Lo esencial

La intolerancia a la lactosa significa que el azúcar de la leche (lactosa) provoca hinchazón, gases, retortijones o diarrea porque el intestino fabrica poca lactasa. Es muy frecuente, no es peligrosa y casi siempre se pueden seguir tomando algunos lácteos. La mejor prueba es el test del aliento con hidrógeno; un análisis de sangre normal no la detecta. Ronchas o pitos al respirar tras la leche apuntan a una alergia.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa, en pocas palabras?

  • Qué es: síntomas digestivos al comer o beber lactosa, el azúcar natural de la leche[1].
  • Malabsorción no es lo mismo que intolerancia: muchas personas digieren mal la lactosa sin notar nada. Solo se habla de intolerancia cuando hay síntomas[1].
  • Qué frecuencia tiene: alrededor del 65 % de las personas del mundo pierden parte de la capacidad de digerir la lactosa después de la lactancia[8]. Es más frecuente en personas de origen asiático oriental y mucho menos en las del norte de Europa (cerca del 5 %)[8].
  • Pruebas principales: primero, el test de hidrógeno espirado; en algunos casos, la curva de glucemia tras lactosa o el estudio genético LCT[5][9].

¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa en adultos y niños?

Los síntomas suelen empezar entre 30 minutos y 2 horas después de tomar lácteos[7]. Los más habituales son:

  • hinchazón, gases y ruidos en la tripa;
  • dolor abdominal o retortijones;
  • heces blandas o diarrea;
  • náuseas y, a veces, vómitos[2].

Pueden ser leves o intensos según la cantidad de lactosa que tomes[2]. La intolerancia no produce sangre en las heces, fiebre, pérdida de peso ni diarrea nocturna: esas señales indican otra causa y hay que consultarlas.

Sentirse mal tras los lácteos no demuestra la intolerancia: cerca de la mitad de quienes digieren bien la lactosa notan molestias al tomarla sabiendo lo que toman[10]. Conviene hacer la prueba antes de dejar los lácteos para siempre.

¿Cuándo hay que ir al médico?

Cuándo consultar

  • Urgencia: llama al 112 si, pocos minutos después de tomar leche o lácteos, aparece hinchazón de labios, lengua o garganta, dificultad para respirar, ronchas por todo el cuerpo o un desmayo. Es una alergia, no una intolerancia[14].
  • En 24 a 48 horas si hay diarrea con fiebre o con sangre, una diarrea que impide beber a un bebé o a una persona mayor, o un dolor fuerte que no cede.
  • En tu próxima cita si los síntomas empeoran o no mejoran al reducir la lactosa, si piensas dejar los lácteos durante mucho tiempo, o si un niño menor de 2 o 3 años tiene síntomas o no crece ni gana peso bien[7].

¿Por qué se produce la intolerancia a la lactosa?

La lactosa que no se absorbe llega al intestino grueso, donde las bacterias la fermentan. Así se forman gases (hidrógeno y a veces metano) y entra agua en el intestino[10].

  • Frecuente Déficit primario de lactasa (lactasa no persistente): es la causa más común. La lactasa disminuye después de la lactancia, por lo que los síntomas pueden aparecer en la infancia tardía, la adolescencia o al principio de la edad adulta[2]. Es hereditario: una variante en una zona de control del gen MCM6, junto al gen LCT (el de la lactasa), mantiene la lactasa activa en la edad adulta en algunas personas[8].
  • Posible Intolerancia secundaria: una lesión del intestino delgado reduce la lactasa[2]. Puede deberse a infecciones como la gastroenteritis o los parásitos intestinales como la giardia, a la enfermedad celíaca, a la enfermedad de Crohn o a algunos medicamentos, cirugías o radioterapia[2][12]. La tolerancia puede volver cuando se trata la causa[2]. En los niños pequeños suele ser de este tipo, y la forma primaria rara vez aparece antes de los 5 años[12].
  • Rara Prematuridad: un bebé prematuro puede fabricar poca lactasa durante un tiempo después de nacer[2].
  • Rara Déficit congénito de lactasa: el intestino fabrica poca o ninguna lactasa desde el nacimiento[2].

Las personas con síndrome del intestino irritable (SII) tienen más a menudo síntomas con la lactosa, y más intensos, incluso cuando la digieren con normalidad[10].

¿Qué prueba se hace para saber si eres intolerante a la lactosa y cómo se leen los resultados?

El médico valora tus síntomas, tu familia y lo que comes, y puede proponerte dejar los lácteos un tiempo para ver si mejoras[3]. El SII, la enfermedad celíaca, la enfermedad inflamatoria intestinal y el sobrecrecimiento bacteriano pueden dar síntomas parecidos[3].

  • Test de hidrógeno espirado o test del aliento (la prueba preferida): soplas en una bolsa, tomas una solución de lactosa y luego das una muestra de aliento cada 30 minutos durante unas horas[5]. La guía europea usa 25 g de lactosa, de 3 a 5 horas de prueba, y considera malabsorción una subida de 20 partes por millón (ppm) de hidrógeno sobre el valor inicial[9]. La monografía de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica coincide (25 g) y, en niños, da 1 g por kilo, con un máximo de 25 g[13]. Una subida de metano de 10 ppm o más también puede contar[9]. Tus síntomas durante la prueba forman parte del resultado: malabsorción más síntomas es intolerancia[9].
  • Prueba de tolerancia a la lactosa (curva de glucemia): se mide la glucosa en sangre antes y, normalmente, a los 30 minutos, 1 hora y 2 horas de tomar lactosa[5], a menudo 50 g[10]. Una subida de más de 30 mg/dL en 2 horas es normal, de 20 a 30 mg/dL no es concluyente y de menos de 20 mg/dL es anormal[6]. Es menos fiable si tienes diabetes, porque la glucosa puede subir aunque la lactosa se absorba mal[5]. No es lo mismo que la curva de glucosa (sobrecarga oral) que se usa para la diabetes.
  • Estudio genético (LCT-13910 C/T): análisis de sangre o de saliva que busca la variante ligada a la persistencia de la lactasa. Solo el resultado C/C se considera lactasa no persistente[10]. No detecta la intolerancia secundaria y no se aconseja en personas de origen africano o asiático, en quienes cuentan otras variantes[10].
  • Prueba de la gaxilosa: descrita en la monografía española; se toma un azúcar parecido a la lactosa y se mide la xilosa en orina o sangre, que refleja la actividad de la lactasa[13].
  • En bebés y niños pequeños: el pH de las heces puede mostrar heces ácidas por azúcar sin absorber; la biopsia intestinal casi nunca hace falta[7].
Ejemplo ficticio de informe de test de aliento con lactosa y estudio genético, adulto (formato de un laboratorio de hospital español)
DeterminaciónResultadoValores de referenciaIndicador
Hidrógeno espirado, basal (en ayunas)6 ppm<20 ppm
Hidrógeno espirado, pico (120 min tras 25 g de lactosa)48 ppmVer incremento
Incremento de hidrógeno sobre el basal42 ppm<20 ppm↑
Incremento de metano sobre el basal3 ppm<10 ppm
Síntomas durante la pruebaDistensión y retortijones desde los 90 minNinguno*
Polimorfismo LCT-13910 C>TC/CC/T o T/T*
  1. Incremento de 42 ppm, flecha ↑: supera el límite de 20 ppm, así que parte de la lactosa no se ha absorbido (malabsorción)[9].
  2. Síntomas durante la prueba: malabsorción más síntomas típicos es lo que define la intolerancia a la lactosa[9]. Una subida sin síntomas indica solo malabsorción.
  3. Genotipo C/C: encaja con un déficit primario de lactasa. Confirma la causa probable, pero por sí solo no demuestra que la lactosa explique tus síntomas.
  4. Valores de referencia: los de esta tabla son un ejemplo; los que cuentan son el protocolo y los límites impresos en tu propio informe.

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Explicar mis resultados

Qué significa una prueba negativa: la lactosa probablemente no es la causa, pero no queda descartada del todo[5]: al menos en el 10 % de los adultos, las bacterias intestinales producen poco hidrógeno[9].

Lo que no muestra un análisis de sangre: un hemograma, una bioquímica o la glucosa en ayunas no diagnostican la intolerancia a la lactosa. Los test de «intolerancias alimentarias» con anticuerpos IgG o IgG4 frente a la leche no se recomiendan: esos anticuerpos solo reflejan que comes ese alimento[11]. Una IgE en sangre frente a la leche busca una alergia a la leche, una enfermedad inmunitaria distinta con la que se confunde a menudo[12].

¿Qué seguimiento hace falta?

La intolerancia primaria no necesita repetir pruebas. Si es secundaria, el médico controla la enfermedad de base; la tolerancia puede volver cuando se trata[2]. Si evitas los lácteos durante mucho tiempo, lo principal es tomar suficiente calcio y vitamina D, porque la falta de calcio puede debilitar los huesos con los años (osteoporosis)[1]. Tu médico puede pedir la vitamina D en sangre si tienes factores de riesgo; el calcio en sangre no refleja lo que comes.

¿Se puede curar la intolerancia a la lactosa? Tratamiento

  • Menos lactosa, no cero: reducir los lácteos suele aliviar los síntomas[7]. No hace falta eliminar la lactosa por completo[10]. Muchas personas toleran unos 12 g de lactosa, un vaso de leche de 250 mL, sin síntomas o con síntomas leves[4][10].
  • Lácteos sin lactosa o con poca lactosa: son igual de saludables que los lácteos normales[4].
  • Lactasa en comprimidos o gotas: tomada con los lácteos ayuda a digerir la lactosa[4]. Su efecto sobre los síntomas es real pero moderado[10].
  • Si además tienes SII: una dieta más amplia que limita varios azúcares mal absorbidos (dieta baja en FODMAP), guiada por un dietista-nutricionista, suele funcionar mejor que quitar solo la lactosa[10].
  • Bebés: si se sospecha una alergia a las proteínas de la leche de vaca, la dieta es distinta y estricta, y la decide el médico[12].

¿Qué alimentos puedo comer si tengo intolerancia a la lactosa?

  • Lee las etiquetas: se añade leche a muchos alimentos envasados, en conserva, congelados y preparados; busca suero de leche, cuajada, derivados lácteos y leche en polvo[4]. Busca siempre la palabra «leche» en la lista de ingredientes[14].
  • Entiende el envase: «sin lactosa» significa menos de un 0,01 % de lactosa y «bajo contenido en lactosa», menos de un 1 %[14]. Un producto «sin lactosa» sigue teniendo las proteínas de la leche: no sirve para una persona alérgica[14].
  • Mantén el calcio: los adultos necesitan de 1000 a 1500 mg de calcio al día según la edad y el sexo[7]. Fuentes no lácteas: sardinas o salmón en conserva con espinas, verduras de hoja verde y tofu[4].
  • No olvides la vitamina D, que ayuda a absorber el calcio[4].

La intolerancia hereditaria no se puede prevenir. Si el trigo también parece sentarte mal, consulta la intolerancia al gluten y sus pruebas: son problemas completamente distintos.

Preguntas para tu médico

  1. ¿Me conviene un test del aliento o primero probar un tiempo con menos lactosa?
  2. ¿Podrían deberse mis síntomas a un intestino irritable, a la celiaquía o a una infección?
  3. ¿Aportaría algo el estudio genético, teniendo en cuenta mi origen familiar?
  4. ¿Cuántos lácteos puedo mantener y cómo tomo suficiente calcio y vitamina D?

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo la intolerancia a la lactosa que la alergia a la leche?

No. La intolerancia es un problema digestivo con el azúcar de la leche. La alergia es una reacción del sistema inmunitario a las proteínas de la leche; puede dar ronchas, vómitos o dificultad para respirar y obliga a evitar la leche por completo[12][14].

¿Se puede volver uno intolerante a la lactosa de adulto?

Sí. La lactasa suele bajar poco a poco, así que los síntomas pueden aparecer en la adolescencia o en la edad adulta. Una infección intestinal u otra enfermedad del intestino también pueden causarla a cualquier edad[2].

¿Por qué me da diarrea cuando tomo leche?

Sin suficiente lactasa, la lactosa llega al colon, atrae agua y fermenta, lo que da gases y heces líquidas[10].

¿Son fiables los test de intolerancia a la lactosa en casa o en farmacia?

Un kit de test del aliento preparado por un laboratorio sigue el principio de la prueba del hospital. Los paneles de anticuerpos IgG frente a alimentos no sirven para las intolerancias[11].

Artículos relacionados

  1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Definition and facts for lactose intolerance (en inglés). Última revisión: febrero de 2018. niddk.nih.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  2. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Symptoms and causes of lactose intolerance (en inglés). Última revisión: febrero de 2018. niddk.nih.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  3. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Diagnosis of lactose intolerance (en inglés). Última revisión: febrero de 2018. niddk.nih.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  4. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Eating, diet, and nutrition for lactose intolerance (en inglés). Última revisión: febrero de 2018. niddk.nih.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  5. MedlinePlus. Lactose tolerance tests (en inglés). Última actualización: 30 de septiembre de 2024. medlineplus.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  6. MedlinePlus Medical Encyclopedia. Lactose tolerance tests (en inglés). Revisado el 12 de agosto de 2024. medlineplus.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  7. MedlinePlus Medical Encyclopedia. Lactose intolerance (en inglés). Revisado el 27 de abril de 2026. medlineplus.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  8. MedlinePlus Genetics. Lactose intolerance (en inglés). Última actualización: 24 de marzo de 2023. medlineplus.gov (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  9. Hammer HF, Fox MR, Keller J, et al. European guideline on indications, performance, and clinical impact of hydrogen and methane breath tests in adult and pediatric patients: European Association for Gastroenterology, Endoscopy and Nutrition, European Society of Neurogastroenterology and Motility, and European Society for Paediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition consensus. United European Gastroenterol J. 2022;10(1):15-40. doi:10.1002/ueg2.12133 (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  10. Misselwitz B, Butter M, Verbeke K, Fox MR. Update on lactose malabsorption and intolerance: pathogenesis, diagnosis and clinical management. Gut. 2019;68(11):2080-2091. doi:10.1136/gutjnl-2019-318404 (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  11. Stapel SO, Asero R, Ballmer-Weber BK, et al. Testing for IgG4 against foods is not recommended as a diagnostic tool: EAACI Task Force Report. Allergy. 2008;63(7):793-796. doi:10.1111/j.1398-9995.2008.01705.x (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  12. Heine RG, AlRefaee F, Bachina P, et al. Lactose intolerance and gastrointestinal cow's milk allergy in infants and children: common misconceptions revisited. World Allergy Organ J. 2017;10(1):41. doi:10.1186/s40413-017-0173-0 (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  13. Codoceo Alquinta R, Muñoz Codoceo C, Ariza Astolfi MJ, Muñoz Codoceo RA. Test del hidrógeno (H2) espirado: metodología e indicaciones. Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP). Madrid: Ergon; 2019. seghnp.org (consultado el 3 de noviembre de 2026)
  14. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). La intolerancia a la lactosa: información alimentaria. 2.ª edición. Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030; 2024. www.dsca.gob.es (consultado el 3 de noviembre de 2026)

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