Impétigo: cómo empieza, síntomas en niños y adultos, contagio y tratamiento

El impétigo es una infección bacteriana de la piel, común y muy contagiosa, que afecta sobre todo a bebés y niños pequeños, en especial entre los 2 y los 5 años. Causa pequeñas llagas rojas que se revientan pronto, supuran y se secan en una costra característica color miel, casi siempre alrededor de la nariz y la boca. Puede asustar a los papás y pasar rápido entre hermanos, compañeros de escuela o de guardería, pero rara vez es grave y casi siempre se cura por completo con los cuidados adecuados. Como los brotes son comunes donde los niños juegan en contacto cercano, reconocer las llagas pronto y empezar el tratamiento a tiempo ayuda a limitar el contagio. En esta guía te explicamos qué es el impétigo, cómo empieza, sus síntomas, causas, cómo se diagnostica, cómo se cura y la investigación más reciente.
¿Qué es el impétigo?
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la capa más externa de la piel. Lo causan Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A) o una combinación de ambos, y es de las infecciones de piel más comunes de la primera infancia. La guía de infectología del Hospital General de México lo define como una infección de la epidermis que empieza como pequeñas ampollas, pasa a pústulas y, al secarse, forma costras "melicéricas", es decir, color miel; las lesiones son superficiales, no se ulceran ni llegan a la dermis y sanan sin dejar cicatriz.
En Estados Unidos se diagnostican más de 3 millones de casos al año, y aunque puede darle a cualquier edad, aparece sobre todo en niños pequeños, en especial en guarderías y primarias, donde el contacto físico es diario. El impétigo en adultos es menos común, pero ocurre, por ejemplo tras rasurarse, en deportes de contacto o al cuidar a un niño infectado. Hay dos formas principales: el impétigo no ampolloso, alrededor del 70 % de los casos y también llamado impétigo contagioso, y el ampolloso, cerca del 30 %, más común en bebés y niños más pequeños. Las dos responden bien al tratamiento y normalmente no dejan marcas.
Impétigo: cómo empieza y síntomas
El impétigo empieza como un granito rojo o una pequeña ampolla que da comezón, casi siempre alrededor de la nariz y la boca, aunque también puede salir en manos, brazos y piernas. En el impétigo no ampolloso, el más común, estas llagas se revientan rápido y sueltan un líquido claro o amarillento que se seca en una costra color miel o dorada, por lo general en menos de una semana. El impétigo ampolloso, en cambio, forma ampollas más grandes llenas de líquido que se ven más llamativas pero hacen menos costra; es más común en bebés y niños pequeños y a veces se confunde con otros problemas de piel.
La comezón y una molestia leve alrededor de las llagas son frecuentes, y como rascarse lleva fácilmente las bacterias a otras partes del cuerpo, a menudo aparecen nuevas lesiones en la piel que el niño tocó después de rascarse. El impétigo no suele dar fiebre ni hacer sentir mal al niño; si se ve enfermo, o si el enrojecimiento y la hinchazón se extienden mucho más allá de la costra, conviene que un médico revise si hay una infección más profunda.
Causas del impétigo: quién lo transmite y factores de riesgo
El impétigo aparece cuando el estafilococo o el estreptococo del grupo A entran a la piel por una pequeña ruptura de su superficie, como una cortada, un raspón o un piquete de insecto. Estas bacterias suelen vivir en la piel y en la nariz sin causar problemas, pero cuando cruzan la barrera externa se multiplican y producen las llagas típicas. Lo transmite cualquier persona con lesiones activas, por contacto directo o a través de objetos que tocaron la piel infectada. La piel que ya está irritada o lastimada es una puerta de entrada especialmente fácil, por eso los niños con varicela, cortadas u otros problemas que rompen la piel tienen más probabilidad de esta infección secundaria; la guía del IMSS sobre exantemas infantiles recomienda usar antibióticos sistémicos cuando las lesiones de la varicela se sobreinfectan con impétigo.
El eczema es de los ejemplos más comunes en niños, porque rascar una y otra vez las zonas inflamadas y con comezón rompe la piel y deja entrar las bacterias. Mantener la piel irritada del eczema lo más tranquila e íntegra posible es una forma práctica de cerrar esa puerta de entrada. Otros factores que aumentan la probabilidad son el clima cálido y húmedo, muy presente en buena parte de México, los lugares concurridos como guarderías, escuelas o deportes de contacto, y el contacto piel con piel o compartir toallas, ropa o equipo deportivo, que facilitan que la bacteria pase de un niño a otro.
Cómo se diagnostica el impétigo
El impétigo casi siempre se diagnostica solo con ver la piel. El médico o la enfermera lo reconoce por el aspecto y la ubicación de las llagas, sobre todo por las costras color miel que quedan tras reventarse una ampolla, y la mayoría de los casos no necesita ningún estudio de laboratorio. Distinguir las dos formas principales ayuda a saber cómo se verán y cómo sanarán las lesiones.
| Tipo de impétigo | Rasgos típicos |
|---|---|
| Impétigo no ampolloso | Alrededor del 70 % de los casos; llagas rojas pequeñas que se revientan y forman costras color miel, casi siempre alrededor de la nariz y la boca |
| Impétigo ampolloso | Cerca del 30 % de los casos; ampollas más grandes con líquido, causadas por estafilococos que producen una toxina; más común en bebés y niños pequeños |
Un exudado o cultivo de una lesión no suele hacer falta en un caso típico, pero el médico puede tomarlo si las lesiones son extensas, regresan, no mejoran tras tres a cinco días de tratamiento o aparecen durante un brote en la casa, la guardería o un equipo, porque el cultivo identifica la bacteria exacta y revisa si resiste algún antibiótico. Si el enrojecimiento, el calor o la hinchazón se extienden más allá de la costra, o el niño tiene fiebre, también puede pedir una biometría hemática, y revisar los neutrófilos ayuda a ver si la infección se volvió más profunda, como una celulitis, y no solo un impétigo.
¿Cómo se cura el impétigo? Tratamiento
El impétigo se cura con antibiótico, y el tratamiento busca eliminar la infección y evitar que se extienda a otra piel o a otras personas. Cuando el impétigo es limitado, con una o pocas llagas pequeñas, suele bastar un antibiótico en pomada aplicado directamente sobre la piel, que por lo general limpia las lesiones en una semana. En México los antibióticos, incluidas las pomadas, se venden con receta, así que conviene que un médico o tu pediatra los indique.
| Medida | Para qué sirve |
|---|---|
| Antibióticos en pomada (mupirocina, retapamulina, ozenoxacino) | Tratamiento de primera línea para lesiones limitadas; se aplican varias veces al día |
| Antibióticos orales (cefalexina, dicloxacilina) | Para lesiones extensas, numerosas o ampollosas, o si la pomada no ayudó en tres a cinco días |
| Cuidado suave de las lesiones | Lavar o remojar las costras con agua y jabón y cubrirlas con suavidad ayuda a sanar y evita el contagio |
| Medidas de higiene | Lavarse las manos, no compartir toallas ni ropa y cortar las uñas limitan el contagio a otra piel y a otras personas |
La opción adecuada depende de cuánta piel está afectada y de cómo se ven las lesiones. La mupirocina y la retapamulina han sido por años la opción estándar para el impétigo leve y localizado, y el ozenoxacino es una pomada más nueva con eficacia similar. Los antibióticos orales actúan en todo el cuerpo y se reservan para el impétigo extenso o ampolloso, o para lesiones que no responden a la pomada. Terminar todo el tratamiento indicado, aunque las llagas ya se vean mejor, ayuda a eliminar la infección por completo y reduce la probabilidad de que la bacteria se vuelva más difícil de tratar. La guía del IMSS también recomienda cortar las uñas de los niños para reducir el daño de la piel por rascado. Evita los remedios caseros, como aplicar pasta dental, limón o cremas con esteroide sin receta, que pueden irritar o empeorar la infección.
¿Puedo ir a la escuela si tengo impétigo? Recuperación y pronóstico
La mayoría de los niños se recupera por completo del impétigo en una o dos semanas de tratamiento, sin marcas en la piel. Como se contagia tan fácil, el lado práctico importa tanto como el medicamento: mantener las llagas cubiertas con suavidad, lavarse las manos seguido, no compartir toallas, trapos ni ropa de cama y mantener las uñas cortas ayudan a que la infección no llegue a otra piel ni a otros familiares. La mayoría de las recomendaciones permiten que el niño vuelva a la escuela o la guardería unas 24 horas después de empezar el antibiótico, cuando las llagas ya se están secando o pueden mantenerse cubiertas, aunque conviene revisar la política de cada escuela.
Las complicaciones graves son poco comunes, sobre todo con un tratamiento oportuno y completo. En casos raros, una infección sin tratar o que no responde puede extenderse más profundo en la piel y convertirse en celulitis, con enrojecimiento que crece, calor, hinchazón o fiebre, o, con menos frecuencia, causar un problema de los riñones llamado glomerulonefritis postestreptocócica, que puede seguir a una infección de piel por estreptococo. La buena higiene, el tratamiento oportuno y terminar el antibiótico son las mejores formas de evitar estos problemas y mantener el impétigo como una enfermedad breve y manejable.
Últimos avances científicos sobre el impétigo
Según investigaciones indexadas en PubMed, un metaanálisis de 2025 que reunió cuatro ensayos aleatorizados con 754 pacientes encontró que la crema de ozenoxacino al 1 % mejoró de forma significativa la curación frente a placebo y redujo tanto los fallos clínicos como los microbiológicos, con una eficacia comparable a la mupirocina (Tuesta et al., 2025). Lo que esto significa para ti: el ozenoxacino tiene buena evidencia como opción en pomada, lo que da a las familias y a los médicos otra alternativa bien respaldada junto con la mupirocina.
Otras investigaciones explican por qué usar los antibióticos con cuidado, y solo cuando hacen falta, ayuda a que el impétigo siga siendo fácil de tratar. Un estudio de vigilancia genómica de 2025 con 317 muestras de bacterias en Europa identificó una cepa resistente de Staphylococcus aureus en expansión, llamada FAR-MRSA, que resiste a la meticilina y al ácido fusídico y causa cada vez más impétigo y otras infecciones de piel en niños pequeños (Roer et al., 2025). Lo que esto significa para ti: las cepas resistentes de estafilococo son un factor real y creciente en el impétigo infantil, una de las razones por las que el cultivo se reserva para lesiones graves, que regresan o que tardan en mejorar. Un estudio de vigilancia de 2024 en Bélgica agrega una advertencia: la resistencia a la mupirocina, una de las pomadas más usadas, subió de menos del 2 % a hasta el 5.6 % de las muestras entre 2013 y 2023, y hasta cerca del 10 % de las muestras pediátricas resistían tanto a la mupirocina como al ácido fusídico al final de ese periodo (Yin et al., 2024). Lo que esto significa para ti: terminar el tratamiento indicado y volver con el médico si las lesiones no mejoran en pocos días ayuda a detectar y tratar a tiempo una infección resistente.
Glosario de términos del impétigo
| Término | Qué significa |
|---|---|
| Impétigo | Infección bacteriana común y contagiosa de la capa superficial de la piel, más frecuente en niños pequeños. |
| Impétigo no ampolloso | La forma más común, con llagas pequeñas que se revientan y forman costras color miel. |
| Impétigo ampolloso | Forma con ampollas más grandes llenas de líquido, más común en bebés y niños pequeños. |
| Costra melicérica | La costra dorada, color miel, que se forma sobre una llaga de impétigo que se reventó. |
| Staphylococcus aureus | Bacteria común de la piel que causa la mayoría de los casos de impétigo. |
| Estreptococo del grupo A | Streptococcus pyogenes, bacteria que puede causar impétigo sola o junto con el estafilococo. |
| MRSA | Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, una cepa que resiste algunos antibióticos comunes. |
Preguntas frecuentes sobre el impétigo
¿Quién transmite el impétigo y cómo se contagia?
Lo transmite cualquier persona con lesiones activas, sobre todo niños. Se contagia por contacto directo de piel con piel y al compartir objetos que tocaron la piel infectada, como toallas, ropa, ropa de cama o equipo deportivo; por eso se mueve rápido en casas, guarderías y salones.
¿Cómo empieza el impétigo?
Empieza como un granito rojo o una ampollita con comezón, casi siempre alrededor de la nariz o la boca, que en uno o dos días se revienta, supura y forma una costra color miel. Con el rascado aparecen nuevas lesiones en otras zonas.
¿Cuánto tiempo contagia el impétigo después de empezar el antibiótico?
Se considera contagioso hasta que las llagas están sanando o pueden mantenerse bien cubiertas. La mayoría de las recomendaciones permiten convivir con otros y volver a la escuela unas 24 horas después de empezar el antibiótico; sin tratamiento puede contagiar mucho más tiempo.
¿Cómo se ve el impétigo y por qué hace costras color miel?
Se ve como llagas rojas o ampollas, casi siempre en la cara, que se revientan y supuran. Al secarse, ese líquido forma una costra dorada o color miel, el rasgo más reconocible del impétigo y que suele bastar para que el médico lo diagnostique.
¿Cómo se cura el impétigo y se quita solo sin antibiótico?
Se cura con una pomada antibiótica si es limitado o con antibiótico oral si es extenso, junto con lavar las lesiones y mantener la higiene. Un impétigo leve a veces se quita solo en algunas semanas, pero se recomienda tratarlo porque sana más rápido, contagia menos y reduce el riesgo de complicaciones.
¿Cuál es la diferencia entre el impétigo ampolloso y el no ampolloso?
El no ampolloso es el más común, cerca del 70 % de los casos, y da llagas pequeñas que se revientan rápido y hacen costras color miel. El ampolloso, por estafilococos que producen una toxina, es cerca del 30 % y forma ampollas más grandes con líquido que hacen menos costra; es más común en bebés.
¿Puedo ir al colegio si tengo impétigo?
Muchas escuelas y guarderías permiten volver entre 24 y 48 horas después de empezar el antibiótico, siempre que las llagas se estén secando o puedan cubrirse con una gasa o la ropa. Como las reglas varían, pregunta en la escuela y mantén las lesiones cubiertas mientras tanto.
Fuentes
- Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) — Impétigo: guía clínica (en inglés), 2024 — cdc.gov
- MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. — Impetigo (versión en inglés), 2024 — medlineplus.gov
- MedlinePlus en español — Impétigo — medlineplus.gov
- American Academy of Dermatology — Impétigo: diagnóstico y tratamiento (en inglés), 2023 — aad.org
- Hospital General de México, Secretaría de Salud — Guías de diagnóstico y tratamiento del Servicio de Infectología: infecciones de tejidos blandos — hgm.salud.gob.mx
- Instituto Mexicano del Seguro Social — Diagnóstico diferencial de los exantemas infecciosos en la infancia, GPC IMSS-588-12 — imss.gob.mx
- Tuesta BL y cols. (2025) — Ozenoxacin 1% in Pediatric and Adult Patients with Impetigo: A Meta-Analysis of Randomized Trials — Journal of Clinical Medicine — doi.org/10.3390/jcm14072157
- Roer L y cols. (2025) — Spread of the FAR-MRSA clone, a fusidic acid- and meticillin-resistant Staphylococcus aureus ST121, Europe, 2014 to 2024 — Eurosurveillance — doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2025.30.28.2500452
- Yin N y cols. (2024) — Emergence and spread of a mupirocin-resistant variant of the European epidemic fusidic acid-resistant impetigo clone of Staphylococcus aureus — Eurosurveillance — doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2024.29.19.2300668
Lecturas recomendadas
- Conoce una infección de piel más profunda que puede seguir a un caso sin tratar en esta guía sobre los síntomas y el tratamiento de la celulitis.
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El impétigo se diagnostica viendo la piel, no con un estudio de sangre, pero los análisis pueden tener un papel de apoyo cuando una infección parece extenderse o no responde como se esperaba: un cultivo identifica qué bacteria hay y si resiste a los antibióticos comunes, y la biometría hemática con los neutrófilos ayuda a ver si el cuerpo está combatiendo una infección más importante. Ver dónde queda un valor frente a su intervalo de referencia, y entender qué significa una marca, hace los resultados mucho más fáciles de platicar con el pediatra. BloodSense convierte tus estudios en un reporte en lenguaje sencillo para que sigas el proceso con confianza.



