La otitis es uno de los motivos de consulta más frecuentes, especialmente en niños pequeños, y la mayoría de las personas tendrá al menos una a lo largo de su vida. El término suele referirse a la otitis media aguda, una infección del oído medio situado detrás del tímpano, aunque también puede acumularse líquido sin que haya infección; además, existe una afección distinta llamada otitis externa u «oído del nadador» que afecta al conducto auditivo externo. La otitis puede provocar un dolor repentino especialmente angustiante en un bebé que no puede expresar lo que le pasa, pero la mayoría de los casos son leves y responden bien a analgésicos sencillos o, cuando es necesario, a antibióticos. Esta guía explica qué es la otitis, sus síntomas, causas, cómo se diagnostica, los tratamientos disponibles y las últimas investigaciones al respecto.
¿Qué es una otitis?
La otitis suele referirse a la otitis media aguda, una infección del oído medio: el pequeño espacio lleno de aire situado detrás del tímpano que normalmente no contiene líquido ni gérmenes. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en niños pequeños, y la mayoría habrá tenido al menos una antes de empezar el colegio, aunque puede afectar a personas de cualquier edad. El oído medio se comunica con la parte posterior de la nariz y la garganta a través de la trompa de Eustaquio, que normalmente drena el líquido y mantiene equilibrada la presión del aire a ambos lados del tímpano.
El término «infección de oído» engloba en realidad tres problemas relacionados pero distintos. La otitis media aguda es una infección verdadera del oído medio, que suele aparecer tras un resfriado. La otitis media con efusión es líquido atrapado detrás del tímpano sin infección activa, que a menudo persiste después de que la infección desaparece. La otitis externa, más conocida como «oído del nadador», es una infección independiente del conducto auditivo externo, sin relación con el oído medio y que requiere su propio tratamiento. La tabla siguiente resume las principales diferencias.
| Enfermedad | Localización | Característica principal |
|---|---|---|
| Otitis media aguda (infección del oído medio) | Oído medio, detrás del tímpano | Dolor de oído repentino, fiebre y tímpano abombado e infectado |
| Otitis media con efusión | Oído medio, detrás del tímpano | El líquido permanece tras la infección o se acumula por sí solo; habitualmente sin dolor |
| Otitis externa (oído del nadador) | Conducto auditivo externo, desde el tímpano hasta la abertura exterior | Dolor, picor o inflamación del conducto, frecuentemente tras nadar |
Síntomas de una infección de oído
En los niños, los signos típicos de una infección del oído medio son dolor de oído repentino, tirarse de la oreja, fiebre, irritabilidad, dificultad para dormir, secreción por el oído y menor respuesta a sonidos suaves. Los bebés pueden simplemente llorar más de lo habitual, comer mal o parecer inestables. Cuando el líquido persiste tras una infección o se acumula por sí solo, el resultado es una otitis media con efusión; los niños afectados no suelen parecer enfermos en absoluto, y el único signo puede ser una leve sensación de taponamiento o audición amortiguada, que a menudo se detecta en una revisión o en una prueba de audición escolar.
Los adultos suelen notar una infección del oído medio a través de dolor o presión en el oído, secreción y pérdida auditiva temporal, sin los tirones de oreja ni el llanto propios de bebés y niños pequeños, lo que puede llevar a confundirla fácilmente con un resfriado fuerte. El oído del nadador se siente diferente: el dolor se concentra en el conducto auditivo externo, empeora al tocar o tirar del pabellón auricular o al mover la mandíbula, y el conducto puede picar, enrojecerse, inflamarse o drenar líquido, a menudo uno o dos días después de nadar. Como los patrones de dolor son distintos, describir exactamente dónde y cómo duele el oído ayuda al médico a diferenciar estas afecciones con rapidez.
Causas de las infecciones de oído y factores de riesgo
La mayoría de las infecciones de oído medio comienzan con un resfriado o la gripe. Un virus respiratorio inflama la nariz y la garganta, y esa inflamación puede extenderse hasta la trompa de Eustaquio, el canal que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y que normalmente drena el líquido y equilibra la presión. Cuando la trompa se obstruye, el líquido se acumula detrás del tímpano, y las bacterias que normalmente viven sin causar daño en la nariz y la garganta —principalmente Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis— pueden multiplicarse y provocar una infección. Reconocer la congestión de un resfriado común o identificar la fiebre y los dolores corporales de la gripe como los desencadenantes habituales explica por qué las infecciones de oído se concentran en otoño e invierno.
Los niños tienen muchas más infecciones de oído medio que los adultos, principalmente por razones anatómicas: la trompa de Eustaquio de un niño pequeño es más corta, más estrecha y más horizontal, por lo que drena con menos eficacia y permite que los gérmenes suban más fácilmente desde la nariz y la garganta. Las defensas inmunitarias inmaduras y el tejido adenoideo más voluminoso, que puede bloquear la trompa por sí mismo, aumentan el riesgo; a medida que el niño crece y la trompa se alarga, esta vulnerabilidad disminuye en gran medida. Otros factores de riesgo son la edad entre 6 meses y 2 años, la asistencia a guardería, tomar el biberón tumbado, el uso de chupete, las alergias, el humo de segunda mano y los antecedentes familiares de infecciones de oído. La otitis externa tiene una causa diferente: el agua atrapada en el conducto auditivo tras el baño o la natación ablanda la piel, y los arañazos producidos por bastoncillos de algodón o auriculares pueden romperla, lo que permite que las bacterias proliferen en ese canal cálido y húmedo.
Cómo se diagnostican las infecciones de oído
El diagnóstico de una infección de oído medio comienza con una exploración detallada del interior del oído mediante un otoscopio, que permite al médico examinar el tímpano en busca de enrojecimiento, abombamiento o pérdida de brillo. La otoscopia neumática añade un pequeño soplo de aire para comprobar la movilidad del tímpano; un tímpano abombado que apenas se mueve apunta a líquido infectado bajo presión, mientras que un tímpano retraído e inmóvil sin enrojecimiento sugiere líquido sin infección activa, como en una otitis serosa. Cuando el diagnóstico no está claro, la timpanometría mide la flexibilidad del tímpano y la presión en el oído medio, y pueden añadirse pruebas de audición en caso de infecciones recurrentes o antes de una intervención para colocar tubos de ventilación.
| Prueba | Qué muestra |
|---|---|
| Otoscopia | Visualización directa del tímpano para detectar enrojecimiento, abombamiento o pérdida de brillo |
| Otoscopia neumática | Un soplo de aire comprueba la movilidad del tímpano; una movilidad reducida con abombamiento indica infección activa |
| Timpanometría | Mide la flexibilidad del tímpano y la presión en el oído medio para confirmar la presencia de líquido |
| Audiometría (prueba de audición) | Detecta pérdida auditiva con infecciones recurrentes, líquido persistente o antes de la cirugía de drenaje timpánico |
Ningún análisis de sangre diagnostica una otitis; el diagnóstico se hace examinando el oído, ya que las pruebas de laboratorio rara vez cambian el tratamiento de los casos habituales. Los médicos reservan los análisis para situaciones concretas, como un niño muy enfermo, una infección que se extiende como la mastoiditis, o un lactante pequeño con fiebre sin causa evidente. En esos casos, comprobar un recuento de glóbulos blancos que aumenta con la infección y medir el nivel de PCR que refleja la inflamación puede ayudar a valorar la gravedad de la infección y orientar las decisiones sobre el tratamiento.
Opciones de tratamiento para las otitis
El tratamiento de una otitis media comienza con el control del dolor, ya que el dolor de oído suele ser lo más molesto para el niño y responde bien al paracetamol o al ibuprofeno, independientemente de si también se administran antibióticos. En niños sanos de 2 años en adelante con síntomas leves, la actitud expectante —es decir, dos o tres días de control del dolor con una revisión posterior— es una opción aceptada, ya que muchas infecciones se resuelven solas. Cuando se necesitan antibióticos, la amoxicilina es la primera elección habitual en niños sin alergia a la penicilina ni uso reciente de este antibiótico.
| Enfoque | Función |
|---|---|
| Analgésicos (paracetamol o ibuprofeno) | Alivia el dolor de oído y la fiebre, se usen o no antibióticos |
| Vigilancia activa | Retrasa los antibióticos entre 2 y 3 días en niños mayores de 2 años que cumplen los criterios, mientras se controla el dolor |
| Amoxicilina (u otro antibiótico) | Elimina la infección cuando los antibióticos están indicados o los síntomas no mejoran solos |
| Drenaje timpánico (timpanostomía) | Drena el líquido y ventila el oído medio en niños con infecciones frecuentes o líquido persistente |
| Gotas óticas con antibiótico | Tratamiento de primera línea para la otitis externa, aplicadas directamente en el conducto auditivo externo |
Las infecciones recurrentes, o el líquido que persiste unos tres meses o más con pérdida auditiva, son los motivos habituales para colocar tubos de drenaje: pequeños tubos que se insertan en el tímpano mediante un procedimiento breve, que drenan el líquido, ventilan el oído medio y reducen la frecuencia de las infecciones. La otitis externa requiere un enfoque diferente: se trata con gotas óticas antibióticas tópicas, a veces combinadas con un corticoide; los antibióticos orales suelen ser innecesarios porque no alcanzan niveles eficaces en el propio conducto.
Convivir con una otitis y perspectivas a largo plazo
La mayoría de las infecciones de oído, ya sean en el oído medio o en el canal externo, se resuelven por completo en pocos días o hasta unas dos semanas, y el pronóstico es excelente para la mayoría de niños y adultos. Cuando aparecen complicaciones, suelen ser manejables: la pérdida de audición durante una infección es generalmente temporal y mejora una vez que el líquido desaparece, y un tímpano que se perfora por la presión casi siempre cicatriza solo en unas 72 horas. En raras ocasiones, una infección no tratada o grave puede extenderse al hueso mastoideo situado detrás del oído, una afección llamada mastoiditis que requiere atención urgente, por lo que no se debe ignorar un dolor que empeora, fiebre alta o hinchazón detrás del oído.
En niños con infecciones frecuentes o con líquido que no desaparece, la mayor preocupación es el efecto de la pérdida de audición repetida en el desarrollo del habla y el lenguaje, razón por la cual los casos persistentes merecen seguimiento médico. Mantener al día las vacunas antineumocócica conjugada y antigripal anual, dar el pecho cuando sea posible y evitar el humo del tabaco de segunda mano reduce las probabilidades de sufrir infecciones de oído. La mayoría de los niños tienen episodios menos frecuentes y más leves a medida que crecen y sus trompas de Eustaquio maduran, por lo que incluso un niño pequeño con varias infecciones suele superar ese patrón antes de la adolescencia.
Últimos avances científicos en la investigación sobre infecciones de oído
La investigación reciente se ha centrado en asegurarse de que el tratamiento de las infecciones de oído se ajuste a la evidencia disponible, especialmente en lo que respecta al uso de antibióticos. Según estudios indexados en PubMed, un metaanálisis de 2025 estimó que los médicos estadounidenses prescriben aproximadamente 107 millones de días de tratamiento antibiótico al año para la otitis media aguda en niños, y concluyó que un mayor cumplimiento de las recomendaciones clínicas sobre la espera vigilante y los ciclos más cortos podría reducir ese total en más de la mitad (Morin et al., 2025). Lo que esto significa para ti: si el médico de tu hijo propone observar una infección de oído leve durante un par de días antes de recetar antibióticos, ese enfoque está respaldado por evidencia sólida, no es una demora en la atención.
Otros estudios han analizado los resultados a más largo plazo. Un estudio de 2026 que siguió a 7.800 niños a quienes se les colocaron tubos de ventilación en un hospital infantil de EE. UU. descubrió que los que recibieron tubos por infecciones recurrentes partían con la peor calidad de vida, pero mostraron la mejora más notable y duradera, igualando al resto de los grupos a los 24 meses (Kim et al., 2026). Lo que esto significa para ti: los tubos de ventilación en un niño con infecciones frecuentes ofrecen beneficios que se mantienen mucho más allá de los primeros meses. Un estudio de 2026 realizado con niños pequeños en el oeste de Pensilvania descubrió que Haemophilus influenzae, y no Streptococcus pneumoniae, es ahora la bacteria más frecuente en el líquido del oído medio infectado, y que la mayoría de las cepas de neumococo recuperadas no están cubiertas por la vacuna (Martin et al., 2026). Lo que esto significa para ti: la vacunación antineumocócica ha cambiado, aunque no eliminado, los gérmenes responsables de las otitis, lo que explica en parte por qué la amoxicilina sigue siendo el tratamiento de primera elección.
Glosario de términos clave sobre la otitis
| Término | Definición |
|---|---|
| Otitis media aguda | Infección del oído medio, la cavidad de aire situada detrás del tímpano, que suele aparecer tras un catarro. |
| Otitis media con efusión | Líquido atrapado en el oído medio sin que haya una infección activa. |
| Otitis externa | Infección del conducto auditivo externo, conocida habitualmente como otitis del nadador. |
| Trompa de Eustaquio | El estrecho canal que comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta. |
| Timpanometría | Prueba que mide la flexibilidad del tímpano y la presión del oído medio para detectar la presencia de líquido. |
| Tubo de ventilación (tubo de timpanostomía) | Pequeño tubo que se coloca a través del tímpano para drenar el líquido y ventilar el oído medio. |
| Mastoiditis | Infección que se extiende desde el oído medio hasta el hueso mastoideo situado detrás de la oreja. |
Preguntas frecuentes sobre las infecciones de oído
¿Cómo saber si tú o tu hijo tenéis una infección de oído?
En bebés y niños pequeños, hay que estar atentos a que se tiren de la oreja, estén irritables, tengan dificultad para dormir, fiebre o secreción, ya que los niños de corta edad no pueden describir el dolor con palabras. Los niños mayores y los adultos suelen referir dolor de oído, sensación de presión o audición apagada. Como estos síntomas se solapan con otras afecciones, el diagnóstico se confirma cuando un profesional sanitario examina el tímpano con un otoscopio.
¿Puede una infección de oído curarse sola sin antibióticos?
Sí, muchas otitis medias leves mejoran sin necesidad de antibióticos. La espera vigilante durante dos o tres días, junto con el control del dolor, es una opción aceptada para niños sanos de 2 años en adelante con síntomas leves. Si el dolor empeora o no mejora pasado ese tiempo, generalmente se inicia un tratamiento antibiótico, habitualmente con amoxicilina.
¿Cuál es la forma más rápida de aliviar el dolor de una infección de oído en casa?
El paracetamol o el ibuprofeno sin receta, dosificados según la edad, es la forma más fiable de aliviar el dolor mientras la infección remite o los antibióticos hacen efecto. Aplicar calor suave en el oído externo puede proporcionar alivio adicional, pero los remedios caseros no sustituyen una valoración médica, especialmente en niños pequeños.
¿Cuál es la diferencia entre una otitis media y la otitis del nadador?
La otitis media se produce detrás del tímpano, generalmente desencadenada por un catarro que bloquea la trompa de Eustaquio. La otitis del nadador es una infección del conducto auditivo externo causada por agua atrapada o una lesión en la piel, y duele más al tirar del pabellón auricular. Ambas requieren tratamientos distintos: antibiótico oral frente a gotas óticas.
¿Pueden los adultos tener infecciones de oído y son los síntomas distintos a los de los niños?
Sí, los adultos pueden tener otitis media y otitis del nadador, aunque con menos frecuencia que los niños, ya que su trompa de Eustaquio es más larga y más vertical. Los adultos suelen notar dolor de oído, sensación de presión, secreción y pérdida auditiva temporal, sin el tirón de oreja ni la irritabilidad que indican una infección en un bebé.
¿Cuándo necesita un niño drenajes en el oído?
Los drenajes transtimpánicos suelen considerarse en casos de infecciones frecuentes, generalmente tres o más en seis meses o cuatro o más en un año, o cuando hay líquido acumulado detrás del tímpano durante unos tres meses con pérdida de audición. Los drenajes eliminan el líquido y ventilan el oído medio, favoreciendo el desarrollo auditivo y del lenguaje.
Fuentes
- Centers for Disease Control and Prevention — About Ear Infections — CDC, 2024 — cdc.gov
- National Institute on Deafness and Other Communication Disorders — Ear Infections in Children — NIDCD, National Institutes of Health, 2022 — nidcd.nih.gov
- Mayo Clinic — Ear infections (acute otitis media) — Mayo Clinic, 2024 — mayoclinic.org
- Morin TL, Stein AB, El Feghaly RE, et al. — Interventions to Minimize Unnecessary Antibiotic Use for Acute Otitis Media: A Meta-Analysis — Children, 2025 — doi.org/10.3390/children12101408
- Kim MS, Sharma P, Irace A, Dedhia K — Long-term quality of life outcomes after tympanostomy tube by surgical indication — International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 2026 — doi.org/10.1016/j.ijporl.2026.112901
- Martin JM, Hoberman A, Lee MC, et al. — Assessment of Bacterial Pathogens in Young Children with Acute Otitis Media: A Prospective Cohort Study in Western Pennsylvania, 2019-2023 — Journal of the Pediatric Infectious Diseases Society, 2026 — doi.org/10.1093/jpids/piag059
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