Hernia de hiato: Síntomas, causas y guía de tratamiento

Una hernia de hiato se produce cuando la parte superior del estómago asciende a través del diafragma hacia el tórax, pasando por una abertura llamada hiato por la que normalmente solo pasa el esófago. Es una afección frecuente, especialmente a partir de los 50 años, y muchas personas la tienen durante años sin saberlo, ya que las hernias pequeñas a menudo no causan ningún síntoma. Cuando aparecen síntomas, suelen confundirse con ardor de estómago y reflujo ácido, más que con lo que uno imagina que sería una hernia. La hernia de hiato rara vez es peligrosa, y la mayoría de los casos se controlan bien con cambios sencillos en el estilo de vida y medicación, sin necesidad de cirugía. Esta guía explica qué es una hernia de hiato, sus síntomas, causas, cómo se diagnostica, los tratamientos disponibles y las últimas investigaciones al respecto.

¿Qué es una hernia de hiato?

El diafragma es el músculo que separa el tórax del abdomen, y el esófago lo atraviesa por una pequeña abertura natural llamada hiato para llegar al estómago. Una hernia de hiato se produce cuando parte del estómago asciende a través de esa abertura hacia el tórax. El hiato puede ensancharse o debilitarse con la edad, el embarazo o los esfuerzos repetidos, lo que permite que el tejido gástrico se desplace hacia arriba con más facilidad de lo normal.

Los médicos describen dos patrones principales. La hernia de hiato por deslizamiento, o hernia de tipo I, es con diferencia la más frecuente y representa aproximadamente el 95 % de los casos; la unión entre el esófago y el estómago sube y baja a través del hiato, especialmente al tumbarse o hacer esfuerzos. La hernia paraesofágica, que abarca los tipos II al IV, es menos frecuente pero puede ser más grave, ya que parte del estómago asciende junto al esófago y puede quedar fija en el tórax; en las hernias de tipo IV más grandes, otros órganos pueden seguirla hacia arriba. Las hernias de hiato son en general muy comunes y afectan aproximadamente a 1 de cada 5 personas y a cerca de la mitad de los adultos mayores de 50 años, lo que explica por qué tantos casos de ardor persistente y reflujo ácido tienen su origen en una hernia.

Síntomas de la hernia de hiato

Muchas hernias de hiato, sobre todo las pequeñas por deslizamiento, no causan ningún síntoma y se descubren a menudo de forma casual durante una endoscopia o una prueba de imagen realizada por otro motivo. Cuando una hernia de hiato sí produce síntomas, estos suelen coincidir en gran medida con los de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): ardor de estómago, sabor ácido o agrio por el reflujo de alimentos o líquidos, y una molestia en forma de quemazón que puede ascender desde el estómago hacia la garganta, especialmente después de las comidas o al tumbarse.

Otros posibles síntomas son molestias en el pecho o en la parte superior del abdomen, dificultad para tragar, sensación de saciedad con muy pocos bocados y eructos frecuentes. Las hernias más grandes, en particular las paraesofágicas, pueden comprimir el tórax lo suficiente como para causar sensación de falta de aire o presión. Como estos síntomas pueden parecerse a problemas cardíacos o pulmonares, el dolor torácico repentino o intenso, especialmente si va acompañado de dificultad para respirar, debe evaluarse siempre de forma urgente.

Causas y factores de riesgo de la hernia de hiato

Una hernia de hiato se desarrolla cuando el tejido que rodea el hiato se afloja o la abertura se ensancha, lo que permite que el estómago se desplace a un espacio al que normalmente no puede llegar. La edad es el factor más determinante, ya que el diafragma pierde de forma natural parte de su tono con el tiempo, razón por la cual las hernias de hiato se vuelven cada vez más frecuentes a partir de los 50 años. Todo aquello que eleva de forma repetida la presión dentro del abdomen aumenta el riesgo, como la obesidad, el embarazo, la tos crónica, el esfuerzo al defecar, los vómitos frecuentes y el levantamiento de objetos pesados.

Algunas personas nacen simplemente con una abertura hiatal más amplia de lo habitual, y una lesión en el diafragma puede en ocasiones provocar o empeorar una hernia. El tabaco es otro factor contribuyente, en parte porque puede debilitar los tejidos que mantienen el estómago en su lugar. Dado que la hernia de hiato y el reflujo ácido crónico suelen aparecer juntos, entender las causas y los desencadenantes del reflujo gastroesofágico ayuda a explicar por qué las dos afecciones se suelen tratar conjuntamente.

Cómo se diagnostica la hernia de hiato

Una hernia de hiato no se detecta con una prueba de cribado ni con una analítica de sangre; se identifica mediante pruebas de imagen y endoscopia, generalmente cuando el médico está investigando ardor de estómago, reflujo o dificultad para tragar. Existen varias pruebas que permiten localizar la hernia, determinar su tamaño y tipo, y detectar posibles complicaciones, y en ocasiones se utilizan varias de ellas conjuntamente antes de decidir el tratamiento.

Prueba diagnósticaQué muestra
Endoscopia digestiva alta (EGD)Un endoscopio fino y flexible examina directamente el esófago y la mucosa gástrica, determina el tamaño de la hernia y comprueba si hay inflamación o esófago de Barrett
Tránsito esofágico con bario (esofagograma)Las radiografías tras tragar un líquido de contraste permiten visualizar el esófago, el estómago y la hernia
Manometría esofágicaMide la presión y la coordinación de las contracciones musculares del esófago, principalmente para evaluar la función deglutoria antes de una cirugía antirreflujo
Radiografía de tórax o TCProporciona imágenes adicionales del tórax y puede revelar una hernia de gran tamaño
pHmetría esofágica de 24 horasMide con qué frecuencia e intensidad el ácido refluye hacia el esófago a lo largo de un día completo

Los análisis de sangre no diagnostican una hernia de hiato, ya que ningún marcador de una analítica estándar apunta a ella, pero siguen teniendo un papel complementario. Si una hernia grande ha provocado un sangrado lento y continuado de la mucosa gástrica, un hemograma completo puede revelar anemia o niveles bajos de hierro antes de que la persona note ningún signo evidente, lo que supone una pista útil aunque no confirme la hernia en sí. Aprender a interpretar las marcas y los rangos de referencia de un análisis de laboratorio puede facilitar el seguimiento de estos resultados con tu médico.

Opciones de tratamiento para la hernia de hiato

La mayoría de las personas con hernia de hiato, especialmente si es pequeña y deslizante, no necesitan cirugía y pueden controlar bien los síntomas con cambios en el estilo de vida y medicación. Entre los hábitos recomendables se encuentran hacer comidas más pequeñas, evitar los alimentos que desencadenan los síntomas, permanecer erguido durante unas horas después de comer, perder peso si es necesario y elevar el cabecero de la cama. Cuando estas medidas no son suficientes, los medicamentos reductores de ácido, como los inhibidores de la bomba de protones o los antagonistas H2, pueden controlar el ardor y permitir que el tejido irritado se recupere.

EnfoqueFunción
Cambios en el estilo de vida y la alimentaciónLas comidas más pequeñas, evitar los alimentos desencadenantes, permanecer erguido después de comer y perder peso alivian el reflujo y la presión sobre el hiato
Inhibidores de la bomba de protones (IBP)Reducen la producción de ácido gástrico para aliviar el ardor y permitir que el tejido irritado se recupere
Antagonistas H2Disminuyen la producción de ácido; se usan con frecuencia en síntomas más leves o como complemento de otro tratamiento
Funduplicatura laparoscópicaEnvuelve la parte superior del estómago alrededor del esófago inferior para reforzar la barrera antirreflujo; se utiliza habitualmente en hernias grandes o paraesofágicas
Reparación de la hernia de hiato con suturas o mallaCierra y refuerza la abertura ensanchada del diafragma; habitualmente se realiza junto con la funduplicatura

La cirugía se reserva generalmente para hernias grandes o paraesofágicas, síntomas que no responden a la medicación, o complicaciones como sangrado, dificultad para tragar o una hernia que atrapa o estrangula parte del estómago. La intervención estándar es una reparación laparoscópica que devuelve el estómago a su posición, cierra el hiato ensanchado y añade una funduplicatura para reducir el reflujo, con una recuperación habitualmente más rápida que la cirugía abierta. Las opciones más recientes, como la reparación asistida por robot y, en pacientes seleccionados, las técnicas endoscópicas sin incisión, se utilizan cada vez más junto a la cirugía laparoscópica tradicional o en su lugar, aunque la elección siempre se adapta al tamaño y al tipo de hernia.

Convivir con la hernia de hiato y perspectivas a largo plazo

Para la mayoría de las personas, una hernia de hiato es una afección manejable y crónica, no peligrosa, y muchas conviven con una pequeña hernia por deslizamiento durante años con poco más que ardor de estómago ocasional. Mantener unos hábitos de vida constantes y seguir el tratamiento médico permite controlar los síntomas y proteger el esófago de la exposición continua al ácido. Un seguimiento periódico es razonable para quienes tienen una hernia de mayor tamaño o síntomas persistentes, ya que el reflujo no tratado durante muchos años puede provocar esofagitis, un estrechamiento del esófago llamado estenosis o esófago de Barrett, un cambio en el revestimiento esofágico que requiere vigilancia.

Una complicación poco frecuente pero grave es el estrangulamiento de una hernia paraesofágica, en la que la parte del estómago atrapada pierde su riego sanguíneo; esto provoca dolor intenso en el pecho o el abdomen, vómitos e incapacidad para tragar, y requiere cirugía urgente. Esta complicación es poco habitual y no debe eclipsar el hecho de que la mayoría de las hernias de hiato, incluidas muchas paraesofágicas, se controlan sin problemas a lo largo del tiempo. Saber qué síntomas requieren atención urgente y cuáles forman simplemente parte de vivir con reflujo es algo que conviene aclarar con el médico.

Últimos avances científicos en la investigación sobre la hernia de hiato

Según una investigación indexada en PubMed, un análisis de 2026 de la base de datos de la Society of Thoracic Surgeons examinó a 2.714 adultos sometidos a reparación electiva de una hernia paraesofágica grande de tipo IV entre 2018 y 2022, y concluyó que la cirugía abierta presentaba unas probabilidades significativamente mayores de complicaciones graves que la reparación robótica, mientras que los abordajes laparoscópico y robótico mostraban tasas similares y más bajas, con tasas de reingreso y mortalidad comparables (Boutros et al., 2026). Lo que esto significa para ti: en el caso de una hernia de hiato grande que requiera cirugía, un abordaje mínimamente invasivo —laparoscópico o robótico— parece más seguro que una operación abierta, lo que respalda la práctica actual de optar por estas técnicas siempre que sea posible.

Otras investigaciones están perfeccionando los detalles técnicos de la reparación de la hernia paraesofágica en sí. Un estudio de 2026 con 1.154 pacientes concluyó que extirpar el saco herniario durante la cirugía no reducía significativamente el riesgo de recidiva ni de reintervención, pero sí se asociaba a una reducción notable del reflujo persistente posterior (Levine et al., 2026). Lo que esto significa para ti: esta decisión técnica puede no disminuir el riesgo de recidiva, pero podría aliviar considerablemente el reflujo residual, algo que merece la pena comentar con tu cirujano antes de la operación. Del mismo modo, un estudio de 2026 con 300 pacientes sometidos a reparación laparoscópica comparó dos técnicas de fijación —la funduplicatura de Toupet y la fundopexia— y encontró tasas similares de dificultad para tragar, aunque la fundopexia se asoció a muchas menos recidivas sintomáticas que requirieron reintervención: un 1,3 % frente a un 17,3 % (Bui et al., 2026). Lo que esto significa para ti: la técnica de fijación que elija tu cirujano puede influir de forma significativa en la durabilidad de la reparación, un campo de investigación activa en constante evolución.

Glosario de términos clave sobre la hernia de hiato

TérminoDefinición
HiatoLa abertura natural del diafragma por la que pasa el esófago en su camino hacia el estómago.
Hernia por deslizamientoEl tipo más frecuente de hernia de hiato, en el que la unión entre el esófago y el estómago sube y baja a través del hiato.
Hernia paraesofágicaUn tipo menos frecuente en el que parte del estómago asciende junto al esófago y puede quedar atrapada en el tórax.
ERGEEnfermedad por reflujo gastroesofágico, el retroceso crónico del ácido estomacal hacia el esófago que suele acompañar a la hernia de hiato.
FunduplicaturaUna intervención quirúrgica que envuelve la parte superior del estómago alrededor del esófago inferior para reforzar la barrera contra el reflujo.
Esófago de BarrettUn cambio en las células que recubren el esófago causado por la exposición prolongada al ácido, que requiere seguimiento médico.
Manometría esofágicaUna prueba que mide la presión y la coordinación de las contracciones musculares del esófago durante la deglución.

Preguntas frecuentes sobre la hernia de hiato

¿Cuál es la diferencia entre una hernia de hiato y el reflujo gastroesofágico o la acidez?

La hernia de hiato es un problema estructural —parte del estómago se sitúa donde no debería—, mientras que la ERGE, o enfermedad por reflujo gastroesofágico, es el retroceso del ácido hacia el esófago que provoca ardor. Ambas están estrechamente relacionadas, ya que la hernia puede debilitar la barrera que normalmente retiene el ácido en el estómago; por eso muchas personas con ERGE también tienen hernia de hiato, y tratar una afección suele mejorar la otra.

¿Qué alimentos debo evitar o tomar si tengo una hernia de hiato?

Los alimentos y bebidas que suelen desencadenar síntomas son las comidas grasas o fritas, el chocolate, la cafeína, el alcohol, las bebidas carbonatadas, la menta y los alimentos ácidos como los cítricos y la salsa de tomate, ya que pueden relajar el músculo que retiene el ácido en el estómago o irritar el esófago directamente. Las comidas más pequeñas y frecuentes, las proteínas magras, las verduras, los cereales integrales y terminar de comer unas horas antes de acostarse tienden a aliviar los síntomas. Los desencadenantes varían de una persona a otra, por lo que llevar un sencillo diario de alimentación puede ayudarte a identificar qué es lo que más te afecta.

¿Una hernia de hiato puede curarse sola o siempre requiere cirugía?

Una hernia de hiato no se cierra ni desaparece por sí sola, pero eso no significa que siempre necesite cirugía. La mayoría de las hernias pequeñas por deslizamiento causan síntomas leves o ninguno, y se controlan durante años con cambios en el estilo de vida y, si es necesario, medicación para reducir el ácido. La cirugía se reserva generalmente para hernias grandes o paraesofágicas, o para síntomas que no mejoran con medicación, por lo que muchas personas nunca necesitan una operación.

¿Puede una hernia de hiato causar hinchazón, dificultad para respirar o tos crónica?

Sí, una hernia de hiato puede contribuir a los tres, aunque no todo el mundo los experimenta. La hinchazón y los eructos se producen porque la hernia altera la facilidad con la que el aire y los alimentos se desplazan entre el esófago y el estómago. La falta de aire es más frecuente en hernias grandes que comprimen el tórax, y la tos crónica puede aparecer cuando el ácido refluido irrita la garganta, a veces sin que haya ardor perceptible.

¿Cómo se diagnostica una hernia de hiato y se necesita un análisis de sangre?

Una hernia de hiato se diagnostica mediante pruebas de imagen o endoscopia, habitualmente una endoscopia digestiva alta o un tránsito baritado, y a veces una manometría esofágica para evaluar la función deglutoria antes de la cirugía. No existe ningún análisis de sangre que detecte directamente una hernia de hiato. Aun así, pueden solicitarse análisis para comprobar si hay anemia en caso de que una hernia grande haya provocado un sangrado lento y oculto, pero estos complementan el diagnóstico sin confirmarlo por sí solos.

¿Es grave la cirugía de hernia de hiato y cómo es la recuperación?

La cirugía de hernia de hiato es una operación real, pero en la mayoría de los pacientes se realiza mediante técnicas mínimamente invasivas —laparoscópicas o, en algunos casos, robóticas— con pequeñas incisiones, menos dolor y una estancia hospitalaria más corta que la cirugía abierta. Muchas personas reciben el alta en uno o dos días y van recuperando una dieta normal de forma progresiva a lo largo de varias semanas, comenzando con líquidos y alimentos blandos. Como en cualquier intervención, existen riesgos, como infección, dificultad temporal para tragar o recidiva, por lo que la técnica se elige cuidadosamente en función del tamaño y el tipo de hernia.

Fuentes

  • Mayo Clinic — Hiatal Hernia — Mayo Clinic, 2024 — mayoclinic.org
  • Cleveland Clinic — Hiatal Hernia — Cleveland Clinic Health Library, 2024 — my.clevelandclinic.org
  • MedlinePlus, National Library of Medicine — Hiatal Hernia — MedlinePlus, 2024 — medlineplus.gov
  • Boutros CS, Pawar OS, Bassiri A, et al. — Robotic versus Laparoscopic and Open Type IV Hiatal Hernia Repair: An STS General Thoracic Surgery Database Analysis — The Annals of Thoracic Surgery, 2026 — doi.org/10.1016/j.athoracsur.2026.07.017
  • Levine I, Lyons J, Chatha HN, et al. — Sac Excision at the Time of Surgery Can Predict Hernia Recurrences and a Need for Reoperation in Patients — Surgical Laparoscopy, Endoscopy & Percutaneous Techniques, 2026 — doi.org/10.1097/SLE.0000000000001470
  • Bui E, Erabelli N, Hoffman C, et al. — Toupet fundoplication versus fundopexy: Outcomes and need for postoperative dilation for dysphagia — Surgery, 2026 — doi.org/10.1016/j.surg.2026.110237

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La hernia de hiato se confirma con pruebas de imagen y endoscopia, no con un análisis de sangre, aunque los análisis de laboratorio siguen teniendo un papel de apoyo importante. Un hemograma completo y un estudio del hierro pueden detectar anemia causada por el sangrado lento y oculto que a veces provoca una hernia grande, y hacer un seguimiento de estos valores a lo largo del tiempo puede mostrar si el tratamiento está funcionando. Como las afecciones relacionadas con el reflujo suelen solaparse, vigilar estos valores también es útil si tu médico está valorando otras posibles causas. BloodSense traduce un informe de laboratorio completo a un lenguaje sencillo, explicando qué significa cada marcador y ayudándote a seguir su evolución en el tiempo en lugar de leer cada dato por separado.

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