de la superficie de la célula B, un enfoque que mejoró mucho los resultados cuando llegó a la práctica. La radioterapia se añade en la enfermedad localizada o voluminosa. La mayoría de los esquemas se dan en ciclos durante varios meses.

Terapia con células CAR-T

La terapia CAR-T reprograma las propias células T del paciente: se toman de la sangre, se modifican en un laboratorio para que reconozcan un marcador de las células del linfoma, se multiplican y se vuelven a infundir. Se usa sobre todo en el linfoma B agresivo que regresó o no respondió a tratamientos previos. El proceso tarda semanas, requiere un centro especializado y tiene dos riesgos característicos: el síndrome de liberación de citocinas, una reacción inmunitaria intensa, y efectos neurológicos pasajeros. Ambos están bien reconocidos y se manejan de forma activa.

Anticuerpos biespecíficos

Los anticuerpos biespecíficos son proteínas fabricadas en laboratorio con dos "manos": una sujeta la célula del linfoma y la otra una célula T, y así las acercan para que la célula inmunitaria ataque. A diferencia de la CAR-T, están listos para usarse, sin un producto personalizado que fabricar, lo que conviene a pacientes que no pueden esperar o no son candidatos a la terapia celular. Varios ya están aprobados para el linfoma B que regresó.

Trasplante de células madre

La quimioterapia en dosis altas seguida de un trasplante de células madre formadoras de sangre, tomadas antes del propio paciente o de un donador compatible, se sigue usando en algunos casos de recaída, aunque su papel se ha reducido con el avance de las terapias celulares y con anticuerpos.

Vivir con linfoma y cómo es el seguimiento

Al terminar el tratamiento, el seguimiento consiste en revisiones y estudios de sangre cada pocos meses al principio, cada vez más espaciados con los años, e imagen cuando algo cambia. Dos temas merecen atención. Algunos fármacos de quimioterapia y la radioterapia en el pecho tienen riesgos a largo plazo para el corazón, los pulmones, la tiroides y la fertilidad, así que los planes de seguimiento incluyen una vigilancia específica. Y el cansancio a menudo dura meses después del tratamiento y responde mejor a la actividad gradual que al reposo prolongado. Si entre citas regresan los síntomas, como una bolita nueva o los sudores nocturnos, repórtalo en lugar de esperar a la siguiente cita.

Los pacientes preguntan seguido en qué se diferencia el linfoma de otros dos cánceres de la sangre. Un cáncer que empieza en la médula ósea y llena la sangre de glóbulos blancos anormales se llama leucemia, y un cáncer de las células plasmáticas que fabrican anticuerpos se llama mieloma múltiple. Los tres comparten hallazgos de laboratorio pero difieren en su origen, su presentación y su tratamiento.

Lo que dice la investigación reciente

La investigación avanzó rápido en los últimos tres años, sobre todo en los tratamientos inmunitarios y la vigilancia con estudios de sangre. Esto encontró y lo que significa en la práctica.

CAR-T frente a anticuerpos biespecíficos

Un análisis conjunto de 2024 en Blood reunió dieciséis estudios de personas cuyo linfoma B agresivo había regresado después de dos o más tratamientos. La terapia CAR-T logró respuestas completas, sin enfermedad detectable, en alrededor de la mitad de los pacientes, frente a cerca de un tercio con los anticuerpos biespecíficos, pero con efectos secundarios graves más frecuentes. Lo que significa para ti: ninguno es simplemente mejor. Se sopesa una mayor probabilidad de eliminar la enfermedad contra una carga más pesada de complicaciones a corto plazo, según tu edad, tu condición física y qué tan rápido se necesita el tratamiento.

El orden en que se dan podría importar

Una revisión sistemática de 2025 en The Lancet Haematology reunió treinta estudios con más de dos mil pacientes y planteó una pregunta nueva: ¿cambia el resultado según el orden? La señal fue que dar un anticuerpo biespecífico antes de la CAR-T se asoció con mejores respuestas posteriores a la CAR-T que al revés. Los autores fueron cuidadosos: los números detrás de esa comparación eran pequeños y los estudios no fueron aleatorizados, es decir, los pacientes no se asignaron al azar, así que es preliminar y debe confirmarse. Lo que significa para ti: el orden es una pregunta de investigación abierta, no una práctica establecida, y es razonable platicarlo con un especialista en linfoma si hay más de una opción.

Los resultados en la vida real se sostienen, y el tiempo cuenta

Los ensayos incluyen participantes relativamente sanos y seleccionados con cuidado, así que los resultados en la práctica diaria pueden decepcionar. Una revisión sistemática de 2023 en Transplantation and Cellular Therapy reunió los resultados de miles de pacientes que recibieron productos CAR-T comerciales fuera de los ensayos y encontró eficacia y seguridad en general parecidas a las de los ensayos originales. Un análisis de 2025 en Blood Advances revisó el tiempo "de vena a vena", el lapso entre tomar las células T del paciente e infundir el producto terminado, y relacionó esperas de cuarenta días o más con menos respuestas y menor supervivencia. Lo que significa para ti: las cifras publicadas de la CAR-T no se limitan a condiciones ideales de ensayo, y los tiempos no son un simple trámite, así que es válido preguntar a un centro por sus plazos.

Estudios de sangre que leen el DNA del tumor

Los tumores sueltan fragmentos de su DNA a la sangre. Una revisión de 2025 en el Journal of Hematology and Oncology explicó cómo medir ese DNA tumoral circulante, una biopsia líquida, puede caracterizar genéticamente el linfoma sin cirugía, seguir si el tratamiento funciona y detectar rastros de enfermedad demasiado pequeños para verse en una imagen. En el linfoma de Hodgkin, un estudio de 2024 en el Journal of Clinical Oncology aplicó la técnica a varios cientos de pacientes de grupos de ensayos alemanes e identificó tres subtipos biológicos con pronósticos distintos. Lo que significa para ti: estos estudios todavía no son de rutina, y ninguno reemplaza la biopsia inicial. Su primer uso probable es la vigilancia, una toma de sangre en lugar de otra imagen, y ajustar qué tan intenso debe ser el tratamiento de cada persona. Espera verlos primero en ensayos clínicos.

Glosario

TérminoQué significa
LinfocitoGlóbulo blanco que combate infecciones. Los linfocitos B fabrican anticuerpos; los T atacan células infectadas o anormales. El linfoma empieza en una de estas células.
Ganglio linfáticoPequeña estación de filtro en forma de frijol del sistema linfático donde se reúnen células inmunitarias. Se inflama cuando trabaja mucho, y también cuando una enfermedad se acumula dentro.
Síntomas BEl trío de fiebre sin explicación, sudores nocturnos que empapan y pérdida importante de peso sin buscarla. Su presencia influye en la etapa y en las decisiones de tratamiento.
Biopsia escisionalExtirpación quirúrgica de un ganglio completo para que el patólogo revise las células y cómo se acomodan. Es la forma preferida de confirmar el linfoma.
InmunohistoquímicaTécnica de tinción de laboratorio que identifica proteínas en la superficie de las células de una biopsia, para nombrar el subtipo exacto de linfoma.
Deshidrogenasa láctica (DHL)Enzima presente en casi todas las células. Sube en la sangre cuando se destruyen muchas células, así que se usa como marcador aproximado de carga de enfermedad, no como estudio diagnóstico.
PET-CTEstudio de imagen que combina un trazador radiactivo de azúcar con una tomografía y muestra dónde hay enfermedad activa y su anatomía precisa. Es la herramienta estándar para clasificar la etapa.
Terapia CAR-TTerapia con células T con receptor quimérico de antígeno. Las células T del paciente se toman, se modifican genéticamente para reconocer el linfoma, se multiplican y se devuelven por infusión.
Anticuerpo biespecíficoProteína diseñada que sujeta una célula del linfoma con un brazo y una célula T con el otro, para acercarlas y que la célula inmunitaria destruya la cancerosa.
DNA tumoral circulanteFragmentos de DNA que las células del tumor sueltan a la sangre. Medirlos se llama biopsia líquida y se estudia para la vigilancia, no para el diagnóstico inicial.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un ganglio inflamado en niños?

En los niños, un ganglio inflamado por una infección suele durar de unos días a dos o tres semanas, y a veces queda un poco palpable por más tiempo sin que signifique nada. Los niños tienen ganglios más fáciles de sentir que los adultos porque su sistema inmunitario está aprendiendo y reacciona a cada infección. Conviene llevarlo al pediatra si el ganglio sigue creciendo, mide más de unos 2 cm, está duro y fijo, dura más de tres o cuatro semanas, o viene con fiebre persistente, sudores nocturnos o pérdida de peso.

¿Un estudio de sangre puede detectar el linfoma?

No por sí solo. Un estudio de sangre puede mostrar cambios compatibles con linfoma, como una hemoglobina baja, un conteo de linfocitos inusual o una deshidrogenasa láctica alta, y esos hallazgos pueden llevar a investigar más. Pero ninguno es específico del linfoma, y una biometría completamente normal no lo descarta; muchas personas con enfermedad temprana tienen conteos normales todo el tiempo. El diagnóstico se hace retirando un ganglio o un trozo del tejido afectado para que un patólogo lo revise al microscopio. Los estudios de sangre apoyan después la etapa, el pronóstico y la vigilancia del tratamiento.

¿El linfoma se cura?

Muchos linfomas sí. El linfoma de Hodgkin en particular se cura con frecuencia, incluso en etapas avanzadas, y varios subtipos agresivos no Hodgkin se curan con el primer tratamiento. Los de crecimiento lento, como el linfoma folicular, a menudo no se curan en sentido estricto, pero se controlan durante muchos años alternando periodos de tratamiento y de vigilancia, y muchas personas viven una vida de duración normal. Como el pronóstico varía tanto entre subtipos, las cifras generales de supervivencia sirven poco para una persona concreta: lo que importa es el subtipo y la etapa.

¿Cómo se sintieron las primeras señales para la mayoría?

El punto de partida más descrito es una bolita que no duele, casi siempre en el cuello o arriba de la clavícula, que se notó por casualidad al bañarse o rasurarse y simplemente no se fue. También se reportan, mirando hacia atrás, un cansancio desproporcionado a la actividad, sudores nocturnos que obligan a cambiarse de pijama y comezón sin sarpullido. Muchas personas dicen que por lo demás se sentían bien, y eso explica en parte por qué el diagnóstico se retrasa. Los síntomas que aumentan poco a poco durante semanas y no encajan con una infección son el patrón que hay que atender.

¿Los síntomas del linfoma son distintos en las mujeres?

Los rasgos centrales son los mismos en ambos sexos: ganglios inflamados sin dolor, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, comezón y cansancio. Lo que cambia es qué tan fácil se atribuyen a otra cosa. Los sudores nocturnos y el cansancio se confunden con la perimenopausia, la tiroides o la falta de hierro, así que en las mujeres se justifican más seguido. Un ganglio inflamado en la axila también puede notarse primero en la autoexploración de mama o en una mastografía. La conclusión práctica es la misma: un ganglio que dura más de dos o tres semanas merece revisión.

¿El linfoma es hereditario?

Solo un poco. Tener un papá, una mamá, un hermano o un hijo con linfoma aumenta un poco el riesgo relativo, pero la probabilidad de base es baja, así que el aumento absoluto es pequeño. Las causas heredadas de un solo gen son raras y suelen formar parte de síndromes de inmunodeficiencia más amplios. La mayoría de los linfomas surge de cambios genéticos que adquiere un solo linfocito a lo largo de la vida, no de mutaciones heredadas. No existe un programa de detección genética para los familiares, ni evidencia de que hacer estudios de imagen de rutina a familiares sanos ayude.

¿Cuánto dura el tratamiento del linfoma?

Depende del subtipo y del plan. El primer tratamiento con quimioterapia combinada para un linfoma agresivo suele darse en ciclos durante cuatro a seis meses, con visitas al hospital cada dos o tres semanas. El linfoma de Hodgkin localizado puede necesitar un ciclo más corto y unas semanas de radioterapia. La terapia CAR-T implica varias semanas de preparación y fabricación, una hospitalización de un par de semanas alrededor de la infusión y vigilancia cercana después. Un linfoma de crecimiento lento en vigilancia activa puede no requerir ningún tratamiento durante años, solo revisiones programadas.

Fuentes

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