Antecedentes quirúrgicos (PSH): qué son, ejemplos y cómo prepararlos antes de una cirugía

Los antecedentes quirúrgicos son el registro de todas las operaciones y procedimientos que te han hecho. En notas médicas en inglés aparecen como PSH (past surgical history). El médico los pregunta en el formato de primera vez, al ingresar al hospital y en la valoración antes de una cirugía, porque las operaciones previas influyen en las decisiones sobre anestesia, estudios de imagen y tratamiento. En la historia clínica mexicana suelen anotarse dentro de los antecedentes personales patológicos. En esta guía verás qué significan, dónde aparecen en tu expediente, qué datos conviene incluir, ejemplos concretos y cómo preparar tu propia lista antes de una consulta o una operación.
¿Qué es un antecedente quirúrgico y dónde se documenta?
Un antecedente quirúrgico es cualquier cirugía, biopsia o procedimiento invasivo que te hayan hecho en el pasado, con su fecha y su resultado. PSH es la sigla en inglés de ese resumen. Se distingue de los antecedentes personales patológicos, que recogen enfermedades activas y crónicas, no procedimientos. Juntas, estas secciones le dan al equipo médico una visión de lo que ha pasado en tu cuerpo a lo largo del tiempo, no solo de lo que pasa hoy.
Suelen aparecer en tres lugares. En el formato de primera vez, una lista o un espacio libre te pide anotar operaciones previas, junto con alergias y medicamentos. En el expediente, sobre todo si es electrónico, tienen su propio apartado para que cualquier médico los encuentre rápido sin buscar entre notas. Y en la valoración preoperatoria, enfermería o el anestesiólogo los revisa y actualiza pensando en la cirugía que viene, buscando lo que pueda afectar la anestesia o la recuperación; en México esto queda en la nota preanestésica que exige la NOM-004-SSA3-2012.
Como pueden pesar en decisiones urgentes, muchos hospitales los muestran en la pantalla de ingreso a urgencias. Saber que tuviste una cirugía de abdomen, por ejemplo, ayuda a interpretar un dolor nuevo y a elegir el estudio de imagen adecuado más rápido, porque las adherencias y los cambios de anatomía de una operación previa cambian cómo se presenta un problema. En consulta de medicina familiar o con especialistas también se revisan, sobre todo cuando un síntoma nuevo podría tener que ver con algo que te hicieron hace años.
Por qué unos antecedentes quirúrgicos precisos te protegen
Unos antecedentes completos permiten planear una anestesia más segura. El anestesiólogo los usa para anticipar dificultades con la vía aérea, reacciones previas a la anestesia y dispositivos implantados que requieren cuidados especiales. Si la información falta o está incompleta, la cirugía puede retrasarse mientras se confirma, y en casos raros puede contribuir a un evento adverso.
También evitan repetir estudios o procedimientos sin necesidad. Si el cirujano sabe que ya te quitaron un órgano o te pusieron una prótesis, eso define qué estudios sirven y cuáles sobran. Importa para tu bienestar, porque cada estudio implica molestias y tiempo, y para no gastar recursos de más.
Además, orientan la interpretación de los síntomas nuevos en tu padecimiento actual. Un dolor cerca de una cicatriz vieja, una inflamación sin causa clara o un hallazgo nuevo en una imagen se entienden mejor cuando el médico sabe que hubo una cirugía relacionada. Sin ese contexto, la evaluación puede ser más larga y amplia de lo necesario.
Fuera del quirófano también cuentan. Alguien a quien le quitaron la vesícula puede describir sus molestias digestivas de otra forma, y el médico que lo sabe las interpreta mejor. Quien tiene material de cirugías de hueso puede necesitar otra técnica de exploración o de imagen, de modo que un hallazgo que se anotaría como dentro de límites normales se lee con ese contexto. En México, la seguridad en los procedimientos es una de las Acciones Esenciales para la Seguridad del Paciente que promueve la Secretaría de Salud.
Qué datos incluye un registro quirúrgico completo
Un buen registro va más allá del nombre de la operación. El personal de salud busca varios datos concretos que lo hagan útil en la práctica:
- Nombre del procedimiento, en palabras sencillas (por ejemplo, apendicectomía o cirugía de vesícula)
- Año o fecha aproximada
- Motivo por el que te operaron
- Tipo de anestesia, si lo sabes (general, raquídea o bloqueo, local)
- Complicaciones durante o después del procedimiento
- Implantes o dispositivos colocados, como marcapasos, prótesis o malla
- Cómo está hoy la zona operada o el dispositivo (sana, con molestias, retirado después)
No necesitas recordar todo con exactitud. Una fecha aproximada y el nombre del hospital o del cirujano permiten localizar la nota postoperatoria, el resumen que según la NOM-004 debe escribir el cirujano al terminar, con la operación realizada, los hallazgos y los incidentes. Algunos formatos preguntan si la cirugía fue programada o de urgencia, porque eso puede apuntar a enfermedades que siguen siendo relevantes: una operación de urgencia por apendicitis tiene otras implicaciones que una programada con meses de anticipación. En las mujeres, las cirugías relacionadas con embarazos o ginecológicas, como una cesárea, suelen revisarse junto con la fecha de última menstruación para completar los antecedentes gineco-obstétricos.
El nivel de detalle depende del contexto. Una visita corta a urgencias puede bastar con un resumen verbal de lo más importante, mientras que un ingreso o una consulta de cirugía piden el detalle completo, a menudo junto con un interrogatorio por aparatos y sistemas para buscar síntomas relacionados. Por eso te pueden preguntar lo mismo varias veces en distintos tipos de consulta.
¿Puedes darme algunos ejemplos de antecedentes quirúrgicos?
Ejemplos comunes de antecedentes quirúrgicos son: apendicectomía, colecistectomía (cirugía de vesícula), cesárea, salpingoclasia u oclusión tubaria, hernioplastia, cirugía de amígdalas, cirugía de cataratas, colocación de prótesis de cadera o rodilla, fijación de fracturas con placas o clavos, extracción de muelas del juicio, biopsias y procedimientos como el cateterismo cardíaco. En la nota se escriben así, por ejemplo: «Colecistectomía laparoscópica 2019, sin complicaciones».
En qué se diferencian los antecedentes quirúrgicos de los patológicos
Son secciones relacionadas pero distintas. Los antecedentes patológicos recogen enfermedades crónicas y pasadas, como diabetes, presión alta o una infección anterior, junto con alergias. Los quirúrgicos se centran en los procedimientos: lo que un cirujano u otro especialista hizo físicamente en tu cuerpo.
Se complementan. Los patológicos pueden explicar por qué hizo falta una operación, y los quirúrgicos documentan qué se hizo y cómo respondió tu cuerpo. El médico los revisa juntos para estimar el riesgo de una cirugía nueva: una persona con diabetes (antecedente patológico) que además cicatrizó mal tras una operación previa (antecedente quirúrgico) puede necesitar una vigilancia más estrecha que la que sugeriría cada dato por separado.
La sigla varía según el hospital y las plantillas: en notas en inglés verás PSH o PSHx para lo mismo, y en formatos mexicanos simplemente «antecedentes quirúrgicos» o «Qx». No te preocupes por la sigla exacta: todas se refieren a la misma información.
Cómo preparar tus antecedentes quirúrgicos antes de una consulta o una operación
Puedes hacer más eficientes tus consultas y citas preoperatorias si organizas tus antecedentes con tiempo. Empieza anotando todas las operaciones que recuerdes, incluso las pequeñas, como una muela del juicio o una biopsia de piel; el médico decide qué es relevante, tú no tienes que adivinar qué omitir.
Para cada una, anota el año aproximado, el motivo y si pasó algo raro después, como una recuperación más larga o una infección. Si tienes hojas de alta, la nota postoperatoria o la tarjeta de un implante, lleva copias o fotos. Esos papeles responden las preguntas más rápido que la memoria y ayudan mucho si un cirujano nuevo necesita saber exactamente qué se hizo antes.
Si te atienden varios médicos, por ejemplo en el IMSS y en consulta privada, ten una lista escrita o en el celular que actualices después de cada procedimiento. Compartirla con cada médico nuevo, en lugar de confiar en que los expedientes pasen solos de una institución a otra, evita huecos. Es especialmente útil si viajas, cambias de seguro o te mudas de ciudad.
Ayuda repasar tu vida por etapas, infancia, juventud y años recientes, en lugar de intentar recordarlo todo de golpe. Así suelen aparecer procedimientos que se olvidan fácilmente.
Qué hacer si no recuerdas las fechas exactas
Es normal no recordar la fecha exacta de una operación de hace años, y los médicos lo saben. Un año aproximado, una década o una referencia como «poco después de que nació mi segundo hijo» siguen siendo útiles. Importa más que la lista esté completa que la precisión de cada fecha.
Si los detalles exactos son importantes para planear una cirugía nueva, pregunta a tu médico si conviene pedir información al hospital donde te operaron; la NOM-004 indica que el expediente se conserva al menos cinco años y que los resúmenes clínicos se solicitan por escrito. Tus familiares también pueden ayudar con cirugías de la infancia o de una urgencia en la que no estabas en condiciones de enterarte.
Si no sabes si algo cuenta como operación, menciónalo de todos modos. Una colonoscopia con extracción de pólipos, un cateterismo o una infiltración en una articulación están en el límite entre procedimiento menor y cirugía, y los médicos prefieren revisar algo de más que pasar por alto algo importante. Describirlo con tus palabras es mejor que callarlo por no saber el término médico.
Qué suele preguntar el equipo quirúrgico antes de operarte
Las consultas preoperatorias siguen un patrón bastante predecible y, en pacientes con ciertos antecedentes, pueden incluir una valoración neurológica rápida con herramientas como la escala de coma de Glasgow. La tabla resume las preguntas más comunes y por qué importan.
| Pregunta | Por qué importa |
|---|---|
| ¿Te han operado o te han hecho algún procedimiento antes? | Establece la base e identifica órganos o zonas relacionadas |
| ¿Has tenido alguna reacción a la anestesia? | Ayuda al anestesiólogo a elegir medicamentos y vigilancia más seguros |
| ¿Tienes algún implante o dispositivo médico? | Orienta qué estudios de imagen usar y cómo ajustar el equipo en quirófano |
| ¿Alguna cirugía tuvo complicaciones o una recuperación más larga? | Puede indicar adherencias o un riesgo mayor que cambia la planeación |
| ¿Tienes las notas o resúmenes de tu operación anterior? | Permite confirmar los detalles sin depender solo de la memoria |
Estas preguntas suelen repetirse: al programar la cirugía y otra vez poco antes, porque cualquier dato nuevo o un problema de salud entre consultas puede cambiar el plan. Responder de forma coherente reduce los retrasos de último momento.
Qué llevar a tu cita preoperatoria
Una pequeña lista ayuda a que la valoración preoperatoria salga bien y a que tus antecedentes queden completos.
- Una lista escrita de tus cirugías con fechas aproximadas
- Notas postoperatorias, hojas de alta o tarjetas de implantes que tengas
- Una lista actualizada de medicamentos y suplementos
- El nombre de los hospitales o cirujanos de operaciones previas, si lo sabes
- Notas sobre reacciones a la anestesia o complicaciones anteriores
- Tus alergias, incluidas las reacciones a medicamentos o al látex
- Tus estudios preoperatorios recientes, como biometría hemática, química sanguínea, tiempos de coagulación y examen general de orina, si te los pidieron
Llevar todo organizado en papel o en el celular, en lugar de intentar recordarlo con prisa en la cita, suele hacer la consulta más fluida y reduce las llamadas posteriores.
Lo que dice la investigación reciente
Estudios recientes han revisado qué tan bien recogen los documentos clínicos los antecedentes quirúrgicos y médicos, y el panorama es desigual, aunque mejora con nuevas herramientas. Un estudio de 2025 en la revista Radiology encontró que la información clínica que acompaña las solicitudes de estudios de imagen con frecuencia está incompleta, y que herramientas automáticas de procesamiento del lenguaje podían detectar qué solicitudes carecían de datos clave. En la práctica, lo que el médico anota antes de pedir un estudio no siempre incluye todo lo importante, y el software nuevo promete encontrar esos huecos antes de que afecten tu atención.
Por su parte, las guías de 2024 de la Sociedad Europea de Anestesiología y Medicina Intensiva reafirmaron que una valoración preoperatoria completa, con antecedentes quirúrgicos y médicos, sigue siendo la base para decidir si estás en condiciones de operarte y para planear la anestesia con seguridad. Se elaboraron a partir de una revisión amplia de la literatura y con un consenso amplio de expertos, lo que les da bastante peso. La conclusión tranquiliza: la comunidad médica considera los antecedentes quirúrgicos un paso de seguridad fundamental, no un trámite.
Los estándares de documentación también evolucionan. En Estados Unidos, la Joint Commission, que acredita hospitales, sustituyó en enero de 2026 sus Objetivos Nacionales de Seguridad del Paciente por un nuevo marco de objetivos medibles. En México, el Consejo de Salubridad General y la Secretaría de Salud impulsan las Acciones Esenciales para la Seguridad del Paciente, obligatorias en el Sistema Nacional de Salud, que incluyen la identificación correcta del paciente, la comunicación efectiva y la seguridad en los procedimientos. En ambos casos, la tendencia apunta a registros más completos y confiables.
Glosario
| Término | Qué quiere decir |
|---|---|
| Antecedentes quirúrgicos (PSH) | Registro de todas las cirugías o procedimientos que te han hecho, con fechas y resultados. |
| Antecedentes personales patológicos (APP) | Resumen de tus enfermedades crónicas y pasadas, alergias y otros problemas de salud, aparte de los procedimientos. |
| Expediente clínico | Conjunto de documentos, en papel o electrónicos, con tu atención médica; en México lo regula la NOM-004-SSA3-2012. |
| Valoración preoperatoria | Revisión antes de la cirugía para ver si estás en condiciones de operarte y planear la anestesia. |
| Anestesia | Medicamentos y técnicas que evitan el dolor y la conciencia durante un procedimiento. |
| Implante | Dispositivo colocado dentro del cuerpo, como un marcapasos, una prótesis o una malla. |
| Nota postoperatoria | Resumen que escribe el cirujano al terminar la operación, con lo que se hizo y lo que encontró. |
| Complicación | Problema inesperado durante o después de un procedimiento médico. |
Preguntas frecuentes
¿Tengo que mencionar cirugías muy antiguas, como las de mi infancia?
Sí. Incluso las de hace décadas pueden importar, sobre todo si afectaron un órgano, una articulación o una zona relacionada con tu problema actual. El médico prefiere tener el dato y decidir que no es relevante. Basta una fecha aproximada y una descripción breve.
¿Y si solo recuerdo que me operaron, pero no cómo se llamaba la cirugía?
Descríbelo con tus palabras, por ejemplo «algo del estómago» o «una operación de la rodilla». El médico suele identificar el procedimiento probable por la cicatriz, la época o un síntoma relacionado, y puede pedir información al hospital donde te operaron si hace falta más detalle.
¿Los antecedentes quirúrgicos incluyen procedimientos que no fueron cirugías completas, como las endoscopias?
Muchos médicos quieren saber de cualquier procedimiento con sedación, incisión o instrumentos dentro del cuerpo, no solo de las cirugías en quirófano: colonoscopias con extracción de pólipos, cateterismos o procedimientos menores sin internamiento. Si dudas, menciónalo y deja que el médico decida.
¿Unos antecedentes incompletos pueden retrasar mi cirugía?
A veces sí. Si en la valoración preoperatoria aparece un hueco, como una reacción a la anestesia poco clara o un implante que hay que verificar, puede hacer falta tiempo extra para confirmarlo. Preparar tu lista por escrito con anticipación ayuda a evitarlo.
¿Quién registra mis antecedentes quirúrgicos?
Pueden hacerlo el personal de admisión, enfermería, los médicos residentes y los especialistas, según la consulta. En la valoración preoperatoria, el anestesiólogo o alguien del equipo quirúrgico los revisa y confirma para la cirugía que viene.
¿Mis antecedentes quirúrgicos pueden cambiar con el tiempo?
Sí. Cada procedimiento nuevo se agrega y los datos existentes pueden corregirse si hay errores. Actualiza tu lista cada vez que te operen o cuando conozcas detalles nuevos de una cirugía anterior.
Fuentes
- National Library of Medicine, National Institutes of Health — Medical History (StatPearls) — StatPearls Publishing, 2026. Consulta: ncbi.nlm.nih.gov
- National Library of Medicine, National Institutes of Health — Personal Health Records — MedlinePlus, reviewed 2019. Consulta: medlineplus.gov
- Cleveland Clinic — Preparing for Surgery — Cleveland Clinic Patient Resources, 2026. Consulta: my.clevelandclinic.org
- Larson DB, et al. — Assessing Completeness of Clinical Histories Accompanying Imaging Orders Using Adapted Large Language Models — Radiology, 2025. Consulta: consensus.app
- Lamperti M, et al. — Preoperative Assessment of Adults Undergoing Elective Noncardiac Surgery: Updated Guidelines — European Journal of Anaesthesiology, European Society of Anaesthesiology and Intensive Care Medicine, 2024. Consulta: consensus.app
- Diario Oficial de la Federación — NORMA Oficial Mexicana NOM-004-SSA3-2012, Del expediente clínico (15/10/2012). Consulta: dof.gob.mx
- Secretaría de Salud, Gobierno de México — Conoce las Acciones Esenciales para la Seguridad del Paciente. Consulta: gob.mx
Lecturas recomendadas
- Antecedentes personales patológicos (PMH)
- NAD: sin datos de malestar agudo en tus notas
- AO: cómo se evalúa la orientación
- Preguntas frecuentes sobre BloodSense
- Interpretación de estudios de laboratorio
Tus antecedentes quirúrgicos son solo una pieza del panorama que usa tu equipo médico, junto con los estudios de laboratorio, los signos vitales y tus síntomas actuales. Una vez organizada tu lista, entender tus propios resultados de sangre, orina o heces suele ser el siguiente paso para platicar con más seguridad con tu médico. La biometría hemática, la química sanguínea o el examen general de orina son estudios que mucha gente se hace antes de una cirugía o en su chequeo anual. Revisarlos junto con tus antecedentes te ayuda a hacer preguntas más precisas y a seguir las indicaciones con más contexto, sin sustituir en ningún momento la orientación de tu médico.
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