La apendicitis es de los pocos dolores de panza que son una urgencia quirúrgica, y sigue un patrón que puedes reconocer: un dolor vago cerca del ombligo, falta de apetito y, después, un dolor que se queda en la parte baja derecha del abdomen. Cerca de una de cada 20 personas la tiene en algún momento, casi siempre entre los 10 y los 30 años.

Lo primero es lo primero. Si llevas más de unas horas con un dolor de abdomen constante que se fue a la parte baja derecha, sobre todo con náuseas, fiebre o un dolor que se clava al toser, ve a urgencias ya. No esperes a mañana, no tomes laxantes y no des por hecho que si el dolor baja ya pasó el peligro. Un apéndice puede perforarse en apenas 36 a 72 horas. Si no puedes llegar por tu cuenta, llama al 911.

¿Qué es la apendicitis?

El apéndice es un tubito angosto y cerrado de unos ocho a diez centímetros que sale del intestino grueso, en la parte baja derecha del abdomen. Por mucho tiempo se pensó que no servía para nada, pero hoy se cree que guarda bacterias intestinales benéficas. Se puede vivir normal sin él.

La apendicitis empieza cuando ese tubo se tapa. Como solo tiene una salida, el moco atrapado sube la presión, la pared se estira, llega menos sangre y las bacterias que viven ahí invaden el tejido. Un problema de «tubería» se vuelve una infección en cuestión de horas. La Secretaría de Salud lo resume así: es un problema que necesita cirugía, y si el apéndice se rompe antes pueden aparecer abscesos, obstrucción del intestino o infección dentro del abdomen.

Los casos se dividen en dos grupos que guían todas las decisiones. No complicada quiere decir que el apéndice está inflamado pero entero. Complicada quiere decir que la pared se murió en parte o se rompió y soltó pus al abdomen. Entre una cuarta parte y un tercio de los pacientes llega ya con apendicitis complicada.

¿Qué es la apendicitis de grado 2 o fase 4?

Las fases o grados de la apendicitis describen qué tan avanzada está: fase 1, apéndice inflamado y edematoso; fase 2, con pus en la pared (supurada o flemonosa); fase 3, con tejido muerto (gangrenosa); y fase 4, perforada, con salida de pus al abdomen. Las fases 1 y 2 corresponden a la apendicitis no complicada; las 3 y 4, a la complicada, que es más grave y tiene una recuperación más larga.

Síntomas de la apendicitis y señales de alarma

La presentación clásica es una secuencia de síntomas, no uno solo, que se arma en 12 a 48 horas. Lo primero suele ser la falta de apetito, muchas veces antes de que el dolor preocupe. Luego llegan náuseas y vómito, y después una fiebre leve de 37.2 a 38.3 °C. El estreñimiento es común, aunque las evacuaciones flojas también aparecen lo bastante seguido como para confundirse con una infección del estómago. Si el dolor empeora al toser o el abdomen se pone duro, ve al hospital de inmediato.

Cómo suele moverse el dolor

Que el dolor «camine» es lo más característico. Al principio, el apéndice estirado manda señales por nervios que localizan mal, así que el cerebro siente un dolor sordo alrededor del ombligo que muchos confunden con gases. Cuando la inflamación llega al peritoneo, la capa que recubre el interior del abdomen, otros nervios toman el mando y señalan el lugar con precisión. El dolor baja hacia la derecha, se vuelve agudo y se concentra en el punto de McBurney, a un tercio del camino entre el hueso de la cadera derecha y el ombligo. Este cambio tarda de 6 a 24 horas, aunque solo la mitad de los pacientes lo vive así.

Síntomas de apendicitis leve

Los síntomas de una apendicitis leve, o temprana, son un dolor sordo alrededor del ombligo o en la parte baja derecha, falta de apetito, algo de náuseas y, a veces, febrícula. «Leve» no quiere decir que pueda esperar: es la etapa ideal para atenderla, antes de que se complique.

Síntomas de apendicitis en mujeres, niños, embarazadas y personas mayores

Los síntomas de apendicitis en mujeres son los mismos, pero se confunden más con problemas ginecológicos, como un quiste de ovario roto, un embarazo ectópico o una infección pélvica, por eso casi siempre se pide prueba de embarazo y ultrasonido. Los niños menores de cinco años casi nunca explican bien lo que sienten: están irritables, no quieren comer, vomitan y no quieren caminar; además, su epiplón, la capa de grasa que en los adultos encierra la infección, está poco desarrollado, así que el apéndice se perfora más rápido. En el embarazo, el útero empuja el apéndice hacia arriba, el dolor queda más alto y las náuseas habituales esconden las señales típicas; se empieza con ultrasonido y, si hace falta, resonancia. Las personas mayores son las que más se subdiagnostican: tienen poca fiebre, poco dolor al apretar y glóbulos blancos apenas altos, pero la tasa de perforación más alta.

¿Qué ocasiona la enfermedad apendicitis?

La apendicitis la ocasiona la obstrucción del apéndice, casi siempre por un apendicolito, un tapón endurecido de heces y calcio que funciona como corcho; la Secretaría de Salud señala que el apéndice se bloquea por heces o algún cuerpo extraño. Los apendicolitos importan más allá del diagnóstico: anuncian una evolución más complicada y más probabilidad de que falle el tratamiento sin cirugía. Otras causas de obstrucción son el tejido linfático inflamado de la pared del apéndice, que aparece después de infecciones por virus y explica por qué los casos se juntan en niños. Con menos frecuencia, la culpa es de un tumor, y por eso todo apéndice que se quita se manda a patología.

Los factores de riesgo establecidos son tener entre 10 y 30 años, ser hombre y tener familiares que la tuvieron, lo que aproximadamente duplica las probabilidades. Los casos se concentran en verano, lo que sugiere un detonante infeccioso. Tragar chicle o semillas no tiene un papel demostrado.

Cómo se diagnostica la apendicitis

El diagnóstico se basa en la historia, la exploración y los estudios, y ninguno de los tres es confiable por sí solo. En la exploración se busca dolor al apretar en el punto de McBurney, defensa muscular, es decir, que los músculos del abdomen se tensen sin querer, y rebote, que es el dolor que aumenta al soltar de golpe la presión.

La escala de Alvarado junta todo en un puntaje de 10 que combina el dolor que migra, la falta de apetito, las náuseas, el dolor en la fosa ilíaca derecha, el rebote, la fiebre, los leucocitos altos y la desviación hacia neutrófilos inmaduros. De cero a tres hace poco probable la apendicitis; de cuatro a seis justifica imagen; siete o más la hace probable. Es una herramienta para clasificar, no un diagnóstico definitivo.

La imagen resuelve la mayoría de los casos. El ultrasonido es la primera opción en niños y embarazadas porque no usa radiación, aunque muchas veces no logra ver el apéndice. La tomografía con contraste es la más precisa en adultos, con sensibilidad y especificidad de más del 90 %. La resonancia es la alternativa sin radiación.

Los estudios de sangre que importan

Los estudios de sangre no diagnostican la apendicitis por sí solos, pero cambian la probabilidad. Al llegar a urgencias te pedirán una biometría hemática, que muestra cuánto subieron los glóbulos blancos, por lo general entre 10,000 y 18,000 células por microlitro. Un resultado normal no la descarta; arriba de 18,000 sugiere perforación.

También se revisa el porcentaje de neutrófilos, que indica qué tipo de glóbulo blanco está subiendo; más del 75 % es una pista útil. La mayoría de los hospitales agrega la proteína C reactiva, que mide cuánta inflamación hay; tarda unas 12 horas en subir, pero alta junto con leucocitos altos apunta a enfermedad complicada. Si las bacterias pudieron escaparse, puede medirse la procalcitonina, que sube sobre todo en infecciones bacterianas graves, y si el paciente se ve mal, el estudio incluye el lactato, que muestra si a los tejidos les falta oxígeno. En mujeres en edad fértil también se pide prueba de embarazo, y casi siempre un examen general de orina.

Enfermedades que se confunden con la apendicitis

Antes del ultrasonido y la tomografía modernos, uno de cada cinco pacientes operados por sospecha clínica tenía el apéndice sano. Estas son las enfermedades que más se busca descartar.

EnfermedadEn qué se distinguePista característica
GastroenteritisEl vómito y la diarrea llegan antes que un dolor difuso tipo cólicoVarias personas de la casa enfermas al mismo tiempo
Quiste de ovario rotoEl dolor llega de golpe y con toda su fuerzaA mitad del ciclo, quiste visible en el ultrasonido
Embarazo ectópicoEl dolor aparece tras una regla que no llegó o fue escasaPrueba de embarazo positiva, dolor de un lado
DiverticulitisEl dolor está en la fosa ilíaca izquierda, casi siempre después de los 50Episodios previos del lado izquierdo tratados con antibióticos
Cólico renalEl dolor llega en oleadas, del costado a la ingleSangre en la orina e inquietud constante
Adenitis mesentéricaGanglios inflamados que imitan la apendicitis en niñosGripa reciente, dolor que cambia de lugar
Enfermedad de CrohnLos síntomas se arman en semanas, no en horasPérdida de peso, diarrea crónica o llagas en la boca
Infección urinariaPredominan el ardor y las ganas frecuentes de orinar, sin defensa del abdomenLeucocitos y bacterias en el examen general de orina

El dolor del lado izquierdo después de los 50 años suele deberse a la diverticulitis. Meses de cólicos en un adulto joven pueden indicar más bien la enfermedad de Crohn, mientras que el vómito en varias personas de la misma casa apunta a una gastroenteritis.

Tratamiento de la apendicitis

La apendicectomía, es decir, quitar el apéndice, sigue siendo el tratamiento estándar en todo el mundo. Casi todas se hacen por laparoscopia, con tres pequeñas incisiones, una cámara e instrumentos largos, lo que da menos dolor, menos infecciones de la herida y un regreso más rápido al trabajo que la cirugía abierta, que hoy se reserva para perforaciones extensas. La mayoría de los casos sin complicaciones se va a casa en un día. En México se realiza en hospitales públicos (IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar, Secretaría de Salud) y privados.

El tratamiento con antibióticos como primera opción es una alternativa válida para algunos adultos con apendicitis no complicada confirmada por imagen: antibióticos por vena un día y luego por boca unos 10 días. Visto con honestidad, evita la operación a dos tercios de los pacientes durante el primer año, aunque una minoría importante termina operándose.

Tres cosas inclinan la balanza hacia la cirugía: un apendicolito, cualquier señal de perforación y un paciente que no puede arriesgarse a que regrese. La apendicitis complicada es otra historia: un absceso localizado suele drenarse con un catéter guiado por tomografía y tratarse con antibióticos, a veces con una apendicectomía programada semanas después.

Recuperación y qué esperar después del tratamiento

Tras una laparoscopia sin complicaciones, la mayoría come algo ligero el mismo día y camina a las pocas horas. Es normal tener molestias dos o tres días y, curiosamente, dolor en la punta del hombro por el gas que se usa para inflar el abdomen. El trabajo de oficina suele retomarse en una o dos semanas.

Después de una cirugía por apendicitis perforada la recuperación es más larga: de tres a siete días en el hospital, antibióticos por vena hasta que se normalicen la fiebre y los glóbulos blancos, y de cuatro a seis semanas para volver a la actividad completa. A largo plazo, vivir sin apéndice no tiene consecuencias: no hace falta dieta especial y no afecta la digestión ni las defensas.

¿La apendicitis es peligrosa? Complicaciones y cuándo regresar

La apendicitis es peligrosa sobre todo por la perforación. Cuando el apéndice se rompe, las bacterias se riegan en el abdomen y pueden formar un absceso o una peritonitis generalizada. Sin tratamiento, puede llevar a una sepsis, en la que la presión baja y los órganos fallan. Por eso una sospecha de apendicitis se atiende en un hospital.

Después del tratamiento, ve de inmediato si tienes fiebre de más de 38.3 °C, dolor que empeora en lugar de mejorar, enrojecimiento o pus en una herida, vómito que no para o tres días sin evacuar con el abdomen inflamado. Un absceso después de la operación suele aparecer entre el quinto y el décimo día.

Últimos avances científicos

El resumen más riguroso sobre cirugía contra antibióticos es una revisión Cochrane, un análisis sistemático de todos los ensayos aleatorizados disponibles con métodos estandarizados. Reunió 13 ensayos: 1,675 pacientes con antibióticos y 1,683 con apendicectomía. Los antibióticos resolvieron el episodio con menos frecuencia, con unos 76 tratamientos fallidos más por cada 1,000 casos, y al año el 30.7 % del grupo con antibióticos ya había necesitado la cirugía (intervalo de confianza del 95 %: 24.0 a 37.8). Los antibióticos sí bajaron las infecciones de la herida (razón de riesgo 0.25), pero triplicaron la probabilidad de quitar un apéndice sano (razón de riesgo 3.16) (Doleman et al., 2024).

Qué significa para ti: los antibióticos son una opción real para adultos, pero uno de cada tres que los elige termina operándose en menos de un año.

Si lo mismo aplica a los niños se probó en un ensayo de no inferioridad, un estudio diseñado para ver si un enfoque nuevo no es claramente peor que el estándar. Se asignó al azar a 936 niños de 5 a 16 años con sospecha de apendicitis no perforada en 11 hospitales de cinco países. A los 12 meses, el tratamiento falló en el 34 % del grupo con antibióticos contra el 7 % del grupo operado, una diferencia de 26.7 puntos porcentuales que rebasó el margen fijado del 20 %. Los efectos adversos leves o moderados fueron 4.3 veces más frecuentes con antibióticos (St Peter et al., 2025).

Qué significa para ti: en niños, la evidencia apunta con claridad a la cirugía como la primera opción más confiable.

Los trabajos recientes más útiles se preguntan quién debería evitar los antibióticos. Un metaanálisis con datos de cada paciente, en el que se usan los registros originales de cada participante y no solo los resúmenes publicados, juntó seis ensayos con 2,101 adultos con apendicitis confirmada por imagen. Las complicaciones al año fueron parecidas en general (5.4 % con antibióticos contra 8.3 % con cirugía). Pero entre quienes tenían un apendicolito en la imagen, las complicaciones fueron el doble con antibióticos (15.0 contra 6.3 %; razón de momios 2.82), y el 48.7 % necesitó cirugía en un año contra el 30.6 % de quienes no lo tenían (Scheijmans et al., 2025).

Qué significa para ti: si el reporte de tu estudio menciona un apendicolito, ese hallazgo por sí solo es un argumento fuerte para ir directo a cirugía.

Mitos y realidades

Mito: tragar semillas o chicle da apendicitis. Realidad: la obstrucción casi siempre es por heces endurecidas o tejido linfático inflamado.

Mito: si el dolor se quita, ya pasó el peligro. Realidad: un alivio repentino tras horas de empeorar es una señal clásica de perforación. Actúa más rápido, no más lento.

Mito: si los glóbulos blancos salieron normales, no es apendicitis. Realidad: muchos pacientes, sobre todo al principio, tienen valores dentro del rango. Los estudios de sangre cambian la probabilidad, pero no cierran el diagnóstico.

Mito: la apendicitis solo les da a adolescentes. Realidad: es más frecuente entre los 10 y los 30 años, pero también la tienen bebés, personas mayores y embarazadas, que además tienen más complicaciones. Tampoco se trata en casa: no hay remedio casero, y los laxantes pueden aumentar el riesgo de perforación.

Glosario

TérminoQué quiere decir
ApendicolitoTapón endurecido de heces y calcio que bloquea el apéndice
PerforaciónUn agujero en la pared del apéndice por el que se sale su contenido
PeritonitisInflamación de la capa interna del abdomen, que lo pone duro
Punto de McBurneyA un tercio del camino entre el hueso de la cadera derecha y el ombligo
ReboteDolor que aumenta al soltar la presión, no al aplicarla
Desviación a la izquierdaAumento de neutrófilos, incluidas formas inmaduras, en la biometría
Escala de AlvaradoHerramienta de 10 puntos que combina síntomas, signos y resultados de laboratorio
Apendicectomía laparoscópicaRetiro del apéndice por pequeñas incisiones con ayuda de una cámara
Apendicectomía de intervaloRetiro programado semanas después de drenar un absceso

Preguntas frecuentes

¿Cómo es el dolor de la apendicitis?

Suele empezar como un dolor sordo y difícil de ubicar cerca del ombligo que mucha gente confunde con gases. En 6 a 24 horas se vuelve más fuerte y baja a la parte derecha del abdomen, donde se queda constante en lugar de ir y venir. Casi siempre empeora al toser o al caminar y no mejora al sacar gases. Un dolor tipo cólico que se alivia al ir al baño apunta a otra causa.

¿De qué lado está el apéndice?

Del lado derecho, en la parte baja del abdomen, pegado al primer tramo del intestino grueso. El dolor se concentra a un tercio de una línea que va del hueso de la cadera derecha al ombligo. Hay excepciones: en el embarazo, el útero lo sube y el dolor queda más alto, y un apéndice detrás del colon da dolor en el costado o en la espalda.

¿Cuánto tarda en perforarse el apéndice?

La perforación es poco común en las primeras 24 horas de síntomas, pero el riesgo sube poco a poco después. La mayoría ocurre entre las 36 y las 72 horas desde el primer síntoma, y cada día de retraso suma riesgo. Los niños menores de cinco años y los adultos de más de 60 se perforan antes, porque sus síntomas son más difíciles de leer. Por eso conviene consultar desde el primer día.

¿Puede haber apendicitis sin fiebre?

Sí, y es común. La fiebre suele faltar en las primeras horas y, cuando aparece, es baja, de 37.2 a 38.3 grados. La fiebre alta es más típica de la perforación que de la apendicitis temprana. Las personas mayores pueden no tener fiebre, y algunas tienen además glóbulos blancos normales. Nunca descartes la apendicitis porque no hay fiebre.

¿Cómo puedo saber en casa si tengo apendicitis?

No se puede confirmar ni descartar en casa, e intentarlo puede ser peligroso. El patrón que hay que vigilar es el dolor que se mueve junto con falta de apetito y náuseas por más de unas horas. Preocupa un dolor que empeora al toser, o al apretar y soltar rápido la parte baja derecha del abdomen. Si tienes esas señales, ve a urgencias.

¿La apendicitis se puede quitar sola?

A veces la obstrucción se destapa y la inflamación baja sin tratamiento, y algunas personas tienen episodios leves que se repiten antes del diagnóstico. Pero no conviene confiar en eso: no hay forma de saber qué apéndice se va a calmar y cuál se va a perforar en horas, y equivocarse sale caro. Los antibióticos con supervisión en el hospital son una alternativa legítima a la cirugía; esperar en casa no lo es.

Fuentes

  • NIDDK — Appendicitis — National Institutes of Health, 2021 (en inglés) — niddk.nih.gov
  • MedlinePlus — Appendicitis — National Library of Medicine, 2024 (en inglés) — medlineplus.gov
  • Mayo Clinic — Appendicitis: Symptoms and Causes — Mayo Clinic, 2024 (en inglés) — mayoclinic.org
  • Cleveland Clinic — Appendicitis — Cleveland Clinic, 2023 (en inglés) — my.clevelandclinic.org
  • Johns Hopkins Medicine — Appendicitis — Johns Hopkins, 2024 (en inglés) — hopkinsmedicine.org
  • American College of Surgeons — Apendicectomía — ACS, 2023 (en inglés) — facs.org
  • Doleman B, et al. — Appendectomy Versus Antibiotic Treatment for Acute Appendicitis — Cochrane Database of Systematic Reviews, 2024 (en inglés) — doi.org
  • St Peter SD, et al. — Appendicectomy Versus Antibiotics for Uncomplicated Appendicitis in Children — The Lancet, 2025 (en inglés) — doi.org
  • Scheijmans JCG, et al. — Antibiotic Treatment Versus Appendicectomy in Adults — The Lancet Gastroenterology and Hepatology, 2025 (en inglés) — doi.org
  • Secretaría de Salud — ¿Qué es la apendicitis? — gob.mx — gob.mx
  • MedlinePlus en español — Apendicitis — Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. — medlineplus.gov/spanish

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